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Viernes 28 de Marzo de 2008

Charlas en el Café del Bajo - Viernes 28

—"Ellos dicen que el campo ayuda al país, entonces todos somos el país y cortamos el tránsito para todos. Aquí no pasa más nadie, ni automóviles, ni micros, colaboremos todos", dijo irónico el camionero en Gualeguaychú...

—"Ellos dicen que el campo ayuda al país, entonces todos somos el país y cortamos el tránsito para todos. Aquí no pasa más nadie, ni automóviles, ni micros, colaboremos todos", dijo irónico el camionero en Gualeguaychú, después de estar parado mucho tiempo y sintiéndose mentido por el piquete de ese lugar que en un primer momento dijo que se abriría la ruta para el paso por tandas.

—Tiene razón. Una persona que viene días viajando, días alejada de su familia, que gana un sueldo que no le alcanza, no ya para comprarse casa o auto, sino para vivir dignamente, no puede ser sujeto a tal espanto, sin baños, sin alimentos. Es muy lamentable, por otra parte, que el país que siempre fue un convidado de piedra, esto es la clase media, la clase pobre, que son los que terminarán pagando, al fin, este disparate, tenga que verse privada de los alimentos por desabastecimiento. Es tremendo. Pero bueno, este incendio social al que asistimos lo habíamos advertido.

—Si bien la señora presidenta tiene bastante de razón en lo que dijo, lamentablemente este modelo fracasó en muchos aspectos. Ya dijimos cuáles, a lo largo de estos años y en estos días y no vamos a repetirlo. El ingreso, por ejemplo, se redistribuyó parcialmente, y aquí no hubo ni fomento de las inversiones, ni instalación de fuentes productivas, privadas o estatales, para la reactivación laboral. Y se permite que algunos piratas extranjeros y criollos hagan lo que se les antoje.

—Por eso una vez más decimos que el mensaje del campo es equivocado. Aquí no hay que reclamar ¡"quiero la plata"!, porque eso suena mal, me parece, cuando es expresado por alguien que manifiesta desde un vehículo de 80.000 o 100.000 pesos, mientras hay personas honestas, inteligentes, que no tienen trabajo y ni para comer (a lo mejor Luciano Miguens y Gustavo Grobocopatel están pasando hambre, puede ser). El discurso debe ser solidario: ¡"Den la plata que el campo aportó a los argentinos para que se recuperen de la desgracia en que viven"! Hay que unirse al pueblo pobre y de la clase media padeciente "en la causa común grande", porque los desocupados, los trabajadores, los empleados, los profesionales, los pequeños y medianos comerciantes también sufren "retenciones confiscatorias". ¿Lo podrá hacer esto la Sociedad Rural Argentina?

—Bue... ahora, y para seguir: lo escuché al titular de la Federación Agraria expresar en un discurso que no es lo mismo un productor que tiene 150 hectáreas que uno que tiene 2.000 o 5.000. Y un colega mío, con toda razón y rapidez mental saltó: "¿¡Qué hace entonces la Federación Agraria al lado de la Sociedad Rural en esta lucha!?". Que yo sepa, el ideario del Grito de Alcorta nada tuvo ni tiene que ver con el de los grandes terratenientes.

—Como quiera que sea, estas medidas, a las que se prende en la sombra la oposición, "algunos peronistas" por mezquinas razones políticas y económicas y otros sectores, ya le han costado al pueblo argentino y a sus hijos muy caro. El país ya retrocedió y si esto sigue... ¡Dios nos salve!

—Y hay también una intención de golpe institucional, Candi.

—No le quepa la menor duda. Esa es una trágica locura. No es intención precisamente de los productores rurales, al menos de los pequeños y medianos, pero sí creo que los muchachos del campo, al menos aquellos serios, trabajadores y que están convencidos de lo que hacen, van a ser usados por los factores de poder eternos que se montan, astutos y desde atrás, al caballo. Y nuevamente, también, será usado el pueblo que con el tiempo terminará padeciendo el desastre, como siempre. A mí me parece que a eso no hay que prestarse. No adherí a los golpes institucionales políticos-económicos del pasado, ni adhiero al que los mismos quisieran y quieren dar hoy. Pienso en nuestros hijos. Yo quiero una país ordenado, quiero un país serio, acepto la protesta, que es necesaria, pero no la locura. Y me rebelo contra los explotadores de siempre que tienen en muchos políticos argentinos (nefastos macaneros y traviesos) una herramienta eficaz para sus piraterías históricas. Pregunto, por último: solucionado el tema de las retenciones ¿quién se acordará de las "retenciones confiscatorias" que otros seres humanos en esta tierra padecen? No quiero, esperanzado, revisar el pasado.

Candi II

candi@lacapital.com.ar

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