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Viernes 02 de Mayo de 2008

Charlas en el Café del Bajo - Viernes 2

—La última línea de esta charla se la dedico a Binner, pero para comenzar diré que parafraseando a esa conocida comedia teatral, los argentinos podemos decir: "No seremos felices, pero tendremos tren bala".

—La última línea de esta charla se la dedico a Binner, pero para comenzar diré que parafraseando a esa conocida comedia teatral, los argentinos podemos decir: "No seremos felices, pero tendremos tren bala".

—Una reciente encuesta ha oficializado, ha dado a luz, lo que toda ama de casa y personas en general sienten cada día de su vida: la inflación es lo que más preocupa por estos días a los argentinos. En rigor de verdad, la inflación es altísima, ese 50 por ciento del que refiere Carrió creo que es correcto, se ajusta a la realidad. Tratar de minimizar la cuestión como ha hecho algún dirigente de la CGT, diciendo que el alza de los precios no es para hacer tanta alharaca es un palazo por la espalda a los trabajadores. Ciertamente, congraciarse con el poder político mediante estas vías dolorosas es patético proviniendo de un dirigente gremial. Tan patético como defender a D"Elía.

—Las encuestas expresan también que el 56 por ciento de la población considera mala a esta gestión económica. ¡Ah!, pero cuando tiempo atrás lo decíamos aquí, algunos poco menos nos consideraban ignorantes o parciales en la visión.

—Ahora, según parece, un sector del gobierno pretende aplicar un parche de locura para mitigar la espiral inflacionaria: aumentar precios de ciertos productos mediante la liberación de los mismos, de manera de restringir la demanda, e incrementar los costos de servicios para sectores más acomodados. Se trata de un plan tan riesgoso como inconducente. Está en estudio, se verá si prospera.

—Mientras esto sucede y padece el ser humano argentino, se comete el desatino de disponer de mas de cuatro mil millones de dólares para la construcción de un tren bala que es un tiro cierto en la esperanza de millones de personas. Se nos llueve la casa, pero compramos el auto. No se afanen los lectores en enviarnos comentarios sobre las razones de este emprendimiento. Afanarnos en tales cuestiones nos puede llevar a unos cuantos, no a todos, porque el pasaje es limitado, a Retiro.

—¿Algún estudioso en emprendimientos podría tal vez decir cuántas medianas empresas estatales productivas podrían haberse instalado para generar trabajo permanente y contribuir a regular la economía con cuatro mil millones de dólares? Porque no nos llamemos a engaño, aquí hay inflación, entre otras razones, porque no hay competencia real. Un grupo de empresarios históricamente se reúnen, acuerdan, fijan precios y se acabó la historia para la sociedad que mira con la pena de los conculcados. Esto es propio de la angurria y ausencia de sentido solidario que ha campeado y campea por el país desde hace mucho tiempo. Y la cuestión se compone por dos vías: o se logra y exige una real libre competencia de los privados con un papel del Estado responsable en la cuestión tributaria e incluso beneficiando a aquellos que se sumen a un nuevo modelo basado en un capitalismo humanista o el Estado comienza a competir mediante la creación de sus propias empresas o de capital mixto. Capital es lo que le sobra al Tesoro. ¿O no? Finalmente: señor Binner, si es Kunkel nada menos quien dice que usted no es ni medio gobernador... será usado a su favor. ¿No le parece?

Candi II

candi@lacapital.com.ar

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