Edición Impresa
Sábado 28 de Diciembre de 2013

Chicos de la primaria escribieron cuentos, los de la secundaria los ilustraron y diseñaron el libro

Son de las escuelas primaria Nº 156 y secundaria Nº 638. Ahora van por la edición de la obra colectiva.

"Mazamorras y margaritas, palabras y colores". Una escuela primaria unida a otra secundaria respondieron al conjuro de estas palabras. La fantasía y las ganas de crear espacios dentro del sistema educativo, que con frecuencia tildamos de opresor, permitieron a este grupo concretar el sueño de armar un libro de cuentos para la biblioteca de aquélla. El jueves 5 de diciembre fui testigo feliz de un acto esperanzador. Asistí, como delegada de la biblioteca pública "Juan Bautista Alberdi" de ese barrio, a la presentación oficial del prototipo del libro "Mazamorra y margaritas". Ya la palabra mazamorra me caló hondo dado que en mi lejana infancia de alberdina, a la escuela Nº156 Provincia de San Luis la llamábamos "la mazamorra", por ser la merienda que le ofrecían en esos tiempos a sus alumnos.

A las 10.30 era la cita. Entro al sencillo pero engalanado salón junto a cantidad de chicos que impecables con sus guardapolvos llegaban al acto. Los pequeños con sus padres y los grandes en racimos de amigos. El escenario listo: decoración y maestras que corren de un lado a otro dando los últimos retoques, buena música de fondo, equipo audiovisual prometedor y un sector especial reservado para un grupo esperado.

Estoy contenta, como siempre estamos las viejas maestras al entrar a una escuela en acción. Y curiosa también por lo que vendrá.

Me recibe Margarita Gaeta, el motor de este proyecto institucional, con un gran sombrero de ...¿hada? ¿maga? o ¿bruja? Todos esos calificativos y muchos más caben para lograr ese clima de alegría.

Me cuenta que están algo demorados en el inicio porque esperan a la delegación de los diseñadores gráficos, que son los alumnos de la Escuela de Enseñanza Técnica Nº 638 "Margarita Mazza de Carlés" —¡conjunción también de margaritas!— con su profesora Analía Passero. Entra la delegación: una docena de adolescentes con pecheras impresas con dibujos de colores. Todas distintas. Luego me doy cuenta de que cada uno porta la ilustración del cuento del cual es autor.

Comienza el acto. Sin discursos acartonados. Sólo los maestros y profesores cuentan lo que han realizado durante todo el año. Los alumnos de la escuela primaria escribiendo los cuentos y luego los de la escuela secundaria ilustrándolos con los recursos que les ofrecen las nuevas tecnologías. Es un diálogo entre los creativos y nosotros, los que con atención y en silencio vamos interiorizándonos del proyecto. Ilustran la explicación con proyecciones que documentan los diversos momentos del trabajo.

Como nota de color los alumnos de primer grado dramatizan el cuento "Aventuras en la isla", que ha sido creado y escrito por todos los de tercero. Pleno de fantasía, los pequeños se transforman en barco, sol, luna, camarón, mano gigante, todos personajes surgidos de la creación colectiva y rescatada por una maestra que ama los cuentos.

Intercambios. El cierre es otra conjunción. Cada ilustrador se encuentra con el escritor, intercambian pequeños regalos entre saludos y risas cohibidas pero satisfechas. Los jóvenes se muestran muy conformes con lo producido y manifiestan que lo mejor ha sido ponerse a pensar en clave de niño.

Este cuadro final es todo un mensaje esperanzador, margaritas que se conjugan con la antigua mazamorra. Adolescentes emocionados ante los "bajitos" que los miran con admiración. Maestras que no ocultaron su alegría, una joven vicedirectora reemplazante que orgullosa agradece, no sólo a los protagonistas, sino a todos los presentes que siguieron paso a paso los distintos momentos de la ceremonia. Resalta cómo la palabra sensible y creativa plasmada en un libro es capaz de silenciar al auditorio.

Dejo la escuela, bajo el sol del mediodía camino hacia mi casa convencida, una vez más, del potencial y la capacidad que tiene la escuela pública cuando la habitan maestros y profesores que ponen al servicio de la tarea diaria entusiasmo, compromiso y generosidad con sus alumnos.

Margarita Gaeta es socia y visitante muy frecuente de la Biblioteca Alberdi. Su sueño al día de hoy es poder editar el libro. El desafío está, se necesitan auspiciantes para poder cerrar el 2014 con los libros ya listos.

De producción colectiva. El libro "Mazamorras y margaritas" es una creación colectiva entre alumnos de la Primaria Provincia de San Luis y la Secundaria Margarita Mazza de Carlés. Maestros y profesores dieron una muestra que es posible trabajar en conjunto entre generaciones.

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