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Domingo 31 de Julio de 2016

Con una misa se clausura hoy la Jornada Mundial de la Juventud

Cargados con mochilas, bolsa de dormir y aislantes desde muy temprano empezaron a dirigirse ayer hacia el Campo de la Misericordia, en Brzegi, cerca de Cracovia, decenas de miles de jóvenes que asisten hoy a la misa de hoy, el broche final para esta XXXI Jornada Mundial de la Juventud.

La emoción, la alegría, los cantos y los bailes en plena calle y bajo un sol tajante tiñó las calles de Cracovia mientras a los jóvenes caminaban o esperaban algún medio de transporte para llegar al lugar del encuentro.

La ciudad se preparó con tiempo para el evento. No se habla de otra cosa aquí. Muchas áreas están cortadas al tránsito y se convirtieron arterias peatonales para facilitar el desplazamiento de las decenas de miles de peregrinos.

María es de Barcelona y dice que no puede explicar tanta felicidad que está viviendo. "A veces uno se siente muy solo viviendo la fe, y esto me demuestra que hay mucha gente que piensa como yo, y que también cree en Cristo", asegura.

En otra calle, Facundo sacude una bandera de Argentina. Es de Buenos Aires y viajó con un grupo en el que también está Lucía, de 21 años y dicen que están felices viendo la universalidad de la Iglesia Católica. Además cuentan que están muy emocionados porque pudieron ver pasar al Papa a solo tres metros.

Iñaqui, de Rosario, está impactado. "Estar todos juntos, con las banderas moviéndose, y cantando juntos, no se puede explicar lo que es. Mis amigos y yo teníamos los ojos llenos de lágrimas, es algo muy difícil de poner en palabras". "Está buenísimo esto de ir por la calle y que te griten «¡Eh, Argentina!» Y vos les gritas al otro su país. Trajimos escarapelas para darles a los de otros países y así intercambiamos recuerdos", dijo. Este chico viajó con los sacerdotes cooperadores de Cristo Rey junto a 75 rosarinos. El padre Claudio Roman es uno de ellos. "A mí se me pone la piel de gallina ver tanta juventud que quiere a Cristo", expresó y contó que está impresionado porque en las calles la gente la pide la bendición, algo que jamás le había pasado.


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