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Viernes 09 de Mayo de 2008

Charlas en el Café del Bajo - Viernes 9

—Hoy vamos a referirnos a un medio de transporte público muy usado por los rosarinos: el taxi. —¿Y cuál es la razón para tocar este tema? En realidad no sólo hay una razón.

—Hoy vamos a referirnos a un medio de transporte público muy usado por los rosarinos: el taxi.

—¿Y cuál es la razón para tocar este tema? En realidad no sólo hay una razón.

—Sí, tomar un taxi por unas cuadras hoy en día significa una erogación importante para el bolsillo, y mucha gente, por ejemplo de la tercera edad, necesita de este medio para trasladarse y en ocasiones se encuentra con situaciones económicas adversas. De todos modos, quiero hacerme eco de la inquietud de Adela que me envío una carta con una queja.

—Bueno, prestemos atención al tema entonces.

—Dice esta mujer: "Estimado Candi, soy lectora de su columna y me gustaría, a través de la misma, manifestar una inquietud con respecto a la actitud de muchos taxistas y también muchos inspectores de tránsito. Me veo en la obligación de recurrir a este medio de transporte asiduamente, ya que mis actividades y el tiempo de que dispongo para trasladarme de un lugar a otro lo hacen imprescindible. De todos modos escribo esta carta no sólo por lo que me sucede a mí en particular, sino por observar todos los días como personas mayores y otras con alguna discapacidad para movilizarse, que necesitan de los taxis, se ven perjudicadas por no existir un control adecuado de parte de la Municipalidad a través de sus inspectores. Me refiero, específicamente, al tema de las paradas. Hay en la ciudad carteles indicadores que señalan el lugar donde se debe esperar un taxi, pero lamentablemente, esta costumbre de los funcionarios argentinos de mirar para otro lado hace que estén sólo de adorno".

—Tiene mucha razón esta señora, en las horas de más tránsito en el centro, cuando todo se torna un poco caótico, tomar un taxi en una parada es, muchas veces imposible. La gente confiada de que allí lo va a poder conseguir hace cola y espera que la persona que se está ganando la vida abriendo las puertas le pare uno, pero en más de una oportunidad los taxistas suben a los pasajeros por la mitad de la cuadra anterior y no respetan en lo más mínimo las paradas determinadas.

—Exactamente, pero aquí hay que aplicar el refrán popular: "La culpa no la tiene el chancho". ¿Para qué están los inspectores de tránsito? Esta es la pregunta que se hace la lectora y sigue diciendo: "No sólo en el centro ocurre esto, donde debería haber mucho más control, ya que día a día los ciudadanos observamos que hay a veces tres o cuatro agentes conversando en una esquina y sentimos pena al pensar que ahí están una gran parte de nuestros impuestos, pero en el macrocentro o en cualquier calle rosarina pasa lo mismo. El día lunes tuve que esperar un taxi en la esquina de Rioja y Laprida, un taxista que venía por Rioja desde Buenos Aires me vio, pero antes de la parada subió a una chica que le hizo seña dejándome esperando. Sentí bronca e impotencia, por la mala actitud de los dos. Los ciudadanos argentinos tendríamos que aprender a respetarnos y a hacer respetar las normas, pero muy por el contrario; hasta en esto, si le ganamos el taxi a otro que está en el lugar que corresponde esperando, somos «vivos»".

—Hay culpas compartidas. De todos modos, ¿no se podrá aplicar severas multas a quien no respeta las normas de parada?

Candi II

candi@lacapital.com.ar

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