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Viernes 12 de Abril de 2013

Clorindo, un lápiz soñador

Clorindo Testa. Una firma y un legado. Una referencia obligada para entender la extensión de la arquitectura argentina desde el movimiento moderno.

Clorindo Testa. Una firma y un legado. Los lentes sobre la frente y su traje gris. Un artista completo, inquieto y eternamente joven. Un instinto creador impetuoso, imposible de encasillar, definitivamente imposible de soslayar. Un talento natural para atravesar el tiempo, las fronteras y las convenciones.

Una referencia obligada para entender la extensión de la arquitectura argentina desde el movimiento moderno.

Clorindo visitó Rosario en 2007. Invitado por La Capital se presentó en el edificio de la Bolsa de Comercio y allí recorrió su fascinante vida y sus obras más conocidas a través de simpáticas anécdotas y 80 diapositivas. Es que para él cada paso en su recorrido era eso, un enlace divertido, una frase tentadora, una atractiva ilustración. Y cada remate levantaba carcajadas y moralejas inolvidables.

Recuerdo que tuvimos que recurrir a la gentileza del Túnel del Colegio de Arquitectos para conseguir un proyector, porque ya casi ni se utilizaba ese sistema. Igual, nadie se movió y esperaron con avidez.

Si bien no hubo invitaciones formales, hubo destacados profesionales locales, autoridades del Colegio y también de la Municipalidad. Es que Clorindo siempre fue un personaje colorido, cercano, un centro de atracción irresistible por el peso específico de sus habilidades.

En esa charla quedó evidenciado que el arte fue una plataforma de expresión absolutamente liberadora, de impulsión, de plenitud y de imaginación. Y que Rosario siempre supo apreciar su talento.

Se fue Clorindo. Arquitecto, urbanista y artista plástico. Un lápiz soñador. Y como él mismo se definió en una nota con este diario: "Soy uno que nunca empezó y que siempre está empezando".

Un auténtico maestro.

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