Policiales
Viernes 24 de Junio de 2016

Condenado por matar a un vecino en una pelea

Un trabajador portuario de 23 años, que mató de un escopetazo a un vecino en septiembre de 2014 en el desenlace de una discusión, fue condenado a 10 años y 8 meses de prisión en un juicio abreviado celebrado ayer en los Tribunales provinciales. El proceso abreviado fue acordado por el fiscal Ademar Bianchini y el abogado Carlos Varela, defensor del acusado, y homologado por la jueza penal Raquel Cosgaya.

Un trabajador portuario de 23 años, que mató de un escopetazo a un vecino en septiembre de 2014 en el desenlace de una discusión, fue condenado a 10 años y 8 meses de prisión en un juicio abreviado celebrado ayer en los Tribunales provinciales. El proceso abreviado fue acordado por el fiscal Ademar Bianchini y el abogado Carlos Varela, defensor del acusado, y homologado por la jueza penal Raquel Cosgaya.

La pena recayó en Julio David Silva, a quien le impusieron esa sanción penal por homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego y portación ilegal de arma de fuego de uso civil. Una de las evidencias que exhibió el responsable de la acusación fueron los testimonios coincidentes de varios vecinos que declararon en Fiscalía "haber visto" al ahora condenado con una escopeta en la mano.

Pasadas las 18.30 del 26 de septiembre de 2014 Edmundo Raúl Gaitán, un empleado de seguridad que trabajaba en la cerealera Cargill, estaba fumando en la vereda de su casa de Ituzaingó al 200 bis, a unos 100 metros de la barranca que cae sobre avenida Belgrano. Entonces pasó Silva en un Renault 19 a gran velocidad y en ese momento los dos hombres tuvieron un cruce de palabras. Según la reconstrucción del fiscal, "el conductor estacionó a 30 metros de Ituzaingó, se bajó del auto y encaró a Gaitán, a quien le dijo: «¿Qué te hacés el malo, qué me decís? Plantate ahora»".

Tras ello Silva exhibió una escopeta y apuntó a la cabeza de su vecino. "No me tirés", le pidió la víctima, pero el arma fue gatillada y un proyectil perforó el cráneo de Gaitán, quien se derrumbó al suelo agonizante. Sus familiares lo llevaron al hospital Provincial, pero su vida se apagó en el camino.

Tras balear a Gaitán, Silva tiró la escopeta de doble caño a una vivienda vecina y con su familia desapareció del barrio. Los vecinos impidieron que se llevara su Renault 19, secuestrado por efectivos de la comisaría 4ª, quienes además incautaron el arma en la casa de un abuelo. El acusado se fue a vivir a Pueblo Esther y en diciembre de 2014 el fiscal Bianchini libró la orden de detención.

Vieja pelea. La familia de Gaitán y la de su agresor vivían separadas por tres casas, sobre la misma vereda. Y a la hora de buscar una respuesta a lo ocurrido los parientes de la víctima hablaron de la belicosidad de Silva: "Es un muchacho al que conocemos desde chico. Primero vivió ahí con sus padres, después se fueron a vivir a Pueblo Esther y tras formar una familia, con su mujer y sus hijos volvió acá".

A su vez, la suegra de Gaitán contó a LaCapital el día del crimen: "Mi yerno era una persona que no se metía con nadie y el vecino, un pibe al que conocemos desde chiquito, es de esas personas que le gusta andar armados y demostrando que es el más guapo de la cuadra", explicó la mujer. La familiar agregó: "Edmundo recién llegaba de trabajar. Ni la ropa se pudo sacar", contó la suegra de Gaitán mientras coordinaba con su hija el día del crimen los trámites para retirar el cuerpo del Instituto Médico Legal.

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