Cartas de lectores
Martes 09 de Agosto de 2016

¿Ciudades sustentables?

Después del período llamado "Los gloriosos treinta" entre el fin de la Segunda Guerra y el inicio de la crisis del petróleo, se comenzó a divulgar el concepto de "Sustentabilidad", el cual conlleva la idea de conservar.

Después del período llamado "Los gloriosos treinta" entre el fin de la Segunda Guerra y el inicio de la crisis del petróleo, se comenzó a divulgar el concepto de "Sustentabilidad", el cual conlleva la idea de conservar. En la naturaleza todas las transformaciones materiales que se suceden producen cambios pero algo se conserva. Llamamos a ese algo energía. En el universo que compartimos, con nuestro muy pequeño sistema planetario, existe una cantidad finita de energía en incesante transformación. No aumenta ni disminuye, se conserva. Los procesos transformativos propios de la productividad humana requieren cada vez mayores cantidades de energía que se obtiene quemando materia. Se consume. No se conserva. Por tanto no es sustentable. En consecuencia el crecimiento (que algunos llaman desarrollo) basado en la acumulación (de plusvalía) y por tanto del consumo permanente de energía, tampoco. Una sociedad puede considerarse sostenible si no consume más recursos que los que puede renovar y ese consumo debe alcanzar para promover equidad entre sus miembros. ¿Cómo entender entonces el desarrollo sustentable? Nuestra sociedad está basada en una determinada organización social del trabajo humano que se valoriza según ciertas reglas, basadas en la utilización de la plusvalía acumulada por un sector minoritario de la sociedad para generar capital. Es lo que hemos llamado desarrollo sustentable: inversiones, exportaciones, crecimiento. Un imaginario de supuesto éxito y felicidad que se constituye en la estrategia de la lógica del capital y que no tiene en cuenta los límites físicos del planeta ni los de su capacidad de absorción de externalidades (contaminación). Así el desarrollo y su supuesta sustentabilidad se transforma en un mecanismo de poder que busca reorganizar lo que entendemos como el ambiente, los Sistemas Ambientales Humanos (SAH) en sus dos vertientes: humana (sociedad) y no humana (naturaleza antropizada). Relegitimiza la división internacional del trabajo. Se entroniza como políticas públicas. Agudiza prácticas depredadoras de la naturaleza estableciendo un hacer eficientista y rentable. Reifica ("fetichiza") las relaciones sociales imponiendo un "american way of life" consumista y forja una subjetividad (falsa conciencia) donde la falta de desarrollo, calificada como subdesarrollo ("Doctrina Truman") es presentada en primer lugar como una fase previa del desarrollo y no como su producto, y en segundo lugar como equivalente de un supuesto atraso cultural. El Informe Bruntland (ONU 1988), intentando establecer una suerte de control sobre el modelo económico-tecnológico, parte de una pregunta: ¿qué acciones son necesarias y cuáles se deben evitar para hacer posible la reproducción y transformación (adviértase la contradicción) social? Ha dado lugar a una diversidad de programas y proyectos internacionales relacionados con la "sostenibilidad urbana" de los cuales el reciente XIV Congreso de Ciudades Educadoras es un ejemplo entre muchos otros. Más allá de todos estos programas, proyectos, deseos, búsquedas. Subyace una pregunta de fondo: ¿cuánta es la cantidad de energía que puedo utilizar para sostener cinco subsistemas básicos: salud; vivienda; educación; trabajo y servicios compatibles con un criterio de vida genuina que el subsistema de creencias de la sociedad y sus necesidades (subsistencia; protección; estima; entendimiento; participación; ocio; creación; identidad; libertad) demande y acepte? ¿Qué estamos dispuestos a renunciar para que junto a otros, que ya renunciaron a todo podamos buscar y encontrar ese criterio de vida genuina para todos los seres humanos que mal-convivimos en esta "nave espacial" terráquea?

Abelardo Pagani

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