Edición Impresa
Lunes 28 de Diciembre de 2015

Cómo evitar el ahogamiento

Un simple vallado perimetral disminuye las muertes en piletas hasta en un 95 por ciento.

En esta época del año en que los niños
están de vacaciones y acuden a una
pileta en un club o en su propia casa
será conveniente tomar las medidas
de prudencia necesarias para evitar
que se ahoguen. El médico Fernando
Burgos, integrantes de la Red de
Pediatras Niños sanos, Niños felices,
destacó que a la hora de hablar de
ahogamiento hay que tener en cuenta
que las recomendaciones para los chicos
y la pileta también hay que tenerlas
en cuenta en las bañeras familiares,
tanques australianos y recipientes
diversos donde pueda introducirse un
niño como por ejemplo un balde.
El especialista, que también es jefe
de pediatría ambulatoria del hospital
Austral de Buenos Aires señaló que
“las tasas de fallecimiento por ahogamiento
varían según la edad y el
género, pero el mayor riesgo es el de
los niños pequeños y los adolescentes
varones”.
Peligro en el agua
Los ahogamientos en menores de
5 años se producen sobre todo en las
piletas de las casas, aunque parezca
contradictorio, pero tal vez están menos
vigilados y muchas de ellas carecen
de un círculo perimetral.
En el caso de niños mayores, suelen
estar ligados a actividades acuáticas
de tipo lúdico en lagos, mar, ríos y
canales, y en algunas ocasiones, asociadas
al consumo de alcohol.
Las tasas de fallecimiento por ahogamiento
varían según la edad y el
género. Los niños pequeños y los adolescentes
varones son los dos grupos
que presentan mayores riesgo.
En el primer grupo, el ahogamiento
puede ocurrir con tan poca cantidad de
agua como 2 centímetros de agua en
el fondo de un balde, una bañera, una
pileta de plástico, de lona o en un pozo.
Por otra parte, son más frecuentes los
accidentes en varones. La proporción
es de 3 a 1 respecto de las niñas.
Las condiciones para una “pileta
segura” constituyen, en la práctica,
una de las normas menos observadas
en nuestro país tanto en clubes como
en natatorios privados por lo que es
preciso tomar conciencia para alentar
la prevención.
Algunos consejos:
• Está demostrado que un simple vallado
perimetral puede disminuir las
muertes por ahogamiento hasta en
un 95% por lo que es indispensable
contar con un cerco completo de 1,30
metros de alto como mínimo, enterizo
o con barrotes verticales, separados
por una distancia máxima de
10 centímetros. No conviene colocar
barrotes trasversales que faciliten el
“efecto escalera”. Además, el cerco
debe tener una puerta única con
un mecanismo de apertura-cierre
no accionable por niños pequeños.
Evitar dejar mesas, sillas o reposeras
próximas al cerco, que faciliten su
escalamiento.
• Los bordes y el piso de la piscina
deben ser de material antideslizante
para evitar caídas. Las escalinatas es
preferible que sean de poca pendiente
y que tengan escalones anchos, rectos,
con baranda al menos de un lado
y piso antideslizante.
• Las piletas inflables o desarmables
que no cuenten con cerco, deben vaciarse
totalmente después de usarlas.
Del mismo modo, los recipientes de
tipo piletón, especialmente los que
son para menores de 2 años, como
bañeras inflables, palanganas, baldes
y tambores deben permanecer siempre
vacíos.
• Nada puede reemplazar el llamado
método de “visión directa permanente”,
que consiste en observar a los
niños y estar cerca mientras juegan
con agua. Es el método sin dudas más
efectivo y menos costoso.
Esto resulta imprescindible si se
trata de lactantes y niños pequeños.
Conviene que si los padres no pueden
estar tengan una persona responsable,
con condiciones físicas
e intelectuales para socorrerlos si
pasa algo. Tienen que saber nadar
perfectamente y poder sumergirse
sin equipo hasta el fondo máximo
de una piscina que son de 3 o 4
metros, y deben estar entrenados
en reanimación cardiorrespiratoria
(RCP) elemental.
La distancia entre el cuidador y el
niño debe ser largo del brazo para facilitar
el auxilio inmediato.
En cuanto a la cantidad de cuidadores
necesarios, la proporción segura
varía según la edad. Es de uno a uno
en lactantes, uno a dos en niños de
uno a dos años; de un cuidador cada
tres niños en el caso de pequeños de
dos a tres años y, luego de los cuatro
años la proporción varía de acuerdo al
grado de aprendizaje de la natación
que tengan los chicos.
El cuidador no profesional debe
recordar que no están permitidas las
distracciones aunque parezcan mínimas
como por ejemplo mirar el celular,
cebar mate, o leer una revista o diario,
mientras se ejerce la visión directa de
un niño en el agua.
Cualquier mínima distracción puede
tener resultados fatales.
Casos especiales
En el caso de chicos de cualquier
edad que hayan padecido algún episodio
de riesgo en la pileta necesitarán
una vigilancia más especial tanto en la
calidad de la atención como en número
de personas. Lo mismo sucede con
aquellos que estén atravesando situaciones
de estrés personal, familiar o comunitario,
y los niños con capacidades
diferentes, aún en grado leve.
Para los chicos menores de 4
años, o que no naden con eficiencia,
deberán colocarse el chaleco salvavidas
en toda área cercana a la piscina.
Para comprobar que realmente
sea útil, debe mantener a flote al
niño, con la cabeza fuera del agua,
aun inconsciente.
El chaleco se debe seleccionar de
acuerdo al peso y no a la edad y, por lo
tanto, requiere un cambio periódico.

Cuidados simples
No dejar juguetes u objetos
atractivos que floten en la pileta,
porque llaman la atención
de los más pequeños que no
tienen noción del peligro. A la
vez, convendrá contar siempre
con un teléfono inalámbrico
o celular con dos números de
servicios médicos de emergencia.
Y ante la menor señal vocal,
gestual o duda, el cuidador
debe llegar rápidamente al
niño y retirarlo del agua como
primera medida. La evaluación,
posibles causas y las
preguntas se harán después
de sacar al chico del agua.
En cuanto a cómo debe
estar la pileta, es bueno que el
agua sea transparente porque
esto garantiza la visión del
niño y sus movimientos. El
control bacteriológico debe
ser realizado por un profesional
idóneo (bioquímico o
bacteriólogo).
El ingreso con productos
cosméticos en la piel o el
cabello perjudica la calidad del
agua.

Comentarios