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Martes 26 de Julio de 2011

Con el fútbol argentino no se jode

Lo que en una sociedad organizada lleva años de planificación, análisis profundo, debate extenso y la búsqueda de un consenso para edificar una realidad diferente, en el fútbol argentino se resuelve con una rapidez inusitada...

Lo que en una sociedad organizada lleva años de planificación, análisis profundo, debate extenso y la búsqueda de un consenso para edificar una realidad diferente, en el fútbol argentino se resuelve con una rapidez inusitada, como un rayo, que lejos de iluminar, lastima. Y también da lástima. La primera duda que surge con relación a la impronta que algunos directivos de la AFA le dan a una nueva modalidad de competir es: ¿por qué? ¿Qué cambió en el fútbol nacional para que haya una inquietud tan repentina para modificar las reglas de juego? ¿Cómo harán para tratar de ser ecuánimes? ¿Les interesa serlo? O en definitiva es que el descenso de un grande como River llevó a repensar todo de manera fugaz para evitar males mayores, y en ese sentido socializar el derecho de ascender sin siquiera medir que se traiciona lo esencial del juego, que no es otro que ganar el derecho compitiendo. Una determinación que no se sustenta en ser benévolos con 20, sino que oculta la criticable decisión de salvaguardar los intereses de unos pocos. Caso contrario la hubieran pensado antes.

Pero el fútbol, en un país que tiene a este deporte como un ícono de identidad, no puede depender de unos pocos. Es inconcebible que 70 directivos diriman los destinos de toda una sociedad futbolística por acción u omisión, ya que sabido es que aquellos que se sientan en torno a la mesa tienen una entidad que les dieron los socios, aunque en estos casos omitan ese mandato para levantar la mano tal como lo indica el status quo de una organización que es funcional al poder político de turno, para así gozar de la impunidad necesaria en pos de sostenerse sin la obligación de tener que rendir cuentas.

Parece increíble que cambien la forma de competir con la velocidad de un relámpago, así como es inadmisible que al entrenador de la selección, a quien le firmaron un contrato hace pocos días, sea relevado sin pausa. No en pos de defender al técnico, sino preguntar ¿cómo se les ocurrió designarlo?

Estos directivos no tienen autoridad por la sencilla razón que son unos improvisados. Y no les interesa que el fútbol sea para todos. Les importa que se ajuste a la conveniencia de unos pocos.

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