Policiales
Miércoles 06 de Julio de 2016

Condenado a 15 años por un homicidio, ahora lo absolvieron

La Cámara Penal dio crédito al alegato de la defensa que cuestionó al principal testigo al catalogarlo como entregador del crimen.

La Cámara Penal absolvió a un joven que el año pasado había sido condenado a 15 años como autor del homicidio de Luis "Gordo Ema" Zalazar por el señalamiento que hizo un único testigo que acompañaba a la víctima. Al revisar el fallo, los camaristas dieron crédito a las dudas planteadas por la defensa, que le atribuyó el carácter de "entregador" a ese testigo por contribuir con una emboscada para concretar el crimen. De esta manera Sebastián Ezequiel Barrios recupera la libertad.

Emboscado. La noche del 15 de abril 2013 Zalazar volvía en su Chevrolet Astra negro de visitar a sus suegros en Empalme Graneros. En el cruce de Provincias Unidas y Sorrento el joven de 22 años aminoró la marcha, una moto se le puso a la par y quien iba como acompañante gatilló una pistola 9 milímetros contra el auto donde el Gordo Ema iba con un hijo de 2 años y otras tres personas.

Tras recibir dos balazos, el conductor logró estacionar y murió. Su hijo, que iba atrás con una chica de 16 años, fue herido en un brazo. Jeremías F., un amigo de Zalazar de 17 años que iba en el asiento del acompañante, fue baleado en el muslo izquierdo. Y Juan T., otro de los acompañantes, huyó despavorido.

Entre los primeros sospechosos de la pesquisa de la jueza Raquel Cosgaya estaba un hermano de Kevin Tolosa, un pibe de 16 años asesinado el 3 de abril de 2013 en Cullen al 900 bis. Pero esa hipótesis fue descartada e incluso el padre de Kevin la negó ante este diario. "Es una locura que se diga que el crimen de Emanuel fue una venganza por el de mi hijo. Conocemos a la familia de Ema", aclaró en su momento.

Luego la investigación se articuló en torno al relato de Juan T. En declaraciones judiciales, ocho días después del hecho, dijo reconocer a los ocupantes de la moto. Identificó como Mariano A. al conductor y a Barrios como el acompañante y autor de los disparos mortales.

El testigo declaró dos veces más. En la tercera desvinculó al conductor y dijo que lo había incriminado bajo amenazas de Walter Jure, procesado en la causa de Los Monos y detenido por resonantes causas de narcotráfico, la última en 2015.

La causa transitó el juicio sin variantes y el 7 septiembre de 2015 la jueza de Sentencia María Isabel Más Varela condenó a Barrios a 15 años como autor de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y portación de arma de fuego de guerra sin autorización, en concurso real.

Giro. La defensa apeló la sentencia convencida de sostener la inocencia del imputado. Los abogados Adrián Ruiz y José Ferrara plantearon otra teoría del caso tras analizar la endeblez del relato del principal testigo.

Para los abogados Juan T. es uno de los sospechosos del delito, asignándole el rol de "entregador" en una emboscada. Es que según esa secuencia, fue él quien le pidió a Ema que lo llevara a lo de un amigo y seleccionó el recorrido a sabiendas de que necesariamente debía detener la marcha en el cruce de Sorrento y Provincias Unidas, donde sería un "blanco fácil".

Pero además la defensa recordó y puso bajo sospecha que T. huyó de la escena, luego negó la relación de noviazgo con una de las ocupantes de auto —se refirió a ella como "la niñera"— y pidió que no lo identifiquen al declarar.

Se preguntaron los abogados cómo hizo el testigo para ver a los ojos los imputados, teniendo en cuenta que en su declaración dijo que se bajó del auto antes de que terminaran de disparar. "La lógica indica que por reflejos se ocultaría, salvo que tenga certeza de que no le van a tirar", sugirieron sobre una eventual complicidad de T. con los homicidas.

Además les resultó llamativo que pudiera reconocerlos con los cascos puestos y refirieron una enemistad entre su familia y la de Barrios.

El fiscal Carlos Covani pidió confirmar la condena. Alegó que la defensa no cuestionó la existencia del hecho sino que se centró en la autoría, y que T. es el único testigo que en todas sus declaraciones sindicó a Barrios como el tirador.

Revisión. La controversia quedó bajo el análisis de los jueces camaristas Carina Lurati, Georgina Depetris y Guillermo Llaudet Maza, que por unanimidad revocaron el fallo, dictaron la absolución del acusado y ordenaron su inmediata libertad.

Lurati pronunció el primer voto y sus pares adhirieron. La jueza pidió "analizar exhaustivamente los elementos que permitan otorgar o quitar eficacia probatoria" al testimonio del único testigo y recordó que en su primera declaración T. dijo haber reconocido a los dos ocupantes de la moto, la marca y modelo (Honda Falcon), el tipo y calibre del arma utilizada y que los homicidas estaban con cascos.

La jueza recordó que esa versión fue reafirmada en la segunda declaración pero que en la tercera introdujo un elemento que levantó suspicacias al desvincular al conductor de la moto pero mantener el señalamiento respecto a Barrios.

"Esas inconsistencias deben ser valoradas en su conjunto con la actuación del testigo durante todo el proceso. Se encuentra acreditado que huyó de la escena del hecho, que se presentó a declarar ocho días después, que tanto él como Milena A. (que estaba en el auto atacado) negaron ser novios durante sus declaraciones, "circunstancias que llevan a mermar la credibilidad del testigo", expresó Lurati en el fallo.

Sin certezas. Al inclinarse por otorgar la absolución, la jueza recalcó que de ningún modo Juan T. puede ser la fuente de la única prueba que conduzca a la certeza que se requiere para una condena.

"Nada respalda la versión del testigo, no obran pruebas directas, precisas, graves y objetivas que corroboren la sindicación que hace, sin quitar relevancia al testimonio como elemento incriminante".

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