Barack Obama
Domingo 27 de Noviembre de 2016

Con Fidel se va el último histórico del comunismo y la Guerra Fría

Su hermano y heredero del poder, Raúl, anunció su muerte a los 90 años. Deja una herencia ensalzada y cuestionada por igual entre los cubanos.

Fidel Castro, quien murió el viernes a los 90 años y gobernó Cuba durante casi medio siglo, era el último dirigente histórico del comunismo y hombre del perenne desafío a Estados Unidos. Su hermano Raúl Castro informó de la muerte en un mensaje a la nación y declaró nueve días de duelo. Fidel será cremado y sus cenizas recorreran el camino que hizo como revolucionario. La conmoción que causó su muerte, a la vez esperada desde hace años e inesperada en cómo igualmente sorprendió a todos, es el mejor indicador del enorme peso que tenía el fallecido revolucionario cubano.

Ultimo de los grandes protagonistas de la Guerra Fría, Castro instauró un régimen marxista-leninista a sólo 150 km de las costas de Estados Unidos, y se alió con su enemigo acérrimo, la desaparecida Unión Soviética, la URSS. Con mano de hierro, gobernó 47 años la isla y siguió siendo el máximo guía del régimen después de que enfermó y entregó el mando a su hermano Raúl, cinco años menor, el 31 de julio de 2006. Irrumpió en la historia el 1 de enero de 1959 cuando, al frente de un ejército de "barbudos", derrocó al dictador Fulgencio Batista, tras 25 meses de lucha en la Sierra Maestra. Bajo su mando, Cuba protagonizó la crisis de los misiles, se convirtió en santuario de la izquierda latinoamericana y envió tropas al frica para defender al gobierno izquierdista de Angola contra las fuerzas del apartheid sudafricano.

Fidel dirigió los destinos de los cubanos, para unos como un padre protector, para otros como un patrón severo y mesiánico. Bajo su gobierno nació 70 por ciento de los 11,1 millones de habitantes de la isla. Sus opositores lo vieron como un implacable dictador que confiscó libertades y propiedades, sometió a la población a penurias económicas y no admitió el disenso. Se estima que al menos 1,5 millones de cubanos partieron al exilio. Otros indican una cifra mucho mayor. Una diáspora de cubanos, no sólo en los EEUU, da fe de este rechazo al modelo castrista por un sector nada menor de la sociedad. Para sus admiradores fue un paradigma de justicia social y solidaridad con el Tercer Mundo que elevó a Cuba a potencia mundial en el deporte, con niveles de salud y educación descollantes en América Latina.

Nació en la aldea oriental de Birán el 13 de agosto de 1926, tercero de siete hijos del inmigrante español y terrateniente Angel Castro y de la campesina cubana Lina Ruz. Fidel forjó su disciplina en escuelas jesuitas y moldeó su rebeldía en la Universidad de La Habana, donde ingresó en 1945, graduándose de abogado en 1950. Prendió la mecha de la revolución el 26 de julio de 1953, cuando con un centenar de seguidores intentó tomar por asalto el Cuartel Moncada, en Santiago de Cuba.

Tras salir de la cárcel en 1955 partió a México y regresó a la isla al mando de 82 hombres, entre ellos el argentino Ernesto Che Guevara y su hermano Raúl, en un accidentado desembarco el 2 diciembre de 1956 para iniciar la lucha guerrillera que derrocó a Batista. Sobrevivió a la invasión de Bahía de Cochinos en 1961, a la crisis de los misiles en 1962 y a la desintegración de la Unión Soviética en 1991.

Una decena de ocupantes de la Casa Blanca, desde Dwight Eisenhower a George W. Bush, buscaron derrocarlo, hasta que Barack Obama en 2014 anunció el fin de la hostilidad hacia Cuba. Pero todo indica que con Donald Trump la confrontación retornará con fuerza.

No va la hermana. Juanita Castro, la hermana de Fidel que vive en Miami desde los años 60, dijo que no irá al funeral del líder cubano aunque lamente su muerte. "Ante los malsanos rumores de que me dirigía a Cuba para los funerales, quiero aclarar que en ningún momento he regresado a la isla, ni tengo planes de hacerlo", declaró Juanita. "He luchado al lado de este exilio, brazo con brazo en las etapas más activas e intensas en décadas pasadas, y respeto los sentimientos de cada quien. No me regocijo de la muerte de ningún ser humano, mucho menos puedo hacerlo con alguien con mi sangre y mis apellidos".

Hilda Molina: "Hay que rezar, no celebrar"

La prestigiosa neurocirujana cubana que se exilió en Argentina, Hilda Molina, sostuvo que no festeja la muerte de Fidel, con quien estaba enfrentada hace más de 20 años. "Creo que cuando alguien muere lo que hay que hacer es rezar por su alma y es lo que estoy haciendo", sostuvo Molina. Molina vive en Argentina desde 2009, cuando el gobierno de su país la autorizó a salir de la isla, en uno de los únicos cortocircuitos entre el gobierno kirchnerista y La Habana.

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