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Sábado 17 de Julio de 2010

Con o sin ley se ganó algo

La debatida cuestión del matrimonio entre personas de un mismo sexo y sus consecuencias, llegó a un punto culminante ante el tratamiento legislativo. De todos modos, y con independencia del resultado de la votación parlamentaria, hay que considerar unos cuantos factores que ya son evaluables. A todas luces la causa del matrimonio entre personas de un mismo sexo ha ganado, ya que los opositores deben luchar cuerpo a cuerpo cada tramo de su marcha en contra del matrionio gay. No les resultó ni resulta fácil en ninguno de los ámbitos y esto se ha visto - históricamente - en todos los medios de difusión, en las marchas multitudinarias, en la aceptación del proyecto manifestado por ciudadanos ilustres y por gente común. Recordemos que venimos de una sociedad discriminatoria y altamente homofóbica y hoy la contienda se mide de igual a igual. Esto significa que la sociedad está reflexionando y madurando sobre su propio accionar histórico y fundamentalmente sobre su realidad inobviable. Significa también un gran terreno perdido por parte de los cultos que hasta hace unos años eran hegemónicos, hegemonía que han ido perdiendo a causa de malos ejemplos, escándalos y de actitudes reñidas con el amor al prójimo. Pero su significado más elocuente es que con independencia de la votación de los legisladores, la causa ya está instalada, ya es una causa social y ha quedado sólidamente fundamentada; que tarde o temprano el que sigue caminando llega a su meta: en este caso se trata de buscar igualdad ante la ley, como pasó con el aparteheid, con los derechos del ciudadano en la Francia de 1789, con el voto femenino, con el divorcio. Todas justas causas a cuyo peso histórico hoy se une la del matrimonio para todos sin discriminación entre hetero y homosexuales. Antes o después, será; eso es seguro.

La debatida cuestión del matrimonio entre personas de un mismo sexo y sus consecuencias, llegó a un punto culminante ante el tratamiento legislativo. De todos modos, y con independencia del resultado de la votación parlamentaria, hay que considerar unos cuantos factores que ya son evaluables. A todas luces la causa del matrimonio entre personas de un mismo sexo ha ganado, ya que los opositores deben luchar cuerpo a cuerpo cada tramo de su marcha en contra del matrionio gay. No les resultó ni resulta fácil en ninguno de los ámbitos y esto se ha visto - históricamente - en todos los medios de difusión, en las marchas multitudinarias, en la aceptación del proyecto manifestado por ciudadanos ilustres y por gente común. Recordemos que venimos de una sociedad discriminatoria y altamente homofóbica y hoy la contienda se mide de igual a igual. Esto significa que la sociedad está reflexionando y madurando sobre su propio accionar histórico y fundamentalmente sobre su realidad inobviable. Significa también un gran terreno perdido por parte de los cultos que hasta hace unos años eran hegemónicos, hegemonía que han ido perdiendo a causa de malos ejemplos, escándalos y de actitudes reñidas con el amor al prójimo. Pero su significado más elocuente es que con independencia de la votación de los legisladores, la causa ya está instalada, ya es una causa social y ha quedado sólidamente fundamentada; que tarde o temprano el que sigue caminando llega a su meta: en este caso se trata de buscar igualdad ante la ley, como pasó con el aparteheid, con los derechos del ciudadano en la Francia de 1789, con el voto femenino, con el divorcio. Todas justas causas a cuyo peso histórico hoy se une la del matrimonio para todos sin discriminación entre hetero y homosexuales. Antes o después, será; eso es seguro.

Carlos Italiano

latinia@fibertel.com.ar

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