27-04-08 | Por Karina Primo
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Donde todo es auténtico

La ciudad de La Paz es ideal para alojarse y desde allí programar los recorridos por los agrestes pero bellos paisajes del altiplano boliviano.

Bolivia es un país que lleva su nombre en honor al libertador Simón Bolívar y tiene tantas maravillas para mostrar como historias para contar. Es un país que da mucho gusto recorrerlo, sorprenderse con cada kilómetro que se hace. Donde todo es auténtico, especialmente su gente. Es tan profundo como la cultura Aymara y todas las etnias que lo conforman. Es un país que propone diferentes estampas, hacia todas las direcciones que se emprendan.

La Paz, una ciudad cómoda como para instalarse y desde allí movilizarse. Desde allí todo queda cerca. Está enclavada en una cuenca del Altiplano a 3.600 metros sobre el nivel del mar y casi como abrazándola sobresale el Nevado del Illimani. En un fondo que anticipa lo que se puede vivir en aproximadamente 10 días destinados al ecoturismo "Paceño".

Una de las primeras actividades recomendadas como para poder admirar los alrededores de la capital económica y sede del gobierno de Bolivia es una cabalgata por el Pedregal (zona sur) hacia la "Muela del Diablo".

Subir al mirador de esta estructura monolítica de 150 metros tardando no más de 45 minutos en una suave caminata y observar el entorno paisajístico de los alrededores de la ciudad es muy importante para conectarse con el medio.

Otra sugerencia es andar relajado por el centro histórico de La Paz que fue fundada en 1548 por el español Alonso de Mendoza. Y dejarse impactar. Respirar y admirar la fuerza de la nación colla, civilización centrada en el Tiwanaku visitando el museo arqueológico, el de etnografía y folclore.

El museo del Oro, repositorio de la orfebrería de las culturas precolombinas junto a otras expresiones como el de Arte y el Tambo Quirquincho. Reconocer la arquitectura barroca americana.

Visitar iglesias como la de San Francisco y la calle Jaén con reliquias que ofrecen una belleza más que únicas.

La Casa de Murillo, héroe de la independencia y no muy lejos uno de los mercados mas coloridos del mundo: El "Mercado de los Brujos" donde se pueden conseguir absolutamente todos los elementos usados por los "Yatiris" (chamanes) en los típicos rituales originarios además de alimentos, artesanías y música.

Lo que mas atrae de esta región boliviana es la diversidad en todos los niveles, desde lo cultural, social y lo natural. Por lo tanto su inexorable riqueza.

A pocas horas de viaje, a no mas de 100 kilómetros es muy fácil pasar desde el desierto llano y salino a la montaña nevada de cordillera y bajar a las selvas subtropicales.

Y en esos contrastes de paisajes es cuando uno no puede mas que arrodillarse y venerar a la creación, venerar lo bello.

Salar de Uyuni

A menos de 100 kilómetros de La Paz hacia el Oeste , adentrándonos ya en el departamento Potosí el salar mas grande del mundo, el Uyuni con una costra de sal de 10 a 12 metros de profundidad y 12. 600 kilómetros cuadrados de superficie. Donde el horizonte no tiene fin, donde el efecto de espejo entre el cielo y las lagunas es infinito. Donde parecen invertirse las formas. Donde el silencio es total y la nada se muestra con todo. Donde se pueden tomar baños de sal y de sol. Ver islas y valles de cactus en medio de un gran desierto blanco. Considerada como una de las reservas mas ricas en la tierra de litio, Boro, potasio y magnesio.

Camino hacia La Paz

El camino desde la ciudad de La Paz hacia el Norte es uno de los mas hermosos y respetados. En medio día de viaje.

Entre cafetales, cocales, caña de azúcar y selva amazónica boliviana. Es nada mas y nada menos que el camino hacia las yungas (selvas de montaña/ tierra cálida) Subiendo por la cordillera Real, pasando por La Cumbre a 4500 metros donde siempre hay nieve; luego se desciende hacia Yolosa para subir nuevamente hasta Coroico, pequeña ciudad colonial construida sobre una colina en un lugar privilegiado.

Es la capital de la Noryunga. Donde están todos los tonos de verdes, senderos precolombinos, ríos caudalosos, bosques nublados y húmedos y cultivos en terrazas.

Es imposible no tentarse, es imprescindible tener en cuenta a Bolivia cuando planifique un viaje.

No se necesita pasaporte, es un país fronterizo, es económico y es auténtico, es un verdadero santuario natural.

 

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