Selección argentina
Lunes 26 de Septiembre de 2016

"Cómo técnico de la selección no voy a hacer diferencias, voy a ir a ver a Central y a Newell's"

El Patón dijo: "Todo el mundo sabe que soy canalla, pero como técnico de la selección no haré diferencias de ningún tipo". • Destacó el trabajo de Coudet y Osella. • Sentenció que "Messi es el jugador más desequilibrante del mundo" • Rompió con varias leyendas urbanas sobre el plantel y destacó la humildad y predisposición de los jugadores: "Con este grupo voy a la guerra". • Ratificó que Franco Cervi está entre los futbolistas que sigue para citar en cualquier momento

—¿Cuánto hace que no vas a Rosario?

—Muchísimo. Es que necesitaría muchos días para cumplir con todos los amigos. Y a Baigorria hace más tiempo que no voy. Sin dudas que extraño, porque más allá del desarraigo que uno tuvo por ir de un lado para otro, mi sentimiento de pertenencia siempre está y estará, porque es mi identidad y me marcó para toda la vida. Por eso donde voy me las arreglo para ver a Central. Y hablo mucho por teléfono con mis amigos para que me cuenten.

—En la entrevista que te hizo el diario cuando se supo que eras el elegido para el seleccionado dijiste que tu sueño era entrar al Gigante como técnico de la Argentina...

—Sí, porque es una forma de demostrarle mi agradecimiento a Central por lo que me dio. Por todo lo que he vivido en el club. Y por todo lo que me pasó en la vida gracias a las posibilidades que el club me dio. Voy a ir en cualquier momento a ver a Central, como también voy a ir a ver a Newell's, porque no pienso hacer diferencias como DT del seleccionado.

—Con la selección se va a complicar jugar en el Gigante porque según anunciaron después de octubre la mayoría de los partidos serán en River.

—Eso dicen, pero vamos a ver. Está programado ante Colombia jugar en San Juan, pero aún no está confirmado. Y con respecto a los otros partidos, aún no hay nada establecido. A mí me gusta jugar en el interior porque soy del interior. Y porque sé lo que representa esa presión en el Gigante. Si alguna vez surge la chance de jugar en Rosario, encantado de la vida. Pero en esa decisión no intervenimos, aunque les dije que me parece fantástico jugar en el interior.

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—¿Cómo ves el fútbol rosarino?

—Central, con el muy buen trabajo de Coudet, tuvo la posibilidad de ser protagonista y ahora está en la búsqueda de rearmar el equipo con otros jugadores. Con respecto al trabajo que hicieron de un tiempo a esta parte en las divisiones inferiores no estoy de acuerdo. Se han equivocado, pero no conozco a esta comisión, salvo uno o dos al resto no los conozco. Sólo espero que las decisiones que tomen sean buenas y corrijan. Aunque el otro día el presidente de Central dijo que yo no lo convencía, pero no sé de qué hablaba ni en qué tengo que convencerlo porque no lo conozco. Ni siquiera lo podría saludar si me lo cruzo por la calle porque no lo conozco. Pero por ser yo hincha de Central espero que le vaya bien y le deseo lo mejor. Y no conozco la vida institucional de Newell's, por ende no puedo opinar. Pero sí sé que Newell's y Central siempre fueron formadores de jugadores y le han dado al fútbol argentino jugadores extraordinarios. Y la selección es una muestra de ello. Lo que noto en Newell's es que vienen de una etapa de recambio y que están en la búsqueda del armado de una estructura que lo pueda sostener futbolísticamente en el tiempo. Como sucedió varias veces en la historia de Newell's. Han contratado a Osella que es un técnico laburante. Es cierto que hoy no tiene en cantidad tantas figuras como unos años atrás, pero cuenta con jugadores de jerarquía como Maxi y Scocco, que sin dudas son los referentes.

—¿Qué pasó con Marco Ruben?

—Hablamos y le dije que estaba en el grupo de los jugadores que seguíamos y más allá de algunos inconvenientes particulares que él tenía por resolver ya está al tanto de que lo tenemos en cuenta.

—¿Lo estás siguiendo a Cervi?

—Lo estoy siguiendo porque es un futbolista desequilibrante en el mano a mano. Si él consigue mantener este nivel y mejorarlo puede ser un jugador a convocar. El también está en esa lista de 60 jugadores que en cualquier momento pueden ser citados. Como ocurrió con Pratto, a quien vengo siguiendo desde hace un tiempo, y Alario, un jugador con un potencial bárbaro, con muchas condiciones para seguir creciendo. Es el futuro. Algunos dicen lo traés y lo ponés de ocho o no juega. No importa, que esté acá con nosotros es clave. Y otro caso pero por su experiencia es Demichelis, quien aporta un montón para el grupo por su charla, consejo y predisposición a estar en cada entrenamiento hablando con los más jóvenes.

— Pizzi en Central y Araujo en Liga eran tus guías tácticos en cancha ¿En la selección quién es?

—Mascherano por liderazgo es muy importante. Pero también lo veo a Banega. Y entre todos nos estamos conociendo, hasta ahora hemos tenido feeling. En el entretiempo contra Uruguay les dije: bueno, muchachos ahora hay que armar dos líneas de cuatro y enseguida todos dijeron vamos, no hay problema. Y esto también rompe ese mito de que ellos no quieren jugar en otro puesto. El plantel tiene ganas y un deseo muy grande. Y cuando le tirás una idea y la hacen propia es una buena señal.

—¿No debe ser sencillo articular tantos egos, porque estos jugadores son estrellas?

—Son jugadores consagrados, pero noto una gran humildad, mucha simpleza.

—¿Pero no se te escapa que hay mucha leyenda urbana con respecto a algunos jugadores del seleccionado. Que a Tevez no lo quieren, que a Icardi tampoco, que es un grupo cerrado y tantas otras cosas más?

   —Este es un plantel extraordinario y no he tenido ningún tipo de problemas con respecto a eso. Por supuesto que es un desafío para mí manejar un grupo integrado por tantas grandes figuras, pero en este corto tiempo compartido con ellos me doy cuenta de que conservan esa esencia de persona que eran cuando empezaron a jugar. Que por todo lo que se genera alrededor de una figura los lleva a ser más reservados, pero en la intimidad laboral son humildes, están contentos y orgullosos de estar en la selección. Y entre todos buscamos que se sientan cómodos aquellos que son citados pero aún no sumaron minutos de competencia. Porque integrar la selección no es sólo jugar, también es entrenar con el resto, aprender de la vida del seleccionado, adaptarse y que tengan en claro que deben estar listos para entrar en cualquier momento. Y esa predisposición es la que noté en todos, los que ya vienen de varios años y los que se suman por primera vez. Y eso me dio la tranquilidad y confianza para decirte que con este grupo voy a la guerra.

—En tus primeros dos partidos la selección mostró dos formas distintas. Con Messi es una historia y sin él es otra. Contra Venezuela jugaron al pelotazo como recurso. Y ahora vienen dos partidos sin Leo. ¿Cómo los pensás?

   —El hecho de tenerlo a Messi ayuda mucho. El otro día me preguntaban si Messi era el mejor jugador del mundo y dije que la respuesta a esa encuesta dará diferentes resultados de acuerdo al gusto de cada uno, pero de lo que no hay dudas es que Messi es el jugador más desequilibrante del mundo. No tenerlo indudablemente te quita esa sustancial ventaja y además su ausencia libera de una gran preocupación al rival. Entonces hay que pensar y trabajar para que la selección juegue sin él y no digo reemplazarlo porque es imposible, pero sí tratar de que su ausencia no se note tanto. Con respecto a lo del pelotazo, lo dijiste bien, es un recurso, no un sistema, y ante Venezuela se utilizó porque cometimos muchos errores, nos costó mucho poder trasladar desde mitad de cancha hacia adelante y a ese partido lo pudimos sacar adelante por la jerarquía de los jugadores. No hicimos un buen partido, los cambios dieron el resultado porque pusimos más gente en ataque para que presionen la salida y tratar de hacernos del trámite. Y logramos empatarlo y estuvimos cerca de ganarlo.

—¿ Entonces la idea sin Messi no es jugar al pelotazo sino tratar de mantener la búsqueda de esa identidad que se pretende?

   —Por supuesto. Ya tenemos tres prácticas y dos partidos, a los que vamos a analizar cuando volvamos a tener tres prácticas otra vez. Y en la medida que nos vayamos conociendo más y podamos agregarle algunas ideas que tengo no tengo dudas de que esto va a mejorar. Para mí es más importante tener más entrenamientos con ellos, hablar más de la idea, que la vayan incorporando como propia. Por ejemplo contra Uruguay pudimos mostrarla por momentos, hubo pasajes en que el equipo jugó muy bien y necesitamos trasladar esos momentos a la mayor cantidad de tiempo posible en un mismo partido.

—¿Cómo se lo reemplaza a Messi?

—No hay jugador que pueda hacerlo, pero Argentina tiene muy buenos jugadores que ensamblados pueden sí lograr disimular su ausencia. Higuaín y Agüero están citados, Dybala ya puede jugar porque cumplió la sanción, hay varias opciones, porque también tenemos volantes con un eficiente ida y vuelta, lo que nos permite jugar con dos puntas. Todavía no lo decidí.

—¿Te enojaste con Barcelona por la lesión de Messi?

—No. Sólo dije que ellos son celosos del cuidado y por eso nos exigen que lo preservemos y así lo hicimos, por eso no jugó ante Venezuela. Y me sorprendió que haya jugado tantos partidos en poco tiempo. Ya fue, ahora sólo hay que esperar que se recupere.

—Hablaste de la predisposición y humildad de este plantel ¿Esta selección integrada por jugadores acostumbrados al traje no tiene problemas en ponerse el overol?

—Exactamente. Lo mejor que tuve en este comienzo como técnico de la selección es la predisposición de todo el plantel. De los que jugaron y de los que no jugaron. Porque algunos fueron convocados y aún no tuvieron un minuto en cancha y sin embargo en cada entrenamiento dejaron todo. Y todos me dicen: "Patón, estamos al pie del cañón". Esta función tiene otras complejidades. Y la mayor es el poco tiempo que tenés con los jugadores. Sé que no digo nada nuevo, pero esto te obliga a buscar alguna forma, que no es fácil, de sacar el mayor provecho posible del poco tiempo que tenés. En un club vos estás casi todos los días con el jugador. Muchas horas de trabajo de campo y también para charlar. Hablás de cada error, de cada acierto, transmitís vivencias, escuchás las de ellos. Pero acá llegan jugadores totalmente consagrados en los mejores equipos del mundo, pero con los que tenés dos o tres entrenamientos y muy pocos minutos para charlar. Y eso complica el armado del funcionamiento que uno tiene en la cabeza, porque no podés estar tres horas en el campo hablando y ensayando lo que buscamos. Porque vienen de jugar 90 minutos, de viajar trece horas, mal dormidos, con los cambios de horarios y comidas. Con Di María sólo pude tener una charla, pero necesito dos o tres charlas más con él para calmarlo, para que baje su ansiedad, porque lo veo con mucha intensidad, para que sea el que todos conocemos, ese jugador extraordinario que es. Y al que critican por alguna jugada sin considerar su inteligencia táctica, porque te juega donde lo ubiquen.

— ¿No lo perjudica que lo pongan en diferentes lugares?

—No. Esta clase de jugadores tienen tanta jerarquía que se acostumbran a jugar en cualquier lado. Por supuesto que siempre hay un lugar que conoce mejor y en el que está más cómodo. Conmigo juega por izquierda intentado disponer de espacio, pero con Martino lo hacía también por derecha y muy bien.

—¿Cada DT de la selección le dio su característica al juego. ¿Cuál es la tuya?

—Cuando me hablan de la identidad yo digo que Argentina no tiene una identidad de juego definida sino que fue cambiando según cada DT. Todos mis equipos trataron de ser equilibrados. Muchos decían que el San Lorenzo que dirigí era defensivo, mezquino, aburrido. Pero siempre respondí con mi pensamiento, el fútbol tiene dos facetas: una es atacar y otra defender. Lo que hago es tratar de convencer para que todos ataquemos y todos defendamos. Si en algún partido, como el de Uruguay, todos tenemos que sacrificarnos para ganar no entiendo por qué no lo vamos a hacer. La posesión de la pelota para mi también es importante, mucho más por las condiciones que tienen los jugadores del seleccionado. Y también tenerla es una forma de defenderse. Y desde lo táctico ustedes saben en Rosario mejor que nadie que no soy cerrado a un esquema y que me gusta que mis equipos manejen varias opciones. Y Argentina te da muchas.

—En Copa Libertadores te costaron más las fases de grupo que los mano a mano. ¿La eliminatoria es lo más complicado?

—Para llegar al Mundial hay que clasificar. Por eso hoy lo único que me ocupa es la eliminatoria. Que encima no es como las anteriores, porque hoy la paridad es muy marcada. Hay selecciones que muestran una evolución en los últimos años, como Chile y Colombia, más la levantada de Perú, la búsqueda constante de Paraguay y el protagonismo habitual de Uruguay y Brasil. Esto genera que en las posiciones estemos todos apretados. Por eso el primer objetivo es clasificar. Estos cuatro partidos que vienen son importantes. Poder ganar muchos puntos nos permitirá estar más cómodos.


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