Economía
Lunes 22 de Agosto de 2016

"Con la implementación del voto electrónico hay que tener cautela"

Julia Pomares. Directora ejecutiva del Cippec. Doctora en Ciencia Política, London School of Economics and Political Science. Magíster en Política Comparada y en Métodos de Investigación. Licenciada en Ciencia Política de la UBA. Coordinadora de la prueba piloto de voto electrónico en la ciudad de Buenos Aires. Vocera de Argentina Elige.

Julia Pomares, además de directora ejecutiva del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec) es experta en sistemas electorales y una de las voceras del colectivo Argentina Elige, que promueve la reforma electoral. La voz de Pomares es oportuna en momentos en que el gobierno nacional envió al Congreso un conjunto de proyectos, que incluye el voto electrónico, entre otras iniciativas.

Desde el Cippec y Argentina Elige, se proponen cinco cambios: sistema de votación, oferta electoral, recursos públicos y financiamiento de la política, calendario electoral y autoridades electorales. En una entrevista con La Capital, Pomares sostiene: "Si se decide avanzar con voto electrónico hay que tener cautela, porque requiere capacidades técnicas mucho más sofisticadas para controlarlo que con el sistema de boleta única en papel".

En el aquí y ahora de la política argentina sucedió algo impensado: la provincia de Buenos Aires se puso a la vanguardia del proceso de reforma política al aprobar la Legislatura el fin de las reelecciones indefinidas. Algo que debería imitar la provincia de Santa Fe en los cargos legislativos. "Marca uno de los cambios más importantes del sistema político de las últimas décadas", sostiene la doctora en Ciencia Política.

—¿Está de acuerdo con el proyecto de reforma electoral que el gobierno ingresó al Congreso?

—En varias dimensiones significa un avance. Proponer abandonar la boleta partidaria es un avance, al igual que incorporar medidas para mejorar la oferta electoral y hacerla más legible para los votantes y generar cohesión interna para las alianzas. La reforma tiene un déficit, que sería importante que se subsane: el financiamiento de la campaña.

—Aprobar el aporte de las empresas en las campañas parece un paso atrás.

—Pero es un paso adelante, porque todos sabemos que las personas jurídicas donan a las campañas, pero no está sincerado. Incorporar a las personas jurídicas debería estar en el marco de otras cuestiones tan o más importantes. En Argentina la casi totalidad de las campañas se financian en efectivo, y eso tiene muchos efectos en términos de opacidad y de poder trazar el origen de los fondos. El proyecto del gobierno sólo contempla el aumento de la cantidad de auditores. Bienvenido sea eso, pero es suficiente para cambiar el financiamiento. Y lo otro es regular el uso de los fondos públicos para campañas. Ahí hay una gran laguna, sólo tenemos la prohibición de inauguraciones en las dos últimas semanas pero mucho déficit en la regulación de la publicidad oficial, la Cadena Oficial y otros parámetros por los que el Estado hace uso de recursos proselitistas.

—Hay un gran contraste de opiniones respecto a la viabilidad del voto electrónico.

—Si se decide avanzar con voto electrónico hay que tener cautela, porque requiere capacidades técnicas mucho más sofisticadas para controlarlo que con el sistema de boleta única en papel. Hay países a los que les fue bien y otros que decidieron volver atrás. En los casos en que funcionó bien hubo implementación gradual y no en una sola elección. Se necesitan controles y auditorías.

—Ahora bien: en Santa Fe la boleta única papel funciona muy bien y ya ha sido adoptada por los ciudadanos. ¿No sería conveniente pasar de la boleta sábana al modelo santafesino?

—El modelo santafesino demuestra que el cambio en la forma de votar es muy factible de hacer en forma exitosa. El sistema santafesino demuestra que es un sistema posible a nivel nacional. Si se decide la implementación gradual sería muy sensato que se plantee la boleta única en los lugares en los que no se implemente un sistema electrónico. En ambos casos es muy importante la capacitación de votantes y autoridades de mesa.

—¿Hay consenso en el peronismo para ir hacia el voto electrónico y otras modernidades del proyecto?

—En el seminario de Argentina Elige me llamó la atención que ningún bloque saliera a defender el mantenimiento de la boleta partidaria. Veo una situación diferente a la de años atrás.

—¿Está convencido el gobierno? Ya volvió atrás con las primarias optativas, con el voto exclusivo a un frente en las primarias. La sensación es que va bajando proyectos sin demasiado convencimiento.

—Cambiar el instrumento de sufragio fue planteado por el Ejecutivo desde el inicio del mandato. También es cierto que una reforma electoral necesita mayorías exigentes y eso lleva a cambios y negociaciones en Diputados y Senadores. Siempre es fundamental el tiempo para capacitación de todos.

—¿No sería muy confuso ir con voto electrónico en las nacionales y boletas sábana o única en las provinciales?

—Ese es otro punto interesante para discutir: la simultaneidad y la uniformidad. El proyecto del Ejecutivo es ambicioso en ampliar los estadíos en los que se pueda aplicar la simultaneidad. Creo que es bienvenido.

—Pero eso es muy resistido en algunas provincias, caso Santa Fe.

—Claramente. Genera tensión, y eso amerita conversaciones públicas para garantizar umbrales mínimos de derechos políticos idénticos en todo el territorio sin menoscabar la autonomía de las provincias. Hay un espacio para ir hacia uniformidad de reglas.

—Cippec es una organización muy prestigiosa e influyente. ¿Se sintieron escuchados por el gobierno?

—Fuimos convocados y acercamos nuestra perspectiva sobre la reforma electoral. Ahora empieza la etapa más importante, que es el debate en el Congreso. Son cambios que requieren una discusión profunda. Y le digo algo, no importa si se vota en una pantalla o con una boleta única, el problema hoy es la oferta electoral fragmentada y atomizada. Hay 600 partidos políticos, alianzas que cambian según el distrito. Las colectoras, hoy, llevan a una oferta electoral muy confusa. Si se cambia el sistema de votación hay que prohibir colectoras, apoyos múltiples. Reglas que se volvieron comunes y que debilitan mucho a los partidos políticos.

—En medio del debate por una reforma nacional, en provincia de Buenos Aires se logró algo histórico: la prohibición de reelección indefinida para todos los cargos.

—La ley que pone fin a la reelección indefinida en la provincia de Buenos Aires marca uno de los cambios más importantes del sistema político de las últimas décadas. Desde Cippec demostramos empíricamente hace unos años algo que se intuía: que los oficialismos corren con ventajas en las elecciones a gobernador y que la cancha está inclinada. Independientemente de cualquier otro factor, los candidatos oficialistas a la elección de gobernador tienen una ventaja sistemática de 12 puntos.

—¿Tiene ejemplos concretos?

— Esta ventaja es mucho más marcada cuando existe la regla de reelección indefinida. Hoy solo tres provincias de la Argentina tienen reelección indefinida. En el caso de los intendentes del conurbano bonaerense, también los datos históricos muestran que son casi infalibles. Desde la vuelta a la democracia, el 79 por ciento de las veces que cualquier intendente del conurbano buscó la reelección, lo logró. Este cambio en la provincia más importante va a generar mayor alternancia y rotación entre los liderazgos y continuará probablemente una renovación de la política bonaerense ya iniciada en 2015. tanto al interior del peronismo como en los partidos de la coalición de gobierno.

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