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Lunes 19 de Septiembre de 2016

Combatir el crimen y también sus causas

Mientras los gobiernos nacional y provincial ajustan por estas horas los últimos detalles de un plan de seguridad para Santa Fe, y para Rosario en particular, bien vale la pena reflexionar sobre las respuestas que la política debería dar al reclamo de la sociedad civil respecto de este tema.

Mientras los gobiernos nacional y provincial ajustan por estas horas los últimos detalles de un plan de seguridad para Santa Fe, y para Rosario en particular, bien vale la pena reflexionar sobre las respuestas que la política debería dar al reclamo de la sociedad civil respecto de este tema.

"¿Es libre una persona si tiene miedo de pasear por su barrio, el parque o salir de noche por temor a ser víctima de un delito?", se interroga Anthony Giddens, uno de los más destacados sociólogos británicos contemporáneos, quien adquirió gran reconocimiento debido a su intento de renovación de la socialdemocracia. Y concluye: "Ser duros con el crimen y duros con las causas del crimen no son meras palabras bonitas, sino una fórmula política apropiada, si se desarrolla como es debido".

Fórmula política que no tendría que perder de vista el gobierno socialista santafesino ahora que el tema está en el centro de la escena ante las altas tasas de delitos que padecen los centros urbanos de la provincia. Las fuerzas políticas progresistas tradicionalmente se han sentido incómodas cuando deben abordar el tema de la seguridad. Es que entendían que ese es un asunto que forma parte de la agenda política de las fuerzas más conservadoras o de derecha, como si los problemas de inseguridad tuvieran ideología. Las que indudablemente sí las tienen son las respuestas, las soluciones. Por eso, es insostenible que el planteo sea sólo pronosticar que la seguridad se resolverá cuando la sociedad sea más igualitaria. Tan insostenible como las ilusorias propuestas que prometen erradicar el delito exclusivamente con fórmulas policíacas, sin tener una visión global de lo social. Los gobiernos deben ofrecer respuestas serias y adecuadas para hacer frente a la delincuencia. Y tienen que ser respuestas para aquí y ahora, porque es un asunto que preocupa a los ciudadanos.

Giddens habla así de "ser duros con la delincuencia", pero no haciendo referencia a la llamada "mano dura" (consigna que agitan populistas de derecha), sino a una política de seguridad firme, rigurosa, apegada a la ley. Y eso sólo se puede hacer con una policía capacitada, equipada, eficaz, honesta, respetuosa de las normas y del estado de derecho. De ahí la necesidad de una transformación profunda de la policía santafesina. También es necesaria una Justicia rápida y eficiente, y un buen sistema carcelario que tienda a la rehabilitación (hoy las cárceles de la Argentina son un posgrado del delito).

Pero Giddens también habla de ser "duros con las causas del crimen". Y eso significa políticas económicas y sociales que acorten la brecha entre los que más y menos tienen. Si revisamos los países que poseen altos índices de pobreza, podemos notar que hay una notable correlación: los más desiguales son aquellos en los que hay más violencia. Así, la reducción de la pobreza no es sólo una necesidad económica, social, moral y ética, sino una pieza fundamental de cualquier estrategia encaminada a lograr niveles aceptables de seguridad. Está comprobado que la mejor seguridad es la inclusión social. En una sociedad democrática las políticas públicas tienen que garantizar igualdad de oportunidades para todos y asegurar que la economía también funcione para todos, y la nuestra no lo hace. Tampoco ayuda que las ciudades se fragmenten socialmente: barrios con desarrollos urbanos comparables a los de países ricos y otros totalmente degradados. Un crecimiento más parejo entre las distintas zonas de Rosario, en el aspecto urbano, educativo y social, seguramente también colaboraría a reducir los niveles de violencia.

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