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Sábado 16 de Noviembre de 2013

Chicos que regalaron susurros de palabras, en medio del ruido

En pleno caos de tránsito, los alumnos de 7º grado de la Gurruchaga ofrecieron al oído poemas y frases a la gente

"¿Te puedo regalar un susurro?", sorprendió un chico de 12 años a un hombre trajeado que apuraba el tranco en Paraguay y Córdoba, justo en medio de la mañana cuando el microcentro rosarino explotaba en caos. El señor dudó, pero decidió aceptar y se entregó a la inesperada escucha de un poema a través de un tubo de cartón. En pocos segundos la cara se llenó de alegría y la distancia entre estas dos personas desconocidas se evaporó, enseguida surgió un beso, un abrazo y un encuentro.

"Somos susurros en medio del ruido" fue la iniciativa que llevaron adelante los chicos de 7º A de la Escuela Gurruchaga el miércoles a la mañana en las calles del centro, mientras se desataban tres protestas que complicaban el tránsito, exasperaban los ánimos y aumentaban las demoras.

Una vez vencido el temor inicial, se animaron a irrumpir en el caminar veloz de los transeúntes y mimarlos con palabras: "Porque cantas cuando llego, porque sé que eres mi amigo, adentro de una naranja te invito a vivir conmigo". Las palabras surgían del tubo de cartón con una suavidad encantadora que en instantes logró aflojar la curiosidad, provocó sonrisas, suspiros y agradecimientos.

Intercambio. Los chicos recibieron a cambio abrazos, besos y felicitaciones. Y contentos con las gratificaciones se arrimaron a cada vez más personas para aliviar su mañana. "Le pondré una gota de flor de manzana, que el aroma alivia y el pétalo sana", sonó en el oído de una señora que exclamó contenta ante esa caricia al alma.

"La idea es encontrarnos con ese otro, que en principio es un extraño pero que a través de un susurro, de unas palabras, se convierte en un nosotros, y hay un encuentro, y ya no somos extraños", contó la maestra de lengua, Carolina Meza, que insistió para que la actividad se realice pocos días antes de que se despidan definitivamente de la primaria.

La recorrida de susurros comenzó en los salones y patios de la Facultad de Humanidades y Artes, para luego seguir en peatonal Córdoba, donde mientras un grupo ingresó a Radio Nacional a susurrar a los oyentes, otros fueron recibidos con frescura por una importante zapatería (Batistella). "Que ternura estos chicos", repetía un vendedor y antes de ofrecer zapatos a los clientes los invitaba a aceptar un poema de regalo.

Regalos. En Radio Nacional los chicos pasaron por el programa "Aire público", regalaron susurros al aire, a través del micrófono a quien se encontraba del otro lado, sean muchos o uno.

Para culminar, en la Plaza Pringles, donde las filas infinitas de autos permitían que las nenas, más decididas que los varones, se acercaran a las ventanillas de los acalorados conductores para con sus susurros cambiar bocinazos por sonrisas. Envalentonados como estaban hasta querían ir hasta el piquete a dar paz con sus palabras.

"Sé selectivo con tus batallas, a veces tener paz es mejor que tener la razón", decía otro de los textos que surgieron de un extenso trabajo de búsqueda de los chicos que seleccionaron los que les resultaron significativos, mientras que otros fueron consecuencia de la propia composición, un collage de palabras.

"La actividad fue pensada para ese alguien que iba a recibirla, quizás sin esperarla, y que iba a cambiar en algo su día. La intervención fue la palabra que señaló el rumbo, meternos allí, donde nos dejen para cambiar ese ruido que nos molesta", agregó Carolina.

La mañana de miércoles tuvo la magia del susurro recorriendo el aire, llevando en él la maravillosa experiencia de estar uno con otro".

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