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Viernes 17 de Junio de 2011

Chicos aborígenes: los que más sufren la desigualdad educativa

En la Argentina, más del 50% de los adolescentes tobas no completó la primaria. Un estudio señala que lo más grave es que es  un mal “naturalizado”.

En la Argentina, más del 50 % los adolescentes tobas no completó la escuela primaria y sólo el 25 % de ellos ingresa a la secundaria. El dato, incluido en la investigación “Situación socioeducativa de niñas, niños y adolescentes de comunidades toba”, realizado por Unicef Argentina, el Centro de Estudios de Población (Cenep) y la Asociación de Juventudes Indígenas, “es un claro ejemplo de la desigualdad que sufren las comunidades aborígenes en relación al acceso a la educación, un derecho básico”. La provincia de Santa Fe no escapa a este panorama.

Este estudio es recogido y ampliado por el Capítulo Infancia de Periodismo Social (PS), en un informe especial publicado bajo el nombre de “La deuda con la infancia indígena” (www.periodismosocial.net/capituloinfanciaxmes.cfm). Tal como expresan en el trabajo, “la vida es más desigual para los chicos y chicas de las comunidades aborígenes en la Argentina, y más grave todavía porque se trata de una desigualdad naturalizada”.

Una investigación de Unesco posiciona a la Argentina entre los países de América latina con mejores indicadores educativos. “Por ejemplo, tiene la mayor tasa de alfabetización de la región, estimada en 97 %. También posee una de las tasas netas más altas de escolarización en la enseñanza primaria (100%) y en la secundaria (74%), sólo superada por Cuba (75%). Por otro lado, la tasa de inscripción bruta en enseñanza superior llega al 47%, casi cuatro veces más que la más baja (12%, de Nicaragua)”.

Cifras preocupantes. Pero —advierte Periodismo Social— esos números no son iguales para los niños y niñas indígenas. Para eso se vale de datos aportados por la Unesco, que indican que quienes sufren el aislamiento geográfico, habitan en zonas rurales o pertenecen a poblaciones indígenas “están en una situación de inferioridad extrema en cuanto a educación”.

Las cifras oficiales señalan que en el país “el total de los estudiantes de pueblos originarios matriculados en el sistema educativo apenas roza el uno por ciento del total. Son unos 80 mil, distribuidos en los tres niveles: 11 mil en el inicial, 50 mil en la primaria y 15 mil en la secundaria. Aunque la cantidad de chicos de pueblos originarios incluidos al sistema educativo formal aumentó en los últimos años, las diferencias por razones étnicas siguen presentes en las aulas”.

A su vez agregan que “la falta de dinero para comprar zapatillas y útiles escolares y la necesidad de trabajar son algunas de las principales causas de abandono”.

Periodismo Social recoge la opinión de la especialista en educación de Unicef, Elena Duro, que afirma que “los más perjudicados son los que hablan su lengua originaria: los wichí, toba y mbya guaraní, por ejemplo, están en peor situación que otras poblaciones. Los chicos tienen al español como segunda lengua y si no hay docentes formados en educación bilingüe, entonces no pueden comunicarse y no hay integración con los criollos”.

En el informe se recuerda la importancia de la educación intercultural bilingüe, que además considera la actual ley de educación nacional, pero que sin embargo “hay provincias donde a eso se le da cumplimiento y otras en las que no”.

Escuelas bilingües. “La falta de maestros indígenas bilingües y la necesidad de profundizar programas interculturales en las escuelas son algunas de las barreras que los chicos de pueblos originarios encuentran a la hora de concluir su alfabetización con éxito”, indica el trabajo de PS. Eso tiene como consecuencia la repitencia, el abandono y la sobreedad de los chicos en las aulas, entre otros males.

“Los números oficiales señalan que uno de cada cinco habitantes no recibió ninguna instrucción formal; que el 60 por ciento de los estudiantes primarios tobas superan la edad establecida para el curso al que asisten y que los niveles de sobreedad entre los chicos tobas se triplican si asisten a una escuela con matrícula indígena”, aporta el trabajo.

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