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Domingo 10 de Marzo de 2013

Chávez, Binner y la condición socialista

Cuando una discusión política necesita abrirse camino, cualquier hecho, inesperado, presuntamente ajeno, la trae de todos modos al centro de la escena. Hugo Chávez, líder socialista, populista, murió en Venezuela.

Cuando una discusión política necesita abrirse camino, cualquier hecho, inesperado, presuntamente ajeno, la trae de todos modos al centro de la escena. Hugo Chávez, líder socialista, populista, murió en Venezuela. Y a propósito, en la Argentina reflota la pregunta: ¿cuál es la ontología de la condición “socialista”, cómo se define la cualidad “progresista”? En el día en que Mauricio Macri necesitó anteceder con el eufemismo “con todo respeto” antes de diferenciase, previsiblemente, del líder bolivariano recién muerto, Hermes Binner dijo que hubiera votado a Henrique Capriles, líder de la coalición opositora de centro derecha que perdió con Chávez hace cinco meses. Y que se encamina a una nueva derrota, ahora ante el sucesor, Nicolás Maduro, empoderado por el propio Chávez en vida.

El ex gobernador santafesino suele ensayar una crítica a las experiencias populistas que se desarrollan en Latinoamérica, entre otras en Argentina y en Venezuela: “Se acercan a los problemas de la gente pero no los resuelven”, define. La vocación de “progreso” de las sociedades no está en discusión en las distintas miradas políticas. Nadie podría decir que los populismos kirchneristas o chavistas, o que las visiones liberales democráticas, los Capriles, la oposición argentina, no quieran el progreso de los países y de sus pueblos.

Sin embargo, la pregunta es con qué políticas, con qué prioridades, aliándose con quién, no confrontando, o por el contrario, confrontando con tal o cual, se logra el progreso de los pueblos. Y además, el progreso de qué franjas de la sociedad, a qué velocidad, con cuál intensidad, y finalmente, financiado con recursos obtenidos ¿dónde?

En el intento de ir contestando estas preguntas desde la gestión del poder se cifra la narrativa del progresismo real. Y así parecen mostrar los números duros: Venezuela y Argentina redujeron la pobreza y la indigencia de manera dramática después de una década de experiencias populistas. Sin embargo, es claro que cuando se habla de “progresismo” se habla de distintas cosas.

La sorpresiva definición “hubiera votado por Capriles” de Binner en un programa de televisión conducido por un periodista de gran formación política (Alfredo Leuco) y sentado junto a la diputada nacional Paula María Bertol, del partido de Macri, podrá tomarse como una jugada de alta política o como una error inexplicable. En todo caso revela el momento de repliegue sobre sus propios votantes que atraviesa el FAP de Binner.

Contrariamente a muchas lecturas apresuradas, con el “hubiera votado a Capriles”, a la vez que resigna disputar un nuevo voto en el universo popular y de centroizquierda, Binner consolida lo principal que obtuvo, fuera de Santa Fe, en 2011: los votos de los sectores acomodados anti K de Buenos Aires.

¿O a quién votarían, Chávez o Capriles, en los dos únicos barrios de todo el país (fuera del centro rosarino), Recoleta y Palermo, Barrio Norte, Comunas 6 y 11 de la Capital Federal, en los que Binner le ganó a CFK en 2011? La respuesta es cantada.

De todos modos, el FAP volvió a mostrar su dispersión. El pequeño agrupamiento referenciado en Víctor De Gennaro y Claudio Lozano, que integra el FAP, fue a Caracas y se mostró chavista, al tiempo que Binner “votaba” por Capriles en Buenos Aires. Todos en el FAP saben de dónde y de quiénes son los votos de 2011, pero de ahí a resignar la narrativa asociada al progresismo real de Latinoamérica hay un trecho. Vacía el discurso y acorrala por derecha. “Ellos tienen algunas posiciones diferenciadas, provienen del peronismo”, suelen describir con cierta conmiseración y paternalismo desde la conducción del PS cuando se refieren al grupo de Unidad Popular.

Mientras tanto, la explosiva renuncia de la diputada María Eugenia Bielsa, la semana anterior, dejó de producir ondas expansivas. El vértigo de la política no perdona a nadie. Sin mayores novedades, la arquitecta rosarina deberá resolver si tiene algún juego político para mostrar en 2013, o bien quedar en espera hasta el lejano 2015.

Mientras tanto, Agustín Rossi volvió a sentirse bien tratado por la Casa Rosada cuando lo subieron al avión presidencial para integrar una reducida comitiva que acompañó a la presidenta en Caracas.
Se sabe, la muerte de Chávez golpeó mal a Cristina, que aceleró para llegar primera a los funerales de su amigo. Muy cerca de la familia de Chávez, Cristina anduvo emocionalmente “tocada” durante dos días. Pero las multitudes en las calles de Caracas fueron un buen analgésico para el dolor de toda la delegación argentina. Incluida CFK, que ya en el avión de regreso lució otro rostro, distinto al viaje de ida.
Las crisis narco policial, a su vez, escribió otro capítulo en Santa Fe. El ex jefe policial Hugo Tognoli quedó detenido en una ampliación de indagatoria, a la espera de la definición de su situación procesal. El caso que explotó en la provincia en noviembre pasado con la detención transitoria del policía ahora toma otro rumbo. ¿Qué cambió? La actividad de un nuevo fiscal, Juan Murray, con gran trayectoria en juicios de lesa humanidad y mucho respaldo de la procuradora general de la nación, Alejandra Gils Carbó.

No en desmérito por lo actuado por Liliana Betiolo, fiscal anterior, el poder judicial es uno de los tres poderes “políticos” del Estado. Ahora, y siempre. Cuando los jueces toman decisiones –para procesar, detener, liberar, sobreseer– miran con detenimiento todos los elementos jurídicos del caso, aunque la atmósfera política, y las espaldas del fiscal que imputa, no están ajenas.

También parece cambiar la actitud, entre una y otra detención de Tognoli, y para bien, de los sectores políticos de la provincia. Nadie salió a festejar, ni a lamentar, la nueva detención del comisario. El ministro de gobierno de Santa Fe, Rubén Galassi, ubicó la cuestión Tognoli como un tema que deberá resolver el imputado en la justicia. Con sus abogados. Aunque el socialismo mantenga su tesis respecto de la “operación nacional” contra Santa Fe, esta vez pareció no ir contra todo el ministerio fiscal federal: Gils Carbó, Juan Murray y el propio Felix Crous, flamante titular de la Unidad de Narcocriminalidad que dedicará recursos especialmente al área Rosario. Una buena noticia.

Por el lado del FpV de Santa Fe tampoco hubo expresiones victoriosas por la nueva detención de Tognoli. Sería inteligente que el peronismo evite ceder su asertividad política a las decisiones que toma un juez en su despacho.

Chávez embalsamado, Tognoli preso, y la tercera pata del poder político en la Argentina, el poder judicial, interpelada fuertemente por el kirchnerismo –a la espera de los proyectos que llegarán al Congreso en las próximas semanas– son los elementos que van constituyendo los ingredientes para la discusión de fondo que se anuncia para el 2013 electoral: ¿qué significa ser progresista, quién garantiza la paz social y el “progreso”, y de quiénes? ¿Quién puede y quién no puede arrogarse para sí la palabra “socialista”? Son sólo algunas preguntas que seguirán alimentando el fuego sagrado de la pasión política.

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