Política
Jueves 26 de Mayo de 2016

"Con corrupción no se termina la pobreza"

Lo dijo el gobernador Lifschitz en el marco del aniversario de la Revolución de Mayo. El arzobispo de Santa Fe abogó por trabajo digno.

La celebración central en la provincia del ducentésimo sexto aniversario de la Revolución de Mayo, ayer en la ciudad de Santa Fe, tuvo dos protagonistas presentes y uno ausente, con un telón de fondo político y polémico; apenas disimulado por la solemnidad de la conmemoración histórica. La frase más contundente de la jornada salió de propia boca del gobernador Miguel Lifschitz: "No hay posibilidad de terminar con la pobreza si no se termina con la corrupción".

El arzobispo de Santa Fe y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, José María Arancedo, mantuvo vigente las reconvenciones de su iglesia al presidente Mauricio Macri, el ausente, en este caso. "La creación de un trabajo digno sigue siendo una deuda social y un justo reclamo. Esta tarea nos compromete a todos pero tienen en ella un lugar destacado quienes están al frente del Estado, que debe garantizar cohesión, unidad y organización a la sociedad civil de la que es expresión de modo que se pueda lograr el bien común".

Vida social. "Las instituciones políticas tienen la finalidad de hacer accesibles a las personas los bienes necesarios, materiales, culturales, morales, espirituales para gozar de una vida auténticamente humana. El fin de la vida social es el bien común históricamente realizable", agregó el arzobispo santafesino.

El otro protagonista fue el anfitrión de las ceremonias: el gobernador Lifschitz, quien rodeado de su esposa y parte de su gabinete, junto a los radicales José Corral y Mario Barletta, escucharon al prelado en catedral durante el tedeum.

Apenas salido del templo, el gobernador volvió a dar muestras de sus afiatados reflejos políticos y antes de que le preguntaran adhirió con énfasis a "una homilía muy a tono con el momento, con los desafíos del presente, hablando de la responsabilidad de los liderazgos políticos, de la necesidad de dar testimonio y ejemplos. De resolver el problema de la pobreza que es uno de los flagelos sociales que más afecta y golpea a muchísimos sectores de la sociedad argentina y santafesina. Es un buen momento no sólo para mirar hacia atrás, sacar conclusiones y formular compromisos hacia adelante".

Arancedo no mencionó a Macri, pero sí lo hizo Lifschitz al ponderar la homilía del arzobispo. "Desde hace unos años la Iglesia viene haciendo una lectura muy realista, con mucha sensibilidad, hacia las problemáticas sociales que afectan a los argentinos, y siempre poniendo una luz amarilla, alertando a quienes tienen responsabilidad de gobierno sobre los problemas más acuciantes, y en este caso está claro que la pobreza de los últimos tiempos a partir de la devaluación y la inflación del gobierno del presidente Macri es uno de ellos".

Antes, el gobernador había servido el clásico chocolate con pastelitos en el Salón Blanco del palacio de gobierno e izado la bandera en la plaza. Posteriormente presidiría un desfile cívico militar que abrió con un discurso en el que repasó la historia. Pero en términos de actualidad política, la jornada se resumió a la homilía del presidente la Conferencia Episcopal y a las declaraciones periodísticas del mandatario.

"Tanto una democracia como una libertad sin valores nos empobrece y castiga a los más necesitados. Triunfa el poder del tener y el éxito a cualquier precio sobre la dignidad del ser y el respeto a las personas. La pobreza no es un tema sólo económico: tiene raíces morales en el hombre, que es el que crea estructuras injustas. La vigencia moral y jurídica de los valores es la mejor garantía de una sociedad libre y justa", dijo Arancedo.

Noticias de ayer. En sintonía, el gobernador Lifschitz, también lamentó que "cada noticia tapa la anterior y nos muestra una realidad de la Argentina que no nos gusta ver, pero que tenemos que corregir. No hay futuro para la democracia, para las instituciones, no hay posibilidad de terminar con la pobreza y avanzar en un proceso de inclusión verdadero si no se termina con la corrupción".

Otro giro dialéctico del mandatario se evidenció cuando lo consultaron sobre el narcotráfico, y respondió: "Es de los fenómenos que la Iglesia está planteando a nivel nacional, a los cuales los gobiernos tienen que proponer políticas concretas, efectivas y con mucha responsabilidad". Arancedo no había dicho nada sobre el narcotráfico ayer desde el altar.

Sobre la situación económica actual del país y la provincia, Lifschitz comentó que "los problemas de la economía son importantes y hay que resolverlos, pero sin perder la mirada social". En ese marco, afirmó que "no hemos encontrado datos alarmantes en el empleo registrado de la provincia. Pero en el empleo informal, detectamos que no hay oferta de trabajo".

Refiriéndose al vínculo con el gobierno nacional, el gobernador aseveró que "la perspectiva y la situación de algunas empresas nos abre los ojos respecto de lo que podría ocurrir en los próximos meses si no hay respuesta del gobierno nacional. Reclamamos más velocidad para resolver algunos temas. Hace más de dos meses que estamos reclamando por la situación de las industrias electrointensivas".

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