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Sábado 26 de Diciembre de 2009

Chicos de la Técnica Nº 407 le dieron a Las Flores una biblioteca

Desde hace una semana el barrio Las Flores cuenta con una biblioteca. Todavía no tiene nombre, le falta mobiliario y libros, pero le sobra entusiasmo para crecer. El nuevo espacio funciona en una sala cedida por el Centro Crecer Nº 7, de España al 6700; y lo más importante: surgió de un proyecto de los estudiantes de la Escuela Técnica Nº 407. Los jóvenes aseguran que "no es sólo para los alumnos (de la 407), sino para todo el que tenga ganas de leer y buscar material".

Desde hace una semana el barrio Las Flores cuenta con una biblioteca. Todavía no tiene nombre, le falta mobiliario y libros, pero le sobra entusiasmo para crecer. El nuevo espacio funciona en una sala cedida por el Centro Crecer Nº 7, de España al 6700; y lo más importante: surgió de un proyecto de los estudiantes de la Escuela Técnica Nº 407. Los jóvenes aseguran que "no es sólo para los alumnos (de la 407), sino para todo el que tenga ganas de leer y buscar material".

Apenas se ingresa al centro municipal se escucha el ensayo de "Los hermanos Contreras", un grupo folclórico por Adriana, Walter y Agustín, todos muy jóvenes, que quieren agasajar la iniciativa. Y desde la sala destinada para ser usada como biblioteca, Alexis, de 15 años y que terminó 3º del secundario, hace sonar la cumbia. Leo, también estudiante de la técnica, es el encargado de dar detalles del emprendimiento: "Todos ayudaron para lograr la biblioteca, es una muy buena idea que a todos les gusto".

El proyecto es parte del trabajo que profesores de esta escuela discutieron en el "Trayecto de formación para escuelas secundarias". Se trata una instancia de formación del Ministerio de Educación santafesino orientada a que los educadores y alumnos se puedan involucrar en una propuesta comunitaria y juvenil.

Nuevo espacio

Entre tantas necesidades surgió la idea de la biblioteca. "Es que en la zona no hay", justifica un grupo de adolescentes muy entusiasmado con lo hecho. Y enseguida comienzan a describir que en varias cuadras alrededor del Centro Crecer no hay una sala como la que acababan de iniciar. De hecho, la Técnica 407 funciona en el mismo establecimiento que la Primaria Nº 756 (Caña de Ambar al 1600), aquella donde Pocho Lepratti desplegara su práctica solidaria.

"Hemos corrido con el tiempo para llegar con la inauguración, todavía nos falta organizar el funcionamiento, pero lo importante es que el barrio ahora cuenta con un espacio que no tenía", resalta con alegría el profesor Eduardo Matuc.

Los primeros libros llegaron de donaciones, y mayormente del Ministerio de Educación. Por ahora es una biblioteca a secas, pero la idea es llevarla a la categoría de "popular" con el tiempo. Eso implica garantizar cierta regularidad en la atención, horas y volúmenes a ofrecer, tal cual lo pide la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (Conabip).

La profesora de biología Mónica Eujanian también adhiere a las palabras de su colega de trabajo y destaca "el empuje que pusieron los chicos para cumplir con esta meta". En la charla con docentes y jóvenes quedó claro el deseo de habilitar también talleres.

La pequeña sala se agranda con la música y buena onda que ponen los chicos. Están algunas mamás, invitados de un centro de jubilados del barrio, y por supuesto no faltan pizzas, empanadas y gaseosas para festejar la ocasión. Cuando son invitados a sacarse la foto que acompaña esta crónica, todos toman un libro en mano. Están Leo, Taiana (con su hermanita de pocos meses en brazos), Ezequiel, Xiamara, Elisabet, Anabella y Jonatan, y alguno más que entra y sale de la sala. Muestran su alegría. Al fin y al cabo saben que la biblioteca es un espacio multiplicador de nuevas oportunidades.

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