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Sábado 02 de Julio de 2011

Cómo es ser psicóloga y enseñar teniendo los mejores promedios

En 2010 obtuvo 9,88 en el profesorado. Un año antes se recibió con un puntaje de 9,67 en otra carrera. Ambos son los más altos de la provincia

Cecilia Greca es el mejor promedio 2010 de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) pero también de todas las universidades públicas y privadas de la provincia de Santa Fe. Asegura que el 9,88 de promedio que consiguió al recibirse de profesora en psicología le da más pudor que otra cosa. Ya había tenido una experiencia similar: ser el mejor promedio de la carrera de psicología en 2009, con 9,67; sin embargo no deja de resaltar que ese número refleja las notas de los exámenes finales y no de todo un proceso. Un análisis que la define.

Tiene 26 años, una larga silueta que roza el metro 80 y una simpatía que desborda. Terminó la secundaria en el Colegio San Bartolomé y en sus ratos libres trabaja como voluntaria en AFS. Canta, hace natación y se dedica a "cultivar" amistades, además de afirmar que se siente orgullosa de una familia que la apoyó y de los compañeros y amigos que cosechó a lo largo de sus años de estudio. Así se lo planteó a La Capital.

-¿Pesa un poco esto de ser el mejor promedio universitario?

-No sé si me pesa, sí me da un poco de pudor. Tuve la suerte de cursar la carrera con gente muy inteligente y muy brillante que por equis motivo realizaba mi mismo proceso y después no sacaba la misma nota. Y el promedio lo que refleja es eso: son las notas de los exámenes finales, no necesariamente muestra el proceso que uno ha hecho. Entonces a veces el promedio pierde de vista todo lo que hay detrás. En ese punto a veces me da como una sensación de que hay gente que está en este mismo lugar y no recibe el mismo reconocimiento. Y aparte porque yo sé lo que para mí implicó a nivel de esfuerzo y de sacrificio tener este tipo de performance. Hay muchísimo orgullo, tomó una dimensión que no esperaba pero me digo a mi misma que acá falta gente, mi gente.

-¿Estás planteando que esto no fue un logro individual?

-No, para nada. Esto no fue buscado ex profeso. Yo estudiaba un montón y nunca iba a rendir si no estudiaba toda la materia. Pero, si no hubiera sido por mis compañeras o amigas de estudio no sé si hubiera pasado 4º año.

-¿Por qué?

--Porque la carga horaria es inmensa, el nivel de exigencia, propia y de la carrera, es tremendo. Porque tener con quien compartir o encontrar contención es vital. No sólo era leer, compartir dudas, sino dudas y miedos, como eso de decir "vamos a rendir juntas" e íbamos en patota. Yo fui ayudante de la cátedra de psicología desde 1er. año y el profesor también me acompañó mucho. Es toda esa gente que te sostiene y te impulsa a estudiar más, a investigar, a que te guste lo que hacés. Y después está la familia y los amigos por fuera de la facultad que también fueron un sostén. Tuve realmente un ambiente de estudio impecable. Yo hice la carrera de psicología en seis años, hasta 2009, y en 2007 arranqué el profesorado, con las materias pedagógicas. Hasta 2009 lo único que tenía que hacer era estudiar. Y lo hice con todas las condiciones.

-Vos no conocés lo que es un bochazo. ¿Te hubiera gustado saber de qué se trataba esa experiencia?

-A nadie le gusta que lo bochen. Pero creo que me hubiera hecho bien. Es una experiencia de aprendizaje. Te enseña a estudiar, a afrontar la materia de otra forma y también te abre un abanico de posibilidades a la hora de rendir. En algún momento yo perdí el parámetro de qué era sacarse un 6 o un 7. Siempre fueron 9 y 10.

-¿Por qué psicología?

-Creo que lo decidí como a los 13 años. En aquel momento decía que me fascinaba el poder de la mente humana, de cómo algo psicológico podía influir en cuestiones físicas, en los vínculos. Era lo que yo quería ejercer como profesional. E incluso la docencia, que de hecho es por lo cual yo recibí este reconocimiento, va más atrás incluso. Quiero ser docente desde que tengo uso de razón. Hoy las dos cosas que hago son docencia e investigación, me gustaría mucho trabajar en escuelas secundarias o terciarias. En mayo terminé una concurrencia en el hospital Eva Perón, hice la residencia de pregrado ahí y estuve dos años como concurrente, y ejerzo de manera privada.

-¿Y llevar tu experiencia al campo social?

-Eso es una deuda que tengo. Porque también otra veta de lo que me genera la distinción -la joven fue reconocida públicamente por sus notas hace poco tiempo- es una sensación de profunda deuda. Hice toda mi escolaridad en el sistema privado, fue toda una decisión elegir formarme como profesional en el sistema público, y estoy muy orgullosa de haber salido de esta facultad. Se me genera cierta contradicción porque siento que no cualquiera puede acceder a la universidad, pagarse las fotocopias, la movilidad y además estar seis años sin trabajar si es que quiere recibirse rápido. Eso me hace ruido. El pasar de lo privado a lo público me generó una importante crisis subjetiva porque fue un cambio muy profundo. Estar aquí me fue formando el carácter, me hizo crecer mucho.

-Y en esto de ser la de mejores notas, ¿sentiste que alguna vez te jugó en contra?

-Va gente muy diversa a Psicología y eso me encanta. Hay mucha riqueza en la facultad a nivel etáreo, político, geográfico, de circunstancias de vida y podés vivir cómo esa persona también hace la carrera a la par. No podés definir al alumno de Psicología con un solo parámetro. Pero nunca noté que me hicieran sentir diferente por mis notas. Porque en la facultad cada uno va a hacer su recorrido y no estaban pendiente de mí. Lo viví con mucha libertad. •

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