Ovación
Viernes 27 de Mayo de 2016

Chicos que crecen y emigran rápido de Central

Cervi se fue, Lo Celso está a punto de ser vendido y hay otros juveniles en la mira. La imposibilidad de aguantar más tiempo a los jugadores es una constante.

Franco Cervi vendido. Giovani Lo Celso a punto de ser transferido también al fútbol europeo. Walter Montoya en los planes de varios clubes, tanto de Argentina como del exterior. Víctor Salazar en una situación similar. Un panorama que no extraña debido a las buenas campañas realizadas por Rosario Central en el último año y medio y que abre una vieja discusión sobre la imposibilidad de aguantar a los talentos que surgen de las divisiones inferiores, atendiendo, claro, a la necesidad de fortalecer la economía de la institución, más cuando aparecen ofrecimientos a los cuales se hace sumamente difícil rechazarlos, o al menos no prestarles la debida atención como para analizar una posible venta. El caso más reciente y llamativo por cierto es el de Angel Di María, que se fue con apenas 2029 minutos en cancha. Con 39 partidos sobre el lomo en el primer equipo y sólo 19 como titular. Antes de esbozar cualquier tipo de análisis debe darse cuenta de que Central, al igual que la mayoría de las instituciones del fútbol argentino, es un club decididamente vendedor, que se caracterizó a lo largo de su historia por formar futbolistas en lugar de adquirirlos, amén de que todos los años se produce la llegada de refuerzos.

Esta política de vender por necesidad o desprenderse de jugadores jóvenes con pocos partidos en primera división por la imposibilidad de resistirse a ciertos ofrecimientos fue históricamente un punto crucial en la vida deportiva del club, de la que participaron comisiones directivas que no veían otra salida más que desprenderse de los jugadores y otros (opositores y hasta los propios hinchas) que avizoran esta práctica como contraproducente. Pero no se trata de entablar un parangón entre quiénes aguantaron más a tal o cual futbolista, sino en poner sobre la mesa las dificultades que se presentan cuando inmediatamente después de la irrupción de algún talento aparecen el buen momento futbolístico y, por ende, la llegada de ofertas, muchas de ellas, se insiste, irresistibles.

Cada caso tiene su particularidad. Y hasta sería caprichoso hablar de cierta cantidad de partidos "necesarios" como para vender a un jugador. Tal vez podría sí podría tomarse (de manera antojadiza también) equis cantidad de minutos en cancha, algo así como 4.500, que es el equivalente a 50 partidos. Una cifra baja por cierto pero dentro de todo razonable como para producir una venta.

Todo esto viene a cuento de lo que es la situación de Cervi (ayer cumplió 22 años), quien desde los próximos días se pondrá la camiseta de Benfica de Portugal. Lo hará con 56 partidos en primera (48 de ellos de titular), con 7 goles en su haber y 4180 minutos en cancha. Fue vendido con números más flacos todavía.

Y se potencia con lo que ocurrirá también dentro de días nomás, cuando se formalice la transferencia de Lo Celso (20 años) a Paris Saint Germain en una cifra millonaria (récord en la historia del club), aunque a Gio le quedarían seis meses más en Arroyito, si es que la transferencia se cierra en los términos que se vienen manejando. Más allá de eso, lo del enganche también sirve como un fiel reflejo del cuadro de situación expuesto. El hábil volante tiene hoy 39 partidos en primera (21 desde el inicio), 2 goles y apenas 2.285 minutos, aunque al equipo parisino le alcanzó con mucho menos que eso para apuntarlo primero y hacer una oferta irresistible después.

   A uno (Cervi) ya se le bajó el martillo. En el otro caso (Lo Celso) la transferencia está a un tris de cerrarse. Dos talentos que así como aparecieron, rindieron y se van. No por nada figuran en la preselección que dio Gerardo Martino para los Juegos Olímpico de Río de Janeiro.

   Pero no son los únicos. Porque Montoya está en boca de todos. Parece ser el mediocampista del momento. River hace desde el año pasado que está interesado y ahora parece decidido a venir por él. Su nombre también sonó en dos clubes brasileños (Palmeiras y San Pablo). ¿Cuánto rodaje tiene hoy el chaqueño? Apenas 36 partidos de titular (otros 17 ingresando desde el banco), 3 goles y 3.101 minutos en cancha.

Y Salazar (ayer también festejó su cumpleaños 23) otro tanto. El Tucu, también en la lista del Tata, quizás sea uno de los jugadores de mayor reconocimiento en el mundo del fútbol, sobre todo por tratarse de un marcador de punta. El también tiene unos pocos partidos en su haber. Menos de 50 en total. 43 como titular y otros tres ingresando (3.807 minutos en campo).

   Y no se trata de ver qué técnico le dio más participación. Porque es mucho el mérito de José Pascuttini el de sumarlos al club, el de los técnicos de inferiores que lo formaron, el de Miguel Angel Russo en sumarlos al plantel profesional (a tres de ellos los hizo debutar, aunque recién en el final de su ciclo) y por supuesto el del Chacho Coudet, que fue quien les dio continuidad y los llevó a ser lo que hoy son.

   Chicos que aparecen, dan la nota y rápidamente emigran. Hoy Central tiene uno ya afuera y otro a punto de irse. Estará en la dirigencia hacer que algunos más que también son pretendidos por varios clubes puedan brindarle al club algo más de su fútbol.

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