Escenario
Viernes 13 de Mayo de 2016

Cómo sobrevivir al amor después del amor

Llegó a rosario "45 años", protagonizada por la nominada al Oscar Charlotte Rampling.

Las estrellas del cine británico Charlotte Rampling y Tom Courtenay protagonizan "45 años", el último de los filmes nominados a los Oscar en la entrega de febrero último y que se ya está en la cartelera rosarina. La película muestra una forma poco habitual de ver las relaciones, la vejez, el perdón y los celos. Dirigida y escrita por Andrew Haigh, este postergado estreno es una adaptación del relato "In Another Country", de David Constantine. Los protagonistas vienen de tener un gran desempeño en varios festivales, y por su interpretación, Rampling fue nominada al Oscar y ganó el Oso de Plata en Berlín, al igual que Courtenay (ver aparte).

"Hay muchas películas y obras de ficción que tratan de crisis existenciales, pero quería que esta historia tuviera una perspectiva diferente", expresó Haigh sobre este filme que indaga la longevidad y el amor duradero.

"45 años" cuenta la historia de Kate, quienes se casaron jóvenes, como era costumbre en los sesenta y llevan más tiempo juntos que muchas parejas más jóvenes y más adversas a comprometerse. Parecen estar muy unidos, pero la película capta con gran agudeza lo vulnerable que llega a ser su matrimonio cuando se despiertan heridas y celos del pasado. "Me interesa mucho ver cómo las relaciones románticas desvelan quiénes somos y cómo queremos que el mundo nos vea", destacó Haigh.

—¿Qué le atrajo del relato y cómo fue el proceso de adaptación?

—Me pareció desgarrador ver tambalearse una relación ante el último obstáculo. Como si un recuerdo del pasado, el cuerpo preservado en el hielo durante años, hubiese estado esperando el momento oportuno para sembrar el caos interior. A través de las fisuras de la tierra aparecen dudas y temores, todo lo que no se ha dicho durante años, las emociones reprimidas y escondidas. Es como si la relación entre Kate y Geoff, desde sus cimientos, fuese puesta en duda por una mujer que ya no existe. El relato original era muy claro y preciso, pero tuve que expandirlo para adaptarlo a la gran pantalla. La historia original transcurre en los años noventa y la historia del pasado tiene que ver con la II Guerra Mundial. Pero quería que Kate y Geoff estuvieran en el momento actual. No me apetecía que tratase de una decisión tomada por una generación desaparecida, sino de las decisiones que deben tomar ahora. Decidí contar la historia únicamente desde el punto de vista de Kate, lo que también difiere del relato original. Hay muchas películas y obras de ficción que tratan de crisis existenciales, pero quería que esta historia tuviera una perspectiva diferente.

EM_DASHLa incapacidad de articular ciertas emociones se considera a menudo como algo muy británico. Ya que ha trabajado en Estados Unidos, ¿qué opina?

—Creo que hay algo cultural y políticamente conservador en los británicos que impulsa a muchos a esconder sus sentimientos para mantener el status quo. Y ocurre sobre todo en la clase media inglesa. Dicho eso, también creo que es muy difícil para cualquiera hablar abiertamente de sus sentimientos porque en la mayoría de casos carecen de lógica, incluso para nosotros. Podemos tenerlos, pero cuesta mucho expresar lo que son. También es un riesgo; compartir los sentimientos más íntimos siempre parece un riesgo.

—¿Qué aportó Charlotte al papel y qué tiene de especial como actriz?

—Charlotte es una actriz de una inteligencia tremenda. Sabe lo que el público percibe como real y lo que no. Cuando la veo en la pantalla siento una tormenta de emociones debajo de la superficie, detrás de su mirada. Invita a que la observen, pero también desaconseja acercarse. Es algo que me parece del todo real. Hay cosas dentro de nosotros que deben quedarse con nosotros.

—La historia de ambos como iconos de los años sesenta está presente en la película mediante la música pop. ¿Es algo que ha hecho intencionalmente para que el público se dé cuenta?

— Siempre tuve la esperanza de que sus historias estuvieran presentes de un modo sutil. En parte, la película trata de la esperanza que vivieron en el pasado, de nuestro potencial en la juventud y de saber que estos actores, de jóvenes, aportaron esperanza. Y esto entraña cierta melancolía, un sentimiento que me interesa mucho. A veces pienso que la melancolía que despierta el pasado se refiere más a los fallos y decepciones del presente que al pasado propiamente dicho.

—El filme da la sensación de que los adultos mayores siguen creciendo como personas. ¿Puede decirnos hasta qué punto esto estaba en el guión, o si apareció mientras filmaba y la interpretación tuvo mucho que ver?

—Era mi intención desde el principio. No creo que la gente deje de buscar respuestas porque se haga mayor. Se piensa que en la treintena debemos haberlo aclarado todo, saber quiénes somos. Pero estoy seguro de que, para la gran mayoría, la vida no funciona así. Cambiamos constantemente, evolucionamos, y siempre hay más preguntas. Si no es así, debería serlo.

—Las referencias a la naturaleza añaden una capa muy poética. La tierra esconde secretos, cosas que se hacen invisibles, pero que no desaparecen. ¿Quiere añadir algo a esto?

—Me parece obvio que lo ocurrido en el pasado, lo que enterramos bajo la superficie, siempre permanece. Y no me refiero solo a cosas importantes, a acontecimientos dramáticos en nuestras vidas, sino a los detalles pequeños y mundanos que pueblan nuestra existencia. A menudo lo ignoramos, intentamos vivir en el presente, pero no es fácil. El desván esta cada vez más lleno y si no tenemos cuidado, las vigas pueden ceder bajo tanto peso y dejar un buen lío en el suelo de la alcoba.

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