El presidente Lorente junto al flamante entrenador Sensini.
El defensor Walter Ribonetto reconoce que aquella nota con Ovación en medio de las fiestas
navideñas hizo un clic en su cabeza. Fue cuando se enteró que Central estaba tras sus pasos. A
partir de ahí arrancó una carrera con su ansiedad. Es que no podía salir a decir que lo seducía la
posibilidad de vestir la camiseta canalla por respeto a Lanús. Para colmo, el día a día de las
negociaciones lo empujó a la incómoda situación de convivir entre la espada y la pared. Por eso,
apenas se enteró de que se había arreglado su contrato, no dudó en charlar como uno más en la
práctica de ayer en Cadetes con Madelón, el Kily y Belloso. “Por suerte se definió todo como
quería. No podía más con la ansiedad. Ahora ceno con mis ex compañeros, me despido y viajo a
Capital Federal porque tengo que firmar mi nuevo contrato y el martes me vuelvo a Mar del Plata,
pero a la concentración de Central. Jugar en Central era lo que quería”, le contó el zaguero
a este diario en sus últimos minutos en el búnker granate.
—¿Cómo definís este cambio?
—Muy importante. Lo estaba esperando con muchas ganas. Te voy a
contar una anécdota que me pasó después de la nota que realicé en La Capital cuando me dijeron que
era el jugador que buscaba Madelón. Un hincha consiguió mi número de celular y me mandó un mensaje
de texto: “Ya debutaste en primera, saliste campeón con Lanús y ahora lo único que te queda
es jugar en un grande como Central”. No lo podía creer. Me llena de orgullo jugar en un
equipo como Central. Decidí lo mejor y quiero resaltar la predisposición de las dos dirigencias.
—¿Nunca dudaste?
—Siempre estuve convencido.
—¿Qué pusiste en la balanza?
—Lo que conté del hincha me tocó el corazón. Pensé mucho en la
gente de Central. Fui varias veces a jugar al Gigante y hay que ganar en esa cancha. Es cierto que
en el último torneo al equipo no le fue bien, pero hay un plantel con muy buenos jugadores. Con el
apoyo de esa hinchada no tengo dudas de que vamos a salvarnos. También influyó que Rosario está
cerca de Corral de Bustos, mi pueblo. Es un desafío grande, con un equipo que no puede ni debe
descender.
—¿No te movilizó ni la chance de disputar las Copas con Lanús?
—A todo jugador lo seduce jugar las Copas. Pero también me gustan
otros desafíos. En mi carrera todo me costó muchísimo y aprendí a disfrutar cada cosa que me pasa.
Esto que vivo hoy es impagable.
—¿Qué conocés de Central?
—Tiene jugadores que manejan muy bien la pelota. Además están el
Kily, Belloso, Raldes, Arzuaga, con quien estuve en Junior. También hay una camada de pibes que si
están inspirados te pintan la cara. Hay plantel de sobra para hacer buena campaña.
—¿Cómo influyó Madelón?
—Mucho. Con Leo hablé varias veces y siempre es importante ir a un
equipo con la aprobación del DT. Tampoco llego como el salvador porque lo mío pasa por defender.
Tengo la ventaja que sé lo que es pelear el descenso, lo viví en el 2001 con Lanús. La clave es
estar bien mentalmente.
—¿Qué les decís a quienes afirman que cambiar a Lanús por Central
es un retroceso en tu vida deportiva?
—Que están equivocados. Si hubiera analizado eso me quedaba en mi
casa. En la vida todo se puede y nunca es tarde. Para mí lo más lindo es jugar y más ahora que lo
voy a hacer con la camiseta de Central.

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