Policiales
Martes 09 de Agosto de 2016

Condenan a los hermanos Damario por un resonante crimen en Tablada

Milton recibió una pena a 16 años de cárcel y José a 17, tras unificarse sentencias previas que pesan sobre cada uno de ellos.

Los hermanos Milton y José Damario fueron condenados a 16 y 17 años de prisión por el crimen de Lucas Espina, un joven de 25 años acribillado a tiros de ametralladora desde un auto en una esquina de barrio Tablada, en enero de 2013. En una causa dominada por el miedo de los vecinos y testigos reticentes, la principal prueba es el relato de un amigo de la víctima que sufrió amenazas y hoy es parte de un programa nacional de protección. Quien también apuntó desde el primer minuto a los Damario fue la madre de Espina, Norma Bustos, asesinada a balazos un año después. El clima de terror barrial que rodeó al caso se palpa en el fallo, que instó al Estado a no ignorarlo.

El juez de Sentencia Gustavo Salvador prestó especial atención a ese contexto atravesado por el miedo al cerrar con condena un juicio escrito donde el principal testigo denunció amenazas y otros directamente guardaron silencio. Milton Damario, de 27 años, fue condenado a 16 años de prisión. Su hermano José Iván,de 29 y apodado "Pepe", recibió 17 años. Ambos como coautores del homicidio agravado por el uso de arma de fuego de Espina y la tentativa de asesinato de otros dos amigos de la víctima que resultaron baleados, uno con dos tiros y otro con cuatro.

Causas. En el caso de Milton, la condena se unificó con una previa a tres años y medio que había recibido en 2014 por la portación de un arma de guerra. La de José también está unificada con una sanción anterior por el mismo delito. Pero en su caso recibió un año más de encierro porque en una causa conexa fue hallado culpable de vender un auto robado, lo que configura una clase de estafa. Hubo un tercer condenado, sólo identificado como S. G., a 3 años de prisión condicional por ayudar a Milton a eludir la investigación.

El menor de los Damario está procesado como uno de los sicarios que el 26 de mayo de 2013 mató al ex jefe de Los Monos, Claudio "Pájaro" Cantero, en un boliche de Villa Gobernador Gálvez. En esa causa está acusado de haber actuado bajo las órdenes de Luis "Pollo" Bassi, también a la espera de juicio oral.

Además está preso, en el marco de un juicio escrito, como coautor del asesinato de Juan Pablo Colasso, el 16 de noviembre de 2012 en Villa Gobernador Gálvez. Está ligado a una extorsión en Jefatura detectada en escuchas y fue condenado a 4 años de prisión por tenencia de estupefacientes para la venta.

Muertes. Lucas Espina tenía 25 años cuando el 27 de enero de 2013 encontró una muerte estremecedora. A media cuadra de su casa de barrio Tablada, en Pavón al 4600, lo asesinaron con una ráfaga de ametralladora desde un auto y delante de tres amigos.

Desde ese día su madre, que lo asistió en su agonía, señaló a los hermanos Damario, a quienes en sus vecinos adjudican un violento control del territorio. Se llamaba Norma Bustos y la mataron a tiros el 20 de noviembre de 2014, desde la ventana enrejada del quiosco que atendía en su casa con tres disparos, uno a la cabeza.

Uno de los sobrevivientes de la balacera es el principal testigo del caso. "Ese día sábado a eso de la 1 estábamos en la esquina de Santa Rosa de Lima y Pavón tomando la primera cerveza de la noche. A esa hora aparece un auto gris con vidrios polarizados (sería un Bora, un Peugeot 206 o VW Gol), bajan los vidrios del lado del acompañante, apoyan las ametralladoras en la puerta y empiezan a disparar". Así relató Ariel L. cómo arrancó el demencial ataque.

Lo hizo por primera vez en la policía y luego en Tribunales. La tercera vez se desdijo. A los pocos días denunció haber sido amenazado con un arma para cambiar sus dichos. Entonces ratificó su señalamiento inicial y debió recibir tratamiento de testigo protegido. Así, cuatro veces contó que esa noche él estaba sentado a la derecha de Lucas y a la izquierda de Omar D., de 19 años. Enfrente, apoyado sobre una columna, estaba Gonzalo "Colo" M., de 28 años.

Relato. "En total (los agresores) eran cinco personas. Dos del lado derecho y tres en la parte de atrás", relató el joven, a quien una bala que pegó cerca de su rostro le salpicó polvillo en los ojos. Los otros corrieron por Pavón hacia el Parque Sur, él lo hizo por Santa Rosa de Lima hasta el frente de una cosa donde se festejaba un cumpleaños.

"Me saco la campera, me reviso para ver si no tenía ningún impacto", contó. Cuando miró hacia atrás vio a tres personas que subían al auto: "Milton Damario del lado del conductor y José Damario del lado del acompañante", quienes gritaban enfurecidos "entréguenlo a Joel". A los otros atacantes no los reconoció. Cuando el auto se fue, se encontró con Lucas muerto en el patio de una casa.

"No pude ver cómo estaban vestidos porque si me quedo mirando, me agarran y me tiran un balazo en la cabeza, lo único que les miré fue las caras. Se bajaron con armas. No son ningunas criaturas, están acusados de varios homicidios y no se bajaron a regalarse", agregó, además de precisar que los hermanos llevaban pistolas 9 milímetros y 11.25, tal como lo revelaron los casquillos en la escena. "Estos dos tenían pistolas. Las del auto eran metras porque tiraban ráfagas".

El testigo también contó que los Damario llevaban años tiroteando la casa de Espina. Aunque esa noche buscaban a un amigo de Lucas, Joel Sibulski, quien había salido de prisión 15 días antes. Precisó que esas diferencias se remontaban al inicio de la rivalidad en el barrio entre las bandas de "Torombolo" y "Los de Médici".

Caso "especial". Al analizar la prueba, el juez subrayó que se trata un caso especial. No sólo por la reticencia de los testigos a declarar. También por el terror de los que sí se presentaron (ver aparte).

Al fijar el monto de las penas Salvador citó numerosos agravantes: que actuaran varias personas ante víctimas indefensas atacadas por sorpresa, el uso de armas de alto calibre; la "crueldad" de descargar disparos por la espalda a jóvenes que huían; la planificación previa y que dispararan desde un auto en marcha para asegurar la ejecución y alejarse rápido de la escena del crimen.

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