Turismo
Domingo 12 de Junio de 2016

Colonia, donde vive la historia

Köln, Colonia en español, es la cuarta ciudad más grande y una de las más antiguas de Alemania. El clima en octubre es frío y lluvioso.

Köln, Colonia en español, es la cuarta ciudad más grande y una de las más antiguas de Alemania. El clima en octubre es frío y lluvioso. Un árbol de Navidad gigante nos dio la bienvenida en el aeropuerto. La ciudad también estaba preparándose para el festejo de Halloween. Se mezclaban las luces brillantes con imágenes y personajes fantasmagóricos que adornaban las vidrieras, un particular contraste.

Lo primero que visitamos fue la majestuosa catedral de estilo gótico, inaugurada en 1880. Tiene 12 campanas, un órgano Klais de 1948, y el famoso relicario de los Reyes Magos, donde se dice, están los restos de ellos, transportados desde la catedral de Milán en 1164. Nos detuvimos a observarlo, está construido de oro, plata y piedras preciosas; muy bien conservado en su urna transparente.

Luego de recorrer la nave principal, ascendimos 509 escalones para llegar a una de las torres y apreciar la ciudad desde esa altura. El río Rhin tan transitado como una autopista, divide la ciudad en la parte histórica y la nueva. Casi todos los días cruzábamos uno de los tantos puentes que la conectan con la otra parte de la ciudad. El orden y la limpieza son llamativos. Se respira historia en las callecitas medievales, el paso del tiempo dejó su marca en las construcciones.

Enfrente de nuestro hotel, la cervecería más antigua ofrecía un panorama inusual a la tarde temprano, colas interminables de personas esperando ingresar. La cerveza circula permanentemente, no se sabe cómo pero las pintas pasan de mano en mano y llegan a tu mesa. La cerveza, reina en Colonia, más de 20 fábricas producen la variedad local llamada Kölsch. La elección es, siempre, muy personal, pero es Päffgen una de las predilectas que ha estado vertiendo Kölsch desde 1883.

El ambiente festivo es contagioso, todos están contentos, todos disfrutan, nadie discute ni se enoja. Para cenar debíamos tener muy en cuenta el horario (a las 19), hay múltiples restaurantes, bares y pubs donde ofrecen diversidad de comidas. En nuestro recorrido fuimos a la tienda 4711, de la famosa agua de colonia, tan típica como comer salchichas y tomar cerveza. En un rinconcito hay una fuente de donde sale esa colonia, el recuerdo de mi abuela fue tan instantáneo como emocionante.

La principal calle es Hohe Strasse, la que tiene el mayor movimiento de gente y concentra la zona comercial. El respeto por el peatón y por el conductor, es algo que los distingue. .

Observamos cascos de la época medieval casi intactos, y misteriosos castillos en la ruta romántica del Rhin. Para la despedida, un piano alemán, la música de las "tres grandes B" de Alemania, Bach, Beethoven y Brahms.

Mercedes De Palma / igamma@igamma.com / Especial para turismo


Comentarios