Policiales
Jueves 23 de Junio de 2016

Condenan a dos hermanastros por balear a un militante de villa Banana

Jonatan Alberto Sosa y Franco Sebastián Alegre fueron hallados culpables del ataque a tiros contra Sergio Muñoz en marzo de 2015

Dos hermanastros fueron condenados por el ataque a tiros contra el militante social David Sergio Muñoz, malherido en marzo de 2015 en un hecho que sus allegados ligaron a la violencia narco que se instaló en villa Banana de la mano de la denominada banda de "Pandu". Los acusados fueron detenidos doce días después cuando limpiaban vidrios en la rotonda de avenida Pellegrini y bulevar Oroño y fueron reconocidos por familiares de la víctima. Uno de ellos fue condenado a 5 años y 4 meses de prisión mientras que el otro recibió 7 años porque ya contaba con una pena previa. El ataque, en tanto, dejó secuelas en la víctima que estuvo dos meses internado y aún padece problemas respiratorios y de memoria.

La sentencia fue dictada por Juan Andrés Donnola, el juez del tribunal unipersonal que dirigió el juicio oral por el caso. Los acusados están presos desde marzo de 2015 y ayer fueron conducidos a una sala de Tribunales para escuchar la parte resolutiva del fallo, del que más adelante se conocerán los fundamentos. El fiscal Ademar Bianchini reclamaba para ambos una condena a 7 años de prisión por tentativa de homicidio. Mientras que los defensores Martín Riccardi y María Laura Maenza pedían la absolución por falta de pruebas.

Quiénes son. El mayor de los hermanastros es Jonatan Alberto Sosa, tiene 21 años y le dicen "Ñoño". Fue sentenciado a 7 años de prisión por una tentativa de homicidio agravado por el uso de arma de fuego. La pena comprende una condena previa a 3 años de prisión condicional que había recibido el 27 de abril de 2014 por dos hechos de robo agravado. Su medio hermano Franco Sebastián Alegre, "Sebi", de 19, recibió 5 años y 4 meses de cárcel como coautor del ataque a tiros.

Así concluyó el juicio por la agresión a Muñoz, un hecho que motivó marchas de vecinos de un barrio ya golpeado por actos de violencia que atribuían a la banda de "Pandu". Ese mismo grupo, el mes pasado, fue ligado al crimen de Guadalupe Medina, de 12 años. La nena apareció estrangulada y con marcas de abuso sexual el 25 de mayo en una construcción abandonada de Lima al 2900.

El ataque. Sergio Muñoz, entonces de 29 años y militante del Movimiento Cuba MTR, fue baleado en villa Banana el 6 de marzo de 2015 a las 23.30, un día antes de que se realizara una jornada cultural contra las amenazas del grupo narco liderado por Pandu contra el Centro Comunitario Comunidad Rebelde.

Ese espacio fue construido por los vecinos de la propia villa sobre las ruinas de un búnker de drogas para desarrollar allí tareas educativas y sociales.

Más allá de ese contexto, el fiscal Ademar Bianchini plantó que la agresión a Muñoz fue el desenlace de una discusión con cuatro secuencias. Primero ocurrió una pelea entre los dos hermanastros y un primo de ambos mientras limpiaban vidrios a los autos en el semáforo de Pellegrini y Oroño. Más tarde, ya en el barrio, volvieron a discutir y entonces Muñoz salió en defensa del primo. En respuesta recibió una dura promesa: "Ya te vamos a caer". A la noche los agresores fueron a su casa y la atacaron a tiros, hasta que la esposa de Muñoz salió a la calle y les imploró que dejaran de tirar porque estaba sola con su hija.

La cuarta y última parte fue cuando el grupo encontró e increpó a Muñoz en una canchita de fútbol de Pascual Rosas y 27 de Febrero.

El disparo. En ese lugar, a la vista de varios testigos, los hermanastros le efectuaron un disparo a Muñoz que le ingresó por la base del cuello y recorrió parte del tórax y el abdomen sin orificio de salida. El muchacho, malherido, fue derivado al Hospital de Emergencias. Allí estuvo internado en terapia intensiva, conectado a un respirador y con pronóstico reservado hasta fines de marzo, cuando se retiró con neumonía y otitis. La herida lo afectó a nivel pulmonar y hepático por lo que quedó con secuelas respiratorias y además, fallas de memoria sobre lo ocurrido aquel día. Por eso no declaró en el juicio, algo cuestionado por la defensa.

En las audiencias brindó su testimonio una hermana de la víctima que esa noche escuchó "siete u ocho tiros" desde una casa frente a la canchita. "Al cruzar a la cancha escuchamos que Sebastián y Ñoño decían «le dimos y nos vamos a quedar con la casa de ese gil»", declaró la mujer, que en ese momento no sabía que hablaban de su hermano. "Eran ellos dos y tres más. A los otros no los conocí porque estaban encapuchados. Todos llevaban armas", planteó.

También se presentó el primo de los acusados que participó de la pelea inicial. Dijo que discutió con Jonatan, que Muñoz lo defendió y le dijeron "te vamos a caer", en referencia a que "lo iban a agarrar a los tiros". Otro testigo es un vecino que en algún momento fue apuñalado por Muñoz en una pelea. Según su declaración, esa noche estaba al igual que Muñoz "viendo cómo jugaban a la pelota" en la canchita cuando llegaron "cuatro o cinco chicos" que comenzaron a disparar desde unos "diez o veinte metros". Entre ellos reconoció a Sosa y Alegre, quienes en su descargo plantearon que esa noche estaban tomando cerveza en la esquina de su casa cuando escucharon los disparos.

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