13-03-08 | Por Mariano Bereznicki / Ovación
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Por Dios y la Virgen

No hay caso. Las fechas se consumen y no logra levantar cabeza. Ni las plegarias previas a los partidos pueden hacer un paréntesis en las sucesivas derrotas que vienen azotando a un Argentino que está inmerso en la pobreza total. El salaíto ayer tuvo una nueva tarde oscura. Fue goleado por un Luján al que sin exponer un gran planteo le bastó para volverse a su pago con un contundente y sabroso 5 a 1. Los albos, además de continuar mirando prácticamente a todos desde bien abajo, acumularon 17 encuentros sin conocer, a esta altura, la utópica victoria.

   Cuestionarle el magro presente a Raúl Belén no sería acertado en estos momentos. Porque no hay que olvidarse de que el técnico heredó una hipoteca que cada vez le cuesta más poder levantar. Si bien la Bruja no pone excusas (ver aparte) en cuanto a la realidad salaíta, la realidad marca que este es un proceso que si bien está desencadenando ahora, tiene sus raíces en tiempos no tan lejanos.

   Ante Luján fue una sombra de lo que venía produciendo. Esta vez, no pegó una en toda la tarde. Comenzó amagando con faltarle el respeto al buen equipo de la Basílica cuando Oliva metió de palomita un cabezazo bárbaro que Kippes alcanzó a manotear al córner.

   Pero la visita se enojó rápido. Y en pleno cuarto de hora facturó. Brayotta la hizo toda y dejó solo a Estrada, quien definió luego de sacarse de encima al Pitu Fernández. En medio de la desesperación alba y el festejo ajeno, llegó el segundo por intermedio de un inquieto Brayotta. Argentino sintió el impacto y quedó muy mareado.

   A tal punto que le volvieron a faltar el respeto muy rápido, antes de la media hora. Federico Gásperi y Román Estrada protagonizaron una destacable acción en ofensiva y habilitaron a Hernán Montagnoli para que decretara el tercer grito ante la incertidumbre y desatención de la última línea anfitriona. Y por más que el siempre combativo Leonardo Ricardo alcanzó a descontar antes de ir a vestuarios, el pronóstico marcaba que la tormenta se tornaría inevitable en el cielo salaíto.

   La jugada línea de tres que implementó el entrenador Belén no dio los resultados esperados porque quedó en evidencia que Casini y Mariano González están jugando en inferioridad física. Además, el mediocampo no pudo hacer pie ante las embestidas de Jonathan López, Aguilar y Montagnoli.

   El complemento sólo fue un trámite para Luján, que es uno de los animadores del torneo de la C. Es más, al sala le costó caro salir a jugar esta etapa porque perdió a dos soldados por doble amarilla. Primero se fue a las duchas Leonardo Ricardo y luego el Ninja Molinari. Encima se quedará para el próximo compromiso (el sábado en cancha de Lamadrid) sin Casini, quien llegó a la quinta amarilla. Todo mal para Argentino.

   Y la desgracia total llegó cuando el final estaba en puerta, vía el recién ingresado Arévalo, quien ni siquiera se animó a festejar por respeto a un Argentino que estaba perdido en el campo de juego y suplicando piedad ante el elenco de la Basílica.

En definitiva, el salaíto sigue sin poder levantarse. Ayer logró ingresar en la histórica ingrata marca de haber acumulado 17 jornadas sin sonrisas. Está claro que algo sigue funcionando muy mal por barrio Sarmiento. l

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