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Sábado 31 de Mayo de 2014

Clases donde la alegría hace la diferencia

En la Eempa 1.323 de La Vanguardia no hay notas como en las que aparecen en las libretas y los abanderados no se designan por mérito académico. Una vez puede ser alguien que se destacó en un trabajo, otra un representante de la comuna o un profesor. La idea es que todos se sientan parte, identificados con la escuela. Eso explica que en el primer acto patrio, Hugo Castillo haya sido designado el abanderado: se destacó con su habilidad para amasar tortas fritas. "Las mejores", garantizaron sus compañeros.

En esa búsqueda de afianzar la pertenencia, las clases también difieren de lo conocido. Hay un tiempo para los contenidos propios de cada disciplina y otro para que el aprendizaje se pueda vivenciar también desde las emociones y sensaciones. Así, hacer escarapelas para el 25 de Mayo con distintos materiales en las horas de clase entran en esta experiencia educativa. El director Raúl argumenta que se trata de poner en práctica "la idea de que no solo aprendemos con la cabeza sino también con el cuerpo".

Aprendizajes lúdicos. Luego del único recreo diario aparecen los equipos de mate (con tortas y pastelitos inigualables) y se retoma con un juego. No es un juego como cualquiera, sino más bien una instancia lúdica que no deja afuera a los adultos. Isabel, una de las alumnas, se entusiasma cuando el director Raúl explica en voz alta esta idea. Recuerda entonces uno en particular, de la hora de ciencias, una especie de "Gallito ciego", donde se vendaban los ojos y debían atravesar obstáculos. Fueron para "despertar confianza, y también ponerse en el lugar del otro, por ejemplo de quienes no pueden ver", dice Isabel.

Son juegos de paciencia, de aprender a esperarse, algo así como otros condimentos necesarios para lograr buenos aprendizajes.

Para dar una muestra de esa alegría contagiosa, Gonzalo Boelaert, ofrece cantar a capela para todo el grupo. Primero un tema de Los Nocheros, luego uno de Abel Pintos y, a pedido unánime de sus compañeras, otro de Ricardo Arjona. Canta y el salón explota en aplausos.

Encuentro literario. No todo queda en el salón de la Eempa de La Vanguardia. Para el próximo 13 de junio se preparan para participar de un Encuentro Intereempas en Godoy, donde estarán también las escuelas medias para adultos de la localidad anfitriona, de Santa Teresa, Sargento Cabral, Empalme Villa Constitución y Peyrano. Será en una actividad cultural abierta a todo el público, con la presencia del escritor y periodista Osvaldo Aguirre, autor de "Oratorio Morante". Un libro basado en la historia del paraje cercano a Godoy, cargado de historia.

"Es un texto llevadero, una crónica de Aguirre que nosotros compartimos y que por la cercanía se hizo muy atractivo para los alumnos", dice el profesor de lengua y literatura Damián Sarro, impulsor de esta iniciativa. En ese encuentro la idea es que los alumnos puedan intercambiar impresiones con el escritor, "sobre todo porque hay mucha cercanía entre los lectores y este texto literario".

El profesor Damián profundiza en este desafío de hacer de las clases de lengua y literatura espacios de producción, de apropiación de la palabra. Dice entonces que la actividad también aspira a hacer una diferencia con la enseñanza. Para eso se proyectan, por ejemplo, talleres literarios, para leer en voz alta, para recuperar esta práctica de la lectura. Y en la Eempa de La Vanguardia ya van por ese camino.

Más oportunidades. Ana María Solá fue maestra por muchos años, se jubiló más tarde como directora de una primaria en la localidad vecina de Uranga y ahora está decidida a dar una mano para garantizar que la Eempa sea un éxito.

Fue maestra en la primaria de muchos de los alumnos que ahora cursan el secundario. Conoce de cerca la ausencia de posibilidades para que los que querían seguir estudiando y la realidad les mostraba un camino muy difícil: sin escuelas cerca y sin recursos económicos. "Muchos empezaron en Coronel Bogado, pero fueron dejando", repasa.

"En el pueblo hay mucha gente grande que quedó sin secundario. Y hoy los veo aquí, como los chicos que trabajan en Randon, las que quieren seguir estudiando como Viviana, o los que quieren aprender porque antes no tuvieron la posibilidad de hacerlo. Y ahora para todo, te piden el secundario. Por eso conseguir esto es un logro de todos ellos, de la comuna, del director y profesores. Nos ayudó a elevar el nivel cultural del pueblo, no es poco, es fundamental", comparte en voz alta su reflexión de vecina y buena educadora.

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