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Viernes 25 de Abril de 2008

Charlas en el Café del Bajo - Viernes 25

—Durante los días 12 y 13 de abril pasado se realizó en Rosario el Cuarto Simposio Interdisciplinario de Oratoria y Técnicas de Expresión. Fue una reunión importante que contó con alrededor de 30 expositores de todo el país. Durante el encuentro se rindió homenaje a Carlos Loprete, de la ciudad de Benos Aires, y al rosarino...

—Durante los días 12 y 13 de abril pasado se realizó en Rosario el Cuarto Simposio Interdisciplinario de Oratoria y Técnicas de Expresión. Fue una reunión importante que contó con alrededor de 30 expositores de todo el país. Durante el encuentro se rindió homenaje a Carlos Loprete, de la ciudad de Benos Aires, y al rosarino, periodista, escritor y gran orador, nuestro conocido Jack Benoliel.

—¡Qué orador Jack!

—¡Y qué memoria prodigiosa!

—No como la nuestra, que ya no podemos recordar, siquiera, que tema abordamos ayer. Tengo muchas anécdotas sobre mi mala memoria. Memoria que no es mala, sino pésima y que, lo confieso, ha empeorado con el paso de los años. Hace mucho tiempo estacioné mi automóvil en la calle. Al regresar a buscarlo, pues no estaba. De inmediato una angustia se apoderó de mí: ¿lo habían robado? Tal vez la grúa recaudadora (jamás preventora) lo hubiera trasladado al tristemente célebre corralón, así que abordé un taxi con destino al depósito de rodados necesarios para el afán fiscal. Desde luego narré al chofer mis cuitas, pero casi al llegar al corralón, y ante la mirada atónita del conductor, le pedí que retornara: ¡Recordé que lo había estacionado en otra calle y no en la que había buscado mi vehículo! En fin, no quiero contar otras historias. Por eso cuando escucho a Benoliel recitar versos o reproducir párrafos de textos de memoria, siento una inevitable y justa admiración.

—Digamos, para seguir con el tema, que el simposio estuvo organizada por el Instituto de Técnicas de Expresión y Oratoria, el Grupo Amigos de la Oratoria de Rosario y DM Arte y Comunicación, con la dirección del conocido y reconocido profesor Juan Carlos Igareta. Para comprender la importancia que tuvo el encuentro, debe decirse que fue avalado por la Federación Iberoamericana de Oratoria y Técnicas de Expresión, la Asociación Argentina de Oratoria y Comunicación, y el Ateneo de Oratoria y Técnicas de Expresión "Demóstenes". La Cámara de Diputados de la Provincia, declaró al simposio de interés legislativo y el Concejo Municipal de Rosario, de interés municipal.

—Demóstenes fue un gran orador, pero también era un gran tartamudo. Dicen que venció la dificultad llenándose la boca con piedrecillas, mientras a orillas del mar, solo, se afanaba por decir los más encendidos discursos. Lo cierto es que como la tartamudez es un efecto de una causa netamente psicológica, las piedras no fueron más que la herramienta que usó la fe y el tesón para salvar el obstáculo.

—¡Lo que puede el ser humano cuando se propone y dispone!

—Dice la gacetilla que me ha enviado Sandra Cingolani a propósito del simposio que "la oratoria es eje transversal en la cultura y la educación de los ciudadanos. Es acto comunicativo por excelencia. Es arte y don. Disciplina que toda persona, sea cual fuere su intervención social, no puede dejar de aplicar, para ello debe conocerla y prepararse". Sí, es arte y también don y debería ser incluida como materia regular en la enseñanza, pues sus beneficios son indudables .

Candi II

candi@lacapital.com.ar

 

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