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Sábado, 18 de febrero de 2012  22:31 | Opinión

Música, carnaval y el ogro de la historia

Nunca el río fluye manso para las fuerzas políticas en la Argentina, tampoco para el Gobierno nacional.

Por Rodolfo Montes / La Capital

Nunca el río fluye manso para las fuerzas políticas en la Argentina, tampoco para el Gobierno nacional. Con el turismo explotando al ritmo del carnaval en todo el territorio, la sequía –en promedio- reduciendo su daño, y la presidenta con su salud en plenitud, todo indicaba que al kirchnerismo, por fin, se le alineaban los planetas. Y se aprestaba a transcurrir un verano –después de cuatro años- sin apremios políticos importantes. Pero eso no parece posible en la Argentina. Y como dicen, con sarcasmo, en la jerga parlamentaria, “jamás hay que subestimar la capacidad de error del kirchnerismo”.

En números redondos, los diputados y senadores se aumentaron las dietas entre 12 y 15 mil pesos, pasando a cobrar entre 32 y 35 mil por mes, contra los 17 a 20 mil que cobraban hasta 2011. El acuerdo lo firmó todo el arco político –no sólo el kirchnerismo-, en diciembre pasado, y resuelve un atraso de varios años en la dieta de los legisladores. Y de ahora en más, vincula la dieta al salario del empleado de mayor jerarquía del Congreso (20 por ciento más). Un criterio razonable.

“¿Por qué no se tomó la precaución de aplicar este aumento escalonado, y así evitar el festival de tapas de diarios opositores, sin contar el malhumor del ciudadano común al que es muy difícil darle una explicación?”, se preguntan, azorados, por estos días varios legisladores nacionales, al tiempo que rechazaban salir en los medios de comunicación para hablar del tema.

“Es la brutalidad de los bonaerenses ( FpV) – Julián Domínguez, presidente de la Cámara de Diputados-, son gente poco afecta al detalle”, decía, sonriente, un histórico del Congreso, aunque, desde ya, que no representa a la provincia de Buenos Aires.

El Congreso de la Nación tiene nueve mil empleados, de los cuales sólo 329 son legisladores. Sus gastos, en total, afectan un 0,5 por ciento del presupuesto nacional, que en 2012 asciende a 505 mil millones de pesos. El Poder Judicial, por su parte, consumirá en 2012 el 1,2 por ciento de esos mismos 505 mil millones.

El aumento de las dietas a los legisladores implicará, en 2012, unos 50 millones de pesos que saldrán del presupuesto que ya tiene asignado el Congreso. Y tendrá una incidencia menor al 2 por ciento del presupuesto Legislativo (unos 2800 millones de pesos, como se dijo, el 0,5 por ciento del presupuesto nacional).

Desde ya el yerro –modo y oportunidad de implementar el aumento- no son atribuibles a la Casa Rosada, pero objetivamente contribuye de manera negativa en el momento en que se discuten paritarias clave, como la docente, que terminarán marcando un pulso de lo que vendrá. Cristina Fernández, de todos modos, dedicó parte del último viernes a pasear al perro de su hija Florencia por las calles de Río Gallegos. Vestida con sombrero de cuero, y zapatillas, la presidenta, parece, deja que cada cual se haga cargo de lo que le toca.

Mientras tanto, se sabe, además de yerros, al proyecto político kirchnerista le sobra fuerza, contundencia, decisión, y suerte de campeón. Tal vez por eso, y también de manera inesperada, apareció el dictador condenado Jorge Videla en una vergonzante entrevista periodística – “Cambio 16” de España- declarando que sus verdaderos enemigos jurados “son los Kirchner”.

En una pieza que aun sin aportar demasiados elementos nuevos, tiene el extraordinario valor testimonial y de reconocimiento del genocida. Videla le agradece a la Iglesia Católica por su acompañamiento a la política de terrorismo de Estado durante su gobierno, recuerda su amistad con el Cardenal Primatesta, celebra la presencia de los capellanes en los centros clandestinos de detención, y agradece el aval político para el exterminio de argentinos que recibió de un sector del gobierno peronista de entonces (Italo Luder decretó “el aniquilamiento definitivo” de los subversivos) que luego derrocó, del principal partido de oposición, UCR (en nombre de su jefe político de entonces Ricardo Balbín), y de empresarios.

Rápidos, un puñado de legisladores de FpV salieron a repudiar al dictador, y a celebrar haber sido colocados en el rubro “peores”; esta vez por el auténtico “horrible” de todos los tiempos en la Argentina: Videla. Que, como módica novedad, ahora reconoce que “fue un error de nuestra parte aceptar y mantener en el tiempo el término ‘desaparecido’, digamos como algo así nebuloso”. Al condenado, además, en una entrevista entre concesiva y sin rigor profesional, se le da la oportunidad de que plantee su propio cálculo del número de ‘desaparecidos’, que ubica en el orden de los siete mil. Un número que el medio español presenta, increíblemente, como “bajo”, en contraposición con la cifra de 30 mil, denunciada desde siempre por los organismos de derechos humanos de la Argentina. “Cambio 16” tampoco le pregunta por el destino de los desaparecidos, ni de los varios centenares (se presume) de hijos nacidos en cautiverio, que hoy viven con identidad cambiada.

Mientras tanto, avanza un sólido acuerdo político parlamentario entre casi todas las fuerzas alrededor de reivindicar la recuperación pacífica de la soberanía sobre las Islas Malvinas. Iniciativa acompañada, además, por la simpatía popular. El próximo viernes, y por invitación de la gobernadora Fabiana Ríos, casi medio centenar de legisladores nacionales sesionarán en Ushuaia, provincia de Tierra el Fuego.
Los resultados positivos obtenidos por la estrategia argentina son evidentes. Brasil, Chile y toda Sudamérica, además de China, vienen jugando fuertemente por Malvinas y a favor de la Argentina en todos los organismos internacionales. Cada movimiento de la cancillería estará puesto en garantizar el respaldo continental.

Las respuestas provocativas –envíos de barcos de guerra- de parte de Inglaterra ratifican el éxito de la política argentina.

Contrariamente, y con notable despliegue en los medios de comunicación opositores, algunas voces sin anclaje político relevante en la sociedad – desde la izquierda abstracta, sin votos, o desde la derecha vieja amiga de las botas militares-, plantean la tesis de “no molestar más a los isleños, no quieren ser argentinos”, confundiendo los deseos con los derechos de esos habitantes. Rechazan de plano la movida malvinizadora del gobierno y de las fuerzas políticas opositoras que la apoyan. Se trataría de un nuevo “enmascaramiento” de otros problemas. Plantean volver, detalle más o menos, al “osito de peluche”, de los tiempos de Di Tella - Menem.

En las calles del país, al mismo tiempo que Videla habla desde atrás de las rejas de una cárcel común -donde cumple condena perpetua-, millones salen a celebrar los feriados de carnaval. Fiesta popular que, curiosamente, su gobierno canceló en los 70. Música y papel picado para todos. Algo cambió en la Argentina, y bien vale un festejo.

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