Opinión
Jueves 04 de Agosto de 2016

Con reforma constitucional se adelantaría la gran final

Claves. Si el gobierno santafesino logra consenso para modificar la Carta Magna, los principales referentes competirían a convencional constituyente. Lifschitz ya tiene borradores y "papers" para avanzar en búsqueda de acuerdos.

Son 45 páginas que descansan en un cajón del escritorio del gobernador. Papers con motivaciones y acciones próximas de la Casa Gris para avanzar con la reforma constitucional. Si Miguel Lifschitz logra el objetivo —poco probable hoy— de progresar en la modificación de la Carta Magna en 2017, la elección de los convencionales será la gran final anticipada de la política santafesina, con todos los jugadores de peso en cancha.

De concretarse la aprobación legislativa, dos años antes de los comicios a gobernador los principales actores estarán compitiendo por lugares entre los 69 potenciales convencionales.

Miguel Lifschitz, Antonio Bonfatti, Omar Perotti, José Corral, Agustín Rossi (entre tantos otros aspirantes a ir por la Gobernación en 2019) estarán en las listas y, si eso se produce, quedarán reducidos a una nimiedad los comicios a concejal y presidente de comuna.

Una apuesta de máxima para el gobernador: si gana, alcanzará un bonus para instalar la idea de continuidad del Frente Progresista o de su propia persona (si es que hay reelección), pero si el que triunfa es algún vector opositor la coalición de socialistas y radicales instalará la idea de la salida del poder. Y el gobernador será pato rengo.

"Sería la final del Mundial, pero para llegar a eso tenemos que superar las eliminatorias", avaló un ministro de Lifschitz, que confirmó al 22 de agosto como fecha de lanzamiento oficial del proceso reformista.

El lector se preguntará a esta altura: ¿hay consenso para reformar la Constitución? En verdad, todas las referencias han manifestado públicamente —con sus más y sus menos— que el corpus constitucional santafesino debería actualizarse, pero ni por asomo hay mayorías de voces que se inclinen por convocar a una elección de convencionales constituyentes en 2017. Ni siquiera adentro del Partido Socialista.

En el partido de gobierno, Lifschitz logró el compromiso de avanzar en la instalación del tema para que "la ciudadanía se apropie del debate" sobre la necesidad de la reforma. El encomillado pertenece al texto reservado que circula entre algunos funcionarios y ministros. Allí se les ofrecen respuestas para los reparos que existen entre algunos opositores, que consisten en que "hay temas más urgentes", "la gente no la pide" y "es una reforma para los políticos".

En esas 45 páginas que contiene el borrador oficial se incluyen los proyectos de reforma constitucional que años atrás presentaron Hermes Binner y Antonio Bonfatti.

La comparación entre aquellos textos y las pretensiones actuales es un buen indicador para entender los sueños inconclusos del Frente Progresista por imperio de la realidad, y del poder cada vez más extendido de los senadores peronistas y radicales.

A saber: si en los borradores previos al proyecto que envió Binner en 2010 figuraba la intención de ir hacia un sistema legislativo unicameral, esa opción hoy no figura como hipótesis central de trabajo.

Tampoco aparece en los papers la intención objetiva de introducir lo que se constituye una necesidad imperiosa de toda reforma política de fuste, que debe estar incorporada en un texto constitucional verdaderamente progresista y de avanzada: la limitación de los mandatos de diputados, senadores y concejales.

A diferencia de cuando destronó al peronismo del poder en 2007, hoy el Frente Progresista debe transitar un desfiladero muy angosto a la hora de la negociación política: no sólo está el PJ en la vereda opositora, sino que el nacimiento de Cambiemos en la provincia —que tendrá su acto bautismal el martes 9 de agosto en el comité nacional de la UCR, en ciudad de Buenos Aires— agrega una pata más en la mesa de las negociaciones.

Las voces opositoras son una verdadera ensalada, con una curiosidad de máxima: el presidente de la UCR nacional, José Corral, está en contra de que la reforma se haga en 2017; el titular de la UCR santafesina, Julián Galdeano, se muestra a favor. Lo propio sucede adentro del socialismo (Bonfatti dejó en claro su rechazo a elegir convencionales el año próximo), aunque el PS se compromete ahora a trabajar por el proceso reformista.

Lejos de detenerse por la falta de consenso, en el "esquema del plan para la reforma", al que accedió LaCapital —con acciones estratégicas, responsables, destinatarios y cronograma— la Casa Gris ya dispuso fecha sobre un acto/evento público en el que se presentarían las conclusiones y se cerraría "el proceso participativo", con la presencia de funcionarios, legisladores y los medios: febrero de 2017.

Cuando al gobernador se lo consultó hace pocos días sobre las dificultades de una reforma integral —con el tema de la reelección repiqueteando—, miró hacia una de los ventanales de la Casa Gris y redobló la apuesta: "Es un desafío personal, aunque sólo se modifique la cláusula para que los presidentes comunales no tengan elecciones cada dos años".

Una reforma constitucional necesita del cumplimiento de tres pasos obligatorios: el envío del proyecto a la Legislatura, la aprobación de la necesidad por cada Cámara con el 2/3 de los votos y la elección de convencionales constituyentes. A diferencia de los ultimos años, el Frente Progresista tiene mayoría en Diputados (28 diputados) pero diferencias de opinión. En todos los partidos de la oposición son reformistas, pero salvo algunos senadores nadie avala que se convoque a convencionales en 2017.

Por sobre toda la infraestructura reformista sobrevuela el gran tema: la reelección. En los proyectos anteriores se proponía un mandato más para el gobernador, pero sin aplicación al "actual mandato". Si Lifschiz se autolimita se despejaría cierta tirria interna, pero perdería poder hacia el futuro inmediato.

El porvenir dirá si la cuestión toma vuelo o se tratará de una misión imposible, en cuyo caso las 45 páginas del paper reservado y todas estas especulaciones se autodestruirán en 5 minutos.

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