Policiales
Miércoles 23 de Noviembre de 2016

Condenan a Newell's por crimen en un banderazo

Deberá pagarle 660 mil pesos más interéses a los padres y a la hija de un joven asesinado en 2005 en la cancha en el festejo previo a un clásico.

La Cámara de Apelaciones en lo Civil confirmó un fallo que en 2014 condenó a Newell's Old Boys a indemnizar en 660 mil pesos más interéses y en partes iguales a los padres y la hija de Gonzalo Ferraro, un hincha de 21 años que murió alcanzado por un balazo en el banderazo previo a un clásico en febrero de 2005. El tribunal consideró al club responsable del cuidado de las personas que asistieron al festejo, en tanto organizó el evento en sus instalaciones y contrató seguridad adicional, lo que "basta para descartar el carácter espontáneo de la convocatoria".

La decisión fue asumida por tres jueces de la Sala III de la Cámara Civil que revisaron el fallo de primera instancia. Los camaristas Mario Chaumet, Darío Cúneo y Oscar Puccinelli votaron por confirmar la medida, mientras que Ariel Ariza y Edgar Baracat se abstuvieron de opinar. En dos escritos de contenido similar (uno por los padres de Ferraro y otro por su hija) los camaristas consideraron que el club del parque Independencia deberá responder civilmente por eventos realizados en sus instalaciones. Ésto, plantearon, le impone un "deber de cuidado a los simpatizantes, hinchas o asistentes" que en el caso de Ferraro no se cumplió.

En el alambrado. El 17 de febrero de 2005 Gonzalo Javier Ferraro estaba colgado del alambrado del Coloso cuando recibió un disparo en el pecho. Fue en el banderazo previo a un clásico que se jugaría el fin de semana posterior. En el momento nadie se percató de lo ocurrido y según algunos hinchas "la ambulancia no llegaba nunca y el cuerpo estuvo 20 minutos sin ser socorrido". Luego el hincha fue trasladado por la Brigada de Orden Urbano hasta el Heca, adonde llegó sin vida a las 18.20.

Ferraro, de 21 años, vivía en la zona de Berutti y Pasco, trabajaba en el puerto y tenía una hija de entonces un año y medio. "Mi hijo estaba colgado del alambrado y recibió un tiro abajo de la tetilla. Cuando cayó se amontonaron todos alrededor y le robaron las zapatillas y una gorrita negra Nike", contó entonces a este diario su madre, Norma, quien aseguró que el disparo no era para su hijo. "Era un problema de barras y no con él", aseguró. Por el crimen fue detenido un sospechoso, luego desligado, y el caso nunca se aclaró.

Primera instancia. En forma paralela a la causa penal la familia de Ferraro, patrocinada por el abogado Cristian Lebihan, inició un reclamo civil contra el club. En noviembre de 2014 el juez Civil y Comercial Fabián Bellizia ordenó a Newell's indemnizar a los padres de Ferraro en 330 mil pesos y a su hija por igual suma. Esos montos hoy, contando los interéses, ascendería al millón y medio de pesos para cada parte. Aquel fallo fue apelado y ahora quedó firme tras la revisión de los camaristas que lo avalaron.

En el juicio los familiares plantearon que era "indiscutible" la responsabilidad del club como organizador. Sin embargo, desde Newell's respondieron que el banderazo no era organizado por la institución sino "un evento espontáneo, autoconvocado". Y planteó que existía una parte de culpa de la víctima por haber estado trepado al alambrado, lo que lo habría expuesto a la línea de tiro de un disparo "al aire".

Delincuencia común. Newell's consignó haber contratado a 20 policías adicionales porque "así fue impuesto por el Ministerio de Seguridad, quien realizó la evaluación del riesgo". En ese orden, consideró que el crimen fue "un hecho de delincuencia" que la institución no estaba en condiciones de prever y por la que en todo caso debe responder el Estado, "quien tiene el monopolio de la seguridad y el control".

El tribunal replicó cada uno de esos argumentos. Lo primero que destacaron los jueces es que el club no puede desligarse de la organización del banderazo: "La circunstancia de que haya dispuesto voluntariamente su estadio conlleva por sí misma la asunción de un deber de seguridad y cuidado". Remarcaron que la entidad contrató seguridad y que si bien resultó insuficiente "basta para descartar el carácter de espontáneo de la convocatoria".

"El abrir las instalaciones y dejar el ingreso de una gran cantidad de público (unas 10 mil personas) lo deja en lugar de organizador de un espectáculo público donde incluso participan los jugadores del equipo profesional bajo la autorización de la Comisión Directiva".

Obligaciones. Para los camaristas "todo organizador de un espectáculo deportivo tiene una obligación de seguridad respecto de los asistentes". Citaron jurisprudencia de la Corte nacional que obliga a extremar las requisas en el ingreso a los estadios con este razonamiento: "La idea de que los organizadores se ocupan sólo del deporte y sus ganancias, mientras que la seguridad es un asunto del Estado, es insostenible en términos constitucionales".

También descartaron responsabilidad por parte de la víctima porque lo decisivo fue que se permitiera la portación de armas y el disparo entre los espectadores. Con lo cual, que Ferraro estuviera en el alambrado "resulta meramente circunstancial". Por todo esto confirmaron la obligación de indemnizar y el monto a resarcir a familiares de la víctima, cuyo pago quedará supeditado al resultado del procedimiento de rescate de entidades deportivas que atraviesa el club.

Otra condena por un accidente

Un precedente de la resolución adoptada por la Justicia ante la muerte de Ferraro es un fallo de agosto pasado. Entonces, la misma Sala III de la Cámara Civil le ordenó a Newell's indemnizar en 20 mil pesos por daño patrimonial y 7 mil por daño moral (más interéses) a Elías Emanuel N., quien se encontraba en el estadio en un banderazo del 16 de octubre de 2003. El hincha trepó al alambrado para evitar el robo de sus zapatillas y cayó al campo de juego, lo cual le ocasionó secuelas y afectó su capacidad física en un 8 %.

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