Central
Viernes 02 de Diciembre de 2016

Cinco razones para creer

Central tiene argumentos para sentir que puede en la previa de un nuevo y gran desafío: quedarse con la Copa Argentina.

Central tiene argumentos para sentir que puede en la previa de un nuevo y gran desafío: quedarse con la Copa Argentina

A esta altura no hay nada que haga dudar. El triunfazo ante Belgrano en Formosa decretó de manera definitiva dónde están la aspiraciones canallas de aquí al final del semestre. Tampoco hacía falta la rúbrica con esta victoria porque el panorama estaba más que claro, pero lo que queda por delante es un trayecto más corto. Se pasó de 180 minutos a sólo 90'. Un partido. A todo o nada. Antes de la excursión al norte había una idea clara. Ahora mucho más. Y con ello las conjeturas en relación a qué tiene este Central para alzar definitivamente la Copa Argentina que se le viene negando, aunque por encima de todo esté esa necesidad de abrazarse a un título. Cinco razones para creer.

1: La gran apuesta.

Estar focalizado sólo en esta competencia le permitirá al equipo de Coudet no desviar su atención. Desde hace un buen tiempo el Chacho viene trabajando ese tema. Las presentaciones ante Huracán y Olimpo, que oficiaron de previa par los choques con Boca (cuartos) y Belgrano (semifinal) fueron una clara muestra. Por eso de aquí en más se actuará de la misma forma. No habrá por qué hacerle correr riesgo desde lo físico a ningún jugador. Más allá de que está el contrapeso de que en el torneo local no pueda alcanzar el despegue que viene intentando. Hoy parece lo de menos. Pasando en limpio, del lado del cuerpo técnico habrá tiempo para diagramar el plan más conveniente. Aquellas ganas de hacer un buen papel en la copa fueron encontrando terreno fértil y ahora no hay motivos para mirar para otro lado. Hace ya un par de fases se apunta a esto. Hoy más que nunca.

2: Hambre de gloria.

Si hay algo que este grupo tiene en claro es que el deseo de lograr algo está por encima de cualquier imponderable que pueda presentarse. Ese deseo no es de ahora. Es lo que decanta de varios intentos fallidos. Porque este grupo (algunos recién se incorporaron hace poco) viene de más de una apuesta inconclusa. Le pasó en casi todos los torneos que disputó desde la llegada de Coudet, lo que es un verdadero mérito por parte del entrenador esto de lograr que más allá de los nombres el equipo a la larga termine calzándose el traje de protagonista al menos una vez cada seis meses. Cada jugador, por más perfil bajo que intente mostrar, no le esquiva al bulto a la hora de exteriorizar esas ganas de ganar un título. Cuando la pelota ruede en la final, el fútbol puede deparar cualquier cosa, pero por lo pronto, el hambre de gloria está a la vista.

3: Las individualidades.

Es difícil llegar tan lejos en cualquier competencia si no hay una estructura sólida. Central la tiene. Quizá con la solidez de torneos anteriores. Pero también cuenta con ciertas individualidades que, de a ratos, lo convierten en un equipo indomable. No se descubre nada si de dice que futbolistas de la talla de Teófilo Gutiérrez, Ruben, Montoya o Lo Celso pueden marcar la diferencia en un abrir y cerrar de ojos. Los propios jugadores hacen esa lectura. "Tener esto a favor es importante porque son jugadores que cuando no hay espacios o se producen choques están capacitados para abrir caminos. De esos jugadores tenemos unos cuantos", tiró Ruben tras el partido. Sucedió contra Boca con un Montoya intratable. Teo apareció ante Belgrano, al igual que Ruben. Ninguno ganó solo el partido, pero la colaboración fue inmensa.

4: La Copa le sienta bien.

Decir que la Copa Argentina le sienta bien a Central o que el equipo sabe de qué se trata jugarla es prácticamente lo mismo. Entrar en la comparación con lo que le ocurre al equipo en el torneo local es algo así como un punto de partida en esto de intentar entender cuántas más facilidades tiene el Canalla jugando esta competencia que lo tiene en una nueva final. En el campeonato, sobre 11 partidos logró sólo dos triunfos (Patronato y Arsenal, ambos de local). Por Copa Argentina jugó cinco, y cuatro de ellos fueron victorias. Sólo empató con Atlético de Rafaela (pasó por la vía de los penales). Imposible encontrar un ejemplo más clarificador. Qué mejor amparo a la hora de encarar lo que se viene, que es un terreno súper conocido.

5: Una deuda por saldar.

El deseo, las ganas y el hambre de gloria se anotan también en este ítem. Seguramente son los afluentes de esa sensación de cuenta pendiente. Muchos jugadores del actual plantel no participaron de aquella definición contra Huracán, pero cuando llegaron hicieron referencia a esa final trunca y prometieron ir por más. Y llegó la final de 2015 con Boca y la historia ya conocida, que dejó con la sangre en el ojo a todos. Sería una inocentada pensar que el título no está por encima de todo. Ahora, que en el bolsón de los recuerdos estén tan cercanos los episodios de Huracán y Boca, pegaditos uno de otro, hace que esa deuda para saldar tenga ribetes de necesidades.

Casi como el simple hecho de ser campeón.

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