Policiales
Domingo 27 de Noviembre de 2016

Condenados por una pelea que terminó con dos muertos

En juicio abreviado dos muchachos se hicieron cargo del trágico hecho ocurrido en 2014 entre "Los cuatreros" y "Los Stinfer", en Cabín 9.

El domingo 14 de diciembre de 2014 se produjo el encontronazo más representativo en la disputa que mantienen desde hace años los Cabrera (Los Cuatreros) y los Bullón (Los Stinfer) en las calles de Cabín 9. Aquella madrugada, en Aguaribay al 200, donde se desarrollaba una fiesta en la casa de la familia Benítez, muy ligada a los Cabrera, hubo una balacera que dejó dos muertos y cuatro heridos, entre ellas una piba de 14 años que quedó cuadripléjica.

Dos años más tarde, un integrante de cada una de las facciones fue condenado en un proceso abreviado por haber participado de esa demencial balacera. La defensa de Mario Javier Bullón, de 24 años, acordó con el fiscal Rafael Coria (en reemplazo de Ademar Bianchini) una condena de 6 años de prisión al declararse responsable de homicidio agravado por el uso de arma de fuego con exceso en la legítima defensa y lesiones graves en concurso real. Mientras que Claudio "Caio" Cabrera, de 18 años, se hizo cargo de homicidio agravado por el uso de arma de fuego con exceso en la legítima defensa y acordó una condena a 5 años y 6 meses de prisión. Ambos fueron detenidos en enero de 2015 y ahora el juez Gustavo Pérez de Urrechu homologó los acuerdos. Fuentes judiciales indicaron que el Fiscal Regional, Jorge Baclini, también refrendó el juicio en el que Bullón fue representado por el abogado Fausto Yrure y Cabrera por el letrado Lucas Wojtasik.

Según el vecino de Cabín 9 que relate lo ocurrido aquella trágica madrugada de 2014, unos serán más culpables que otros. Lo concreto fue que el saldo de la disputa se cobró las vidas de Mario Inocencio Bullón, de 32 años, que recibió un balazo en una pierna y murió en el Heca; y de Guillermo Benítez, de 18 años y ligado a los Cabrera y Los Cuatreros, que recibió siete tiros en la espalda.

Los heridos fueron Daniela Fernanda, de 14 años e integrante de la familia Cabrera, con un tiro que le lesionó la médula ósea y debió ser asistida en el Heca. Claudio D., de 21 años, con un impacto en la pierna izquierda; Nicolás "Dibu" Monserrat, que entones tenía 17 años; y Fidel Bullón, que tenía 47. Estos dos últimos también asistidos en el Heca. En la escena quedaron 35 vainas servidas calibre 9 milímetros.

Un barrio enfrentado. Cabín 9 es un barrio de Pérez partido en dos por las vías del ferrocarril. Allí, la disputa más frenética la protagonizan desde hace años los Bullón con los Cabrera. Reiteradamente los primeros se han despegado de la acusación de integrar la banda Los Stinfer. Por el otro lado están Los Cabrera, sindicados como miembros de Los Cuatreros, una gavilla que en septiembre de 2007 irrumpió en una fiesta familiar en el salón del club Estudiantes, de Hudson y Jacarandá. Eran una veintena de jinetes que irrumpían en las celebraciones vecinales y saqueaban todo a su paso.

Los vecinos recordaron que la pandilla comenzó dedicándose al cuatrerismo, pero el atractivo económico hizo que el negocio de la droga sustituyera al robo de caballos como su actividad principal. Ese cambio les dio una estructura vertical, con jefes y soldaditos que por los general son pibes del barrio que buscan hacerse de un "cartel" que les otorgue algo de respeto. Paralelamente muchos de esos "soldados" también se dedican al robo callejero y a apretar a los vecinos para lograr comprar sus casas por precios usurarios. Y si no tomaban las ofertas que se les realizaban, directamente se las usurpaban.

Megaoperativos. El 17 de septiembre de 2014, tres meses antes del doble asesinato, el fiscal Fernando Dalmau (que los investigaba por amenazas calificadas, lesiones y abusos de arma) ordenó una serie de allanamientos y 80 efectivos de la Tropa de Operaciones Especiales (TOE) se desplegaron en Cabín 9 para desarticular la gavilla más mentada. El operativo consistió en 15 viviendas allanadas, 8 detenidos y el secuestro de dos armas. Pero los enfrentamientos y las balaceras continuaron, teniendo siempre en el ojo de la tormenta a Los Cuatreros. El 13 de noviembre de 2015, otra vez una serie de allanamientos en Cabín 9 y uno más en el barrio Tango parecieron jaquear el liderazgo de la pandilla. El sindicado líder de la banda, Roberto "Narigón" Cabrera, fue detenido pero debió ser liberado por falta de pruebas.

El circulo vicioso se siguió alimentando con ataques a balazos y heridos hasta que el pasado 10 de marzo se realizaron 25 allanamientos en Cabín 9, en un nuevo intento de desarticular la gavilla. Hubo 13 detenidos, de los cuales ocho fueron imputados. El Narigón Cabrera fue acusado de ser el jefe de una asociación ilícita que se dedicaba a amenazar y disparar contra los vecinos, con el fin de ocupar sus casas. Jonathan "Caballo" Vázquez fue señalado por tener un rol preponderante dentro de la estructura y a Matías, hijo del Narigón, lo imputaron como un partícipe de la banda. También fueron acusados formalmente Ignacio "Trompi" Ojeda, Nahuel "Negro" Ortiz, Nicolás "Dibu" Monserrat, Facundo "el hijo de Mundi" San Pablo e Ismael Aquino.

Otros juicios. En principio, tres de los acusados decidieron aceptar su responsabilidad en la asociación ilícita y firmaron un abreviado para no llegar a juicio oral. Dibu y Trompi lograron un acuerdo de 3 años de prisión en suspenso. Por su parte, el hijo de Mundi acordó un año y medio, también en suspenso, debido a que no se lo acusó como integrante de la asociación ilícita. Sin embargo, fue detenido 15 días después por otro abuso de armas. A su vez, el Negro e Ismael convinieron tres años de condicional. Más tarde, en juicio abreviado homologado el 22 de abril pasado por la jueza Hebe Marcogliese, el Narigón fue condenado a 4 años de prisión efectiva como jefe de la asociación ilícita y también por amenazas coactivas calificadas tendientes a que una víctima dejara su domicilio. Su hijo, Matías Cabrera firmó tres años de prisión condicional como integrante de la asociación ilícita, resistencia calificada y abuso de armas.

La condena condicional a Maty Cabrera le duró un suspiro, ya que el fiscal Miguel Moreno le imputó el robo calificado que precedió al asesinato de Mario Alberto Lucci, de 43 años, el 21 de febrero pasado en la puerta de su casa de 1º de Mayo al 2900 de Pérez. Este crimen le fue imputado el 19 de marzo último a Caballo Vázquez como autor de homicidio en ocasión de robo agravado por uso de arma de fuego.

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