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Viernes 22 de Febrero de 2008

Charlas en el Café del Bajo - Viernes 22

—Así que se mandó a mudar el jefe de la Unidad Regional II de Policía, con asiento en Rosario, comisario mayor Ricardo Ruiz. Era buen funcionario. —Pero Candi, esa noticia ya es vieja.

—Así que se mandó a mudar el jefe de la Unidad Regional II de Policía, con asiento en Rosario, comisario mayor Ricardo Ruiz. Era buen funcionario.

—Pero Candi, esa noticia ya es vieja.

— Sí, claro. Lo que no es viejo son los verdaderos motivos por los cuales Ruiz se fue. Hace unos días que quería hablar del tema pero preferí esperar. ¿Y así que en la policía de la provincia de Santa Fe hay un co-gobierno?

—¡¿Pero de qué me habla?!

— Eso es lo que dicen las malas lenguas, siempre filosas, pero siempre bien informadas. ¿Cómo se llama el nuevo director de Drogas de la provincia, Inocencio?

— Comisario inspector Hugo Tognoli. ¡Pero qué pasa! Usted tira varios temas y no aclara nada.

— Bueno le aclaro: el comisario general Ruiz se fue cansado de la interna policial, el detonante fue que le llamaron la atención por haber pedido más combustible para los móviles policiales, como le dijeron que no y encima le llamaron la atención con la excusa de una devolución de combustibles que había hecho en octubre, el hombre se hartó y se fue. A eso se le sumó el ya sabido tema del pago de adicionales que adelantó al personal. Pero las lenguas bien informadas dicen que en realidad el problema es de vieja data y tiene que ver con la interna. Dicen que Ruiz se opuso en su momento a que en el departamento Rosario hubiera maquinitas y partidas y allí se pudrió todo.

—¿Cómo? Pero si en la provincia de Santa Fe no hay maquinitas ni partidas.

— Pero a mí me cuentan otra cosa, dicen que hay maquinitas, partidas y todo con amparo. ¿Será cierto?

—¿Y lo demás?

— Respecto del co-gobierno policial dicen las malas lenguas que a la policía la maneja por un lado la propia policía, por otro un partecita de cierto Poder Judicial y por otro el gobierno provincial. Y por último me dicen que el nuevo director de Drogas es muy buena persona y buen funcionario, pero está limitado en su accionar. Note usted lo siguiente: El director es comisario inspector, y el jefe de Drogas de Rosario, por ejemplo, es comisario mayor ¿Alguien me puede explicar qué órdenes le puede dar el director a alguien que está por debajo de él, pero que tiene un rango superior? Y si el de rango mayor acepta obedecer a alguien de rango inferior, ¿cómo queda ante sus subalternos? Dicen, no lo puedo asegurar, que en cuestión Drogas en el departamento Rosario nadie de la plana mayor de la policía pone las narices. Si es así, ¿Es serio esto? A mí me parece que es una cambalachada propia de este país.

— No sé qué decir. Excepto que van a ir corriendo ahora a Iparraguirre y a Cuenca a decirles que Candi está operando para alguien.

—¡Ah sí! Porque enseguida lo arreglan de esa manera. Bueno, y lo último: ¿Para qué están los jefes de unidades si les designan a los subalternos desde otros lugares? ¿Cómo quedan ante sus subordinados? ¿No están condicionados en su autoridad? Ahora el lector dirá: ¿y esto qué nos importa? Importa, porque cuando la fuerza encargada de prevenir delitos funciona mal los "chorros garantizados" están de fiesta.

Candi II

candi@lacapital.com.ar

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