Policiales
Jueves 01 de Septiembre de 2016

Condenado por un crimen denunció golpes de carceleros en el traslado

Le impusieron 10 años de cárcel por un homicidio de 2015. Pero estuvo en la audiencia quebrado de dolor por la golpiza recibida previamente

Un preso que ayer aceptó una condena a 10 años de prisión en un juicio abreviado por matar hace un año a Pablo "Pimentón" Ojeda, en el barrio Tiro Suizo, denunció que agentes del Servicio Penitenciario lo golpearon horas antes en la puerta de Tribunales y le provocaron un desplazamiento de una placa de platino en la pierna izquierda. Según el informe de los custodios, el incidente ocurrió cuando el interno intentó escapar del utilitario que lo trasladaba desde la cárcel de Piñero En silla de ruedas y doblado de dolor, el imputado accedió al trámite judicial en que recibió condena y desde allí fue remitido a un médico forense que lo derivó al Hospital Centenario.

El incidente ocurrió alrededor de las 9 en la entrada a la alcaidía de Tribunales, en Montevideo y Moreno. Walter "Titi" Ramírez, de 24 años, había sido trasladado allí desde la cárcel de Piñero para participar una audiencia de juicio abreviado prevista para las 10.30. En esa audiencia oral y pública el acusado admitió una condena a 10 años de prisión por el delito de homicidio simple, concertada en un acuerdo entre el fiscal Florentino Malaponte y su defensor, Mariano Buffarini, del servicio de Defensa Pública.

Con el acuerdo de las partes el juez penal Javier Beltramone dictó la condena y además declaró reincidente a Ramírez, ya que contaba con una condena previa del 10 de octubre de 2014. En esa ocasión el juez Gonzalo Pérez de Urrechu le impuso un año y medio de prisión, también en juicio abreviado, por los delitos de encubrimiento agravado, robo simple en tentativa y tenencia de arma de fuego de uso civil.

Su defensor se opuso a la declaración de reincidencia —lo que cancela beneficios del régimen penitenciario— al plantear que el preso nunca recibió un tratamiento resocializador porque cumplió su condena en las comisarías 15ª y 18ª y no en un instituto carcelario. Pero el juez no estuvo de acuerdo con ese punto de vista y falló por la reincidencia, tal como reclamaba el fiscal.

Fuga y golpes. La audiencia fue rápida y el acusado permaneció sin pronunciar palabra ni contener los gestos de dolor. Sobre el final el defensor público pidió que fuera revisado por el médico forense y que desde allí lo trasladaran a la Unidad 6 de Rosario o a la 16 de Pérez para "proteger su integridad física". "Hubo un inconveniente en el traslado, un posible intento de fuga en la puerta de Tribunales con uso de la fuerza por parte del Servicio Penitenciario", planteó Buffarini, y agregó que su defendido "no puede caminar. Tiene una placa de titanio en la pierna izquierda".

Ramírez fue retirado de la sala en silla de ruedas, conteniendo el llanto y sosteniéndose la pantorrilla izquierda. El acusado se negaba a reportar la golpiza que involucra a los carceleros que lo trasladaron. Pero Buffarini denunció el incidente en el área de Violencia Institucional de la Fiscalía, a cargo de Karina Bartocci. "No llegó a correr. Usaron la fuerza para retenerlo, le doblaron la pierna izquierda y se la rompieron", contó el defensor, y apuntó que el detenido tenía colocada la placa de platino desde hace seis años.

Según un informe de la Oficina de Gestión Judicial, más tarde el preso fue revisado por el forense Rafael Pineda. El profesional constató que presentaba "golpes de reciente data" y que requería atención médica, por lo que lo derivó al Hospital Centenario.

Otra voz. En tanto, el grupo de Comisiones Judiciales de la cárcel de Piñero elaboró su propio informe sobre lo ocurrido. Consignó que a las 9.10 arribaron a la rampa de alcaidía en el móvil 1141 y uno de los agentes bajó a abrir la puerta para "retirar el elemento de seguridad que amarra la esposa de sujeción" y a fin de "bajar a los internos uno a uno".

En ese momento Ramírez "golpea contra la puerta entreabierta del habitáculo tras haberse liberado del elemento de seguridad, saltando del mismo y dispuesto a correr, intentando evadirse del personal mediante patadas, trompadas y empujones". Tras una carrera de un metro y medio fue retenido por dos penitenciarios que, según califica el informe, hicieron "uso racional, medido e indispensable de la fuerza". En el escrito constan los nombres de todos los agentes que participaron.

El final de Pimentón. El crimen por el cual Ramírez fue condenado ocurrió el 2 de agosto de 2015 en Esteban de Luca al 1400, en zona sur. Pablo Luciano Ojeda tenía 41 años y se había criado en los monoblocks del barrio donde se ganó fama de picante y el sobrenombre de "Pimentón". Había cumplido condenas por robo y vivía en Granadero Baigorria, pero aquel día regresó a visitar a sus conocidos. Estuvo tomando en la esquina de Corrientes y Esteban de Luca hasta la medianoche.

Según la Fiscalía, estaba discutiendo con otro hombre frente a un portón de la cuadra cuando se acercó Ramírez y lo increpó: "Ninguno se va a hacer el vivo con mi familia. Vos no te vas a hacer más el vivo". Luego le aplicó dos cuchillazos "de hoja filosa", una en el pómulo derecho y otra en la cara anterior del cuello que le causó una hemorragia letal. Pimentón caminó unos metros dejando a su paso un reguero de sangre y cayó en la esquina, frente a la plaza Cabildo.

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