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Sábado, 23 de mayo de 2009  01:54 | Cartas de Lectores

Charlas de Candi - Sábado 23

—Hay en Rosario un centro de jubilados que se llama Todo por Amor. Ellos me ha enviado una gacetilla en donde hacen saber de un interesante encuentro que ya se llevó a cabo y sobre el cual debo expresar mi pena por no haberlo anunciado. Las múltiples tareas que impone la vida y ciertos desperfectos técnicos, me han impedido estos días abrir el correo.

—Hay en Rosario un centro de jubilados que se llama Todo por Amor. Ellos me ha enviado una gacetilla en donde hacen saber de un interesante encuentro que ya se llevó a cabo y sobre el cual debo expresar mi pena por no haberlo anunciado. Las múltiples tareas que impone la vida y ciertos desperfectos técnicos, me han impedido estos días abrir el correo.

  —¡Siempre a las corridas eh!

  —Es un pecado ese. A mí me gustaría, por ejemplo, disponer de más tiempo para los escritos: revisarlos, pulirlos. Uno debe dejar los textos un tiempo y volver luego sobre ellos. Cuando uno retorna a una obra después incluso de varios días, encuentra todo tipo de errores y cosas que pueden mejorarse, se puede entonces reparar o mejorar lo hecho. Lamentablemente en periodismo eso es difícil.

  —Sobre todo con la mente en varias cosas a la vez.

  —Pero de todos modos este centro de jubilados, con la firma de Ana Beatriz Moreira, Adelina Recial y Ernesto Pidal, en su carta dice algo interesante: "¿Por qué pensamos que a los 80 años una persona no puede decidir su propia vida? ¿Decidir sus afectos? ¿Acaso cada persona no es única e irrepetible, capaz de autocomprenderse, autoposeerse y autodeterminarse? Si la reconocemos como persona, siempre es ella quien está en la base de los actos de inteligencia, de conciencia y de libertad".

  —Es muy cierto lo que dicen los amigos del centro Todo por Amor.

  —"Sostenemos que envejecer es ante todo un don, pero también, sin dudas, una tarea que engloba muchos aspectos: es una verdadera tarea de artesanos. Pretendemos ofrecer algo de ayuda en esta tarea para lo cual compartiremos nuestra experiencia, nuestras reflexiones personales, elementos estos enraizados en un espíritu de comunidad más humana, más íntegra y más solidaria con las personas mayores". Luego agradecen todo "el esfuerzo, aportes, afecto y amor que hemos recibido de tantas personas, entre todos hemos construido ?dicen- una comunidad de cuatro hogares interdependientes y solidarios para lo cual tomamos de modelo la familia".

  —¿Envejecer es un don y un arte Candi?

  —Antes de responder digo digo que quienes deseen contactarse con este centro pueden hacerlo a: Juan Manuel de Rosas 2161, departamento 3; teléfono 4824459 o mail: centrojubypentodoporamor@hotmail.com. En efecto, Inocencio, envejecer es un don, es un arte; vivir lo es. Y, además, envejecer es una oportunidad maravillosa para ejercer la docencia, para enseñar a otros, habida cuenta de la experiencia adquirida. Aconsejar cómo, por dónde, de qué manera se debe peregrinar en este viaje llamado vida. No se trata de imponer, sino de recomendar senderos. Desde este punto de vista, envejecer, y mejor dicho haber llegado a determinada edad (porque se comienza a envejecer desde el mismo momento en que se nace) es una oportunidad maravillosa para dar testimonios y guiar a los que vienen más atrás en este sendero espectacular.

candi@lacapital.com.ar



 

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