Información Gral
Domingo 15 de Mayo de 2016

Con 116 años, la piamontesa Emma Morano es la persona más anciana del mundo

Con 116 años atravesó tres siglos. Cuando nació, el 29 de noviembre de 1899 en el Piamonte italiano, aún vivía Giuseppe Verdi

Cuando nació Emma Martina Luigia Morano, aún vivía Giuseppe Verdi, Opel acababa de fabricar su primer automóvil y Guglielmo Marconi estaba a punto de establecer una conexión radiotelegráfica a través del Canal de la Mancha.

Era el 29 de noviembre de 1899, 15 años antes de que empezara la Primera Guerra Mundial. Leo XIII era entonces Papa, sólo uno de los 11 a los que Morano ha sobrevivido hasta ahora. El Papa Francisco le envió incluso el año pasado su bendición desde el Vaticano con motivo de su cumpleaños.

Desde el pasado jueves, la italiana Emma Morano, de 116 años, es la persona más anciana del mundo, y la única que nació en el siglo XIX y sigue viva, por lo que ha conocido ya tres siglos.

La pequeña Emma vino al mundo como la primera de ocho hermanos en Civiasco, en el Piamonte italiano, nacida de padres de origen suizo, Giovanni y Matilde.

De joven se mudó con su familia al valle de Ossola, después trabajó en una fábrica de sacos de yute. Pero el polvo del trabajo le dañaba los pulmones, así que decidió en adelante vivir en el Lago Maggiore, en la localidad de Pallanza, en el norte de Italia, donde continúa residiendo en la actualidad.

Desde que un médico le recomendó por primera vez comer tres huevos crudos al día por la anemia que sufría, asumió esa prescripción para el resto de su vida. Sólo hace unos años redujo la cifra a dos, lo que suman unos 109.000 huevos en los últimos cien años.

Más secretos: todos los días come algo de carne picada y caldo de verduras, una banana y un poco de aguardiente casero para hacer la digestión. Y cuando el médico se lo permite, corona la dieta del día con un Gianduiotto, una típica chocolatina piamontesa de nuez con la forma de un barco boca abajo.

"Estoy bien", declaró la italiana cuando le comunicaron que es ahora la persona más vieja del planeta, desde la muerte el jueves de la estadounidense Susannah Mushatt Jones, sólo unos meses mayor que ella, en Nueva York.

Sin embargo, para Morano las residencias de ancianos no son una opción. Siempre ha insistido en mantener su independencia y vive en su casa ayudada por parientes, vecinos y desde su 115 cumpleaños por una cuidadora. "Recibo visita a menudo, nunca estoy sola", contó a medios italianos.

Pero a sus 116 años sólo ha visto una vez el mar, en Génova, y nunca ha estado en Roma. Porque cuando era joven, eran otros tiempos, viajar era caro, difícil y llevaba mucho tiempo, cuenta. Además, el destino le deparaba varios golpes.

De joven, la seductora Emma se enamoró de un soldado de montaña llamado al frente en la Primera Guerra Mundial. "Nunca regresó, murió allí", cuenta. "Entonces tuve que casarme con otro". Corría el año 1926. Pero su marido resultó un hombre violento y la golpeaba.

En 1937 tuvo un hijo, pero el pequeño Angelo murió a los pocos meses. Entonces Morano hizo acopio de valor y abandonó a su marido en 1938, convirtiéndose quizá una de las primeras mujeres en Italia en atreverse a hacer algo así. Los divorcios no estaban contemplados por ley y las separaciones eran algo muy poco común.

Después, Morano no quiso dejarse encandilar de nuevo, aunque pretendientes no le faltaban. "No quería que nadie más me mandara", dijo una vez al diario New York Times. Tampoco tuvo más hijos.

Comentarios