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Sábado 11 de Junio de 2011

Cómo mejorar la enseñanza de la ciencia en la escuela

El director del Irice, Raúl Gagliardi, advierte que los alumnos llegan a la universidad sin conocimientos científicos básicos.

“¿Cómo mejorar la enseñanza de la ciencia en la escuela?”. La pregunta, más que atractiva, es la vez el título de la conferencia y taller que ofrecerá el director del Instituto Rosario de Investigaciones en Ciencias de la Educación (Irice/Conicet), Raúl Gagliardi, el jueves que viene para docentes y estudiantes de los profesorados. El educador advierte que “hoy en la escuela no se enseña ciencia, sino temas de la misma” y ofrece, a modo de anticipo de su charla, algunas puntas para afrontar este desafío.

Gagliardi, doctor en ciencias de la educación y en biología por la Universidad de Ginebra, adelanta dos aspectos centrales sobre la enseñanza de la ciencia y que se tratarán en la conferencia (ver aparte el programa): uno “más social” y otro referido a la didáctica. El primero —explica el director del Irice— es el que sostiene a la ciencia como “muy útil para mejorar las condiciones de vida”.

Conocimientos útiles. Cita como ejemplos de estos temas aquellos que influyen en la calidad de vida de las personas: el uso de la energía solar, las nuevas oportunidades económicas, las enfermedades transmitidas por el agua o las enfermedades parasitarias. Y dice al respecto: “Si son conocidos por la población podrían mejorarse o resolverse. Entonces se trata de enseñar, además de la base de la ciencia, conocimientos útiles y concretos”.

—¿Algo así como el planteo que hacen los chicos en la escuela cuando preguntan para qué me sirve esto?

—Claro. Y una de las cosas que hay que enseñar es que el conocimiento científico no es esotérico sino que se refiere a todo lo que nos rodea, a nosotros mismos. No hay objeto tecnológico social, personal o natural que no esté atravesado por la ciencia. El problema, y tiene que ver con el otro aspecto a abordar en la conferencia que es el didáctico, es que en la escuela no se aprende ciencia. Esta preocupación, que no es sólo del país sino de otras naciones, la hemos confrontado con una investigación que hicimos el año pasado en tres facultades de la UNR, con estudiantes de primer año de Veterinarias, Humanidades y de Ingeniería. El resultado mostró que no conocen prácticamente nada de temas que tendrían que haber aprendido.

—¿Por qué no aprendieron ciencia, qué se les enseñó?

—Los temas de las encuestas estaban en relación con los que se enseñan en la escuela, son muy de base, como la estructura molecular, de la materia, la estructura atómica, el crecimiento del organismo, la transformación de lo que comemos, etcétera. Sin embargo no los supieron responder. Y algo más: hay muchas dificultades para comprender un texto. Es decir, los chicos terminan la escuela y no han aprendido cuestiones enseñadas en campos específicos. El problema es cómo resolvemos esto.

—¿Y cómo se hace?

—A partir de la investigación, de la experiencia empírica, de conversar y discutir con enseñantes de ciencias, se fue organizando una especie de modelo de intervención, que consta de algunos aspectos básicos a considerar. El primero es el problema de qué es lo que hay que enseñar, es decir el contenido. Y dada la enorme información que tiene el mundo científico y el hecho de que la definición dependerá muchas veces de la moda, la propuesta es enseñar sólo conceptos fundamentales, para que los alumnos los aprendan bien. Una vez que los comprende, los elabora, los construye, le organizan el pensamiento para seguir aprendiendo. Por ejemplo, el concepto de microorganismo, conocerlo significa que va a aprender sobre las enfermedades infecciosas.

—¿Qué otros puntos integran ese modelo de intervención?

—Qué piensa el alumno, cuáles son las concepciones que maneja sobre lo que se quiere enseñar, las ideas y representaciones. También cuáles son las dificultades de aprendizaje específicas que pueden ser de muy diverso tipo, pero la más importante es la muy baja autoestima, donde el alumno cree que no puede aprender. Por ejemplo, muchos chicos ante la matemática suelen decir “esto no es para mí, no lo voy a aprender”. Una baja autoestima no contribuye al aprendizaje. Otro elemento muy frecuente es la falta de motivación. Y también cuenta el estilo de aprendizaje: el alumno puede aprender reflexionando, escuchando, visualmente. Pero si hay una diferencia entre el estilo de enseñanza y el de aprendizaje hay un fracaso escolar. Luego viene la evaluación: qué es lo que se evalúa. Aquí aparece que por lo general lo que cuenta es la memorización, la definición de conocimientos y no la aplicación de los mismos para conocer más o resolver problemas concretos. Este es un poco el modelo que propongo para enseñar ciencias.

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