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Viernes 18 de Enero de 2008

Charlas en el Café del Bajo - Viernes 18

—Como se recordará, hace poquitos días tratamos aquí el tema del tránsito y la causa de los frecuentes desastres que ocurren cotidianamente. —Hemos recibido una carta que queremos compartir con todos ustedes. Pertenece a la doctora Marta Cucurullo...

—Como se recordará, hace poquitos días tratamos aquí el tema del tránsito y la causa de los frecuentes desastres que ocurren cotidianamente.

  —Hemos recibido una carta que queremos compartir con todos ustedes. Pertenece a la doctora Marta Cucurullo, de la Sociedad de Pediatría de Rosario. Y dice así: "Estimado Candi: sobre las reflexiones acertadas de su columna del día de hoy, quisiera agregar que desde hace muchos años un grupo de pediatras nos dimos a tratar de generar conciencia sobre la prevención de los accidentes, que son la primera causa de muerte desde el año de vida hasta los 35 años de edad, en nuestra población. Hicimos diversos aportes, que en otro momento le diría si tiene interés, pero debo agregar que no recibimos ningún subsidio económico sino que debimos dar de nuestros ingresos para gastos, además del tiempo. No me hubiera pesado si la cosa hubiera dado para algo más que para que algunos que debieran generar acciones hayan generado básicamente discursos y poca cosa en el terreno de la realidad cotidiana. A su listado de los peligros, agregaría que la falta de control evidencia un profundo desconocimiento de los factores de riesgo. Así la conjunción de lo que desconoce la población con lo que desconocen quienes deben supervisar la seguridad, produce tragedias que la realidad me exime de enumerar. Sigue habiendo carros con caballos macilentos y sufrientes conducidos por niños no más afortunados, picadas de autos y motos en la ciudad, padres y madres de familia que conducen como nada de 140 a 160 km/h para llegar una hora antes (¿?) a destino, quienes cargan nafta y fuman, o bien estaciones de servicio que habilitaron sus mesas para fumadores a escasos metros de los surtidores, para retener la clientela. Todo esto en medio de una carencia absoluta de inversión en educación fehaciente. No sirven las acciones aisladas. Justificaríamos la grúa u otras imposiciones a nivel provincial y nacional, en medio del aquelarre, si lo recaudado se destinara a la prevención de los riesgos de todo tipo, no solamente viales. ’Nunca pasa nada’, famosa frase argentino-rosarina, hasta que pasa. Entonces nos rasgamos las vestiduras y buscamos ’un’ culpable, que puede serlo más que el resto en toda esta anomia. Lo felicito y lo invito a insistir en este tema mayor, porque nos va la vida. Saludos cordiales. Doctora Marta Cucurullo, secretaria del Comité de Prevención de Accidentes. Sociedad de Pediatría de Rosario".

  —Como decía Octavio Paz: la indiferencia ante la muerte se nutre de la indiferencia ante la vida. Y esta indiferencia de ciertos gobernantes es la que genera la anomia de la que habla la doctora. No hay compromiso con las cuestiones fundamentales y, en el mejor de los casos, se sacia el interés por las cosas menos prioritarias o se da satisfacción a las necesidades del poder con medidas aptas para la superficie, pero nada más. ¿¡Cómo, pues, no vivir en plena degradación y ausencia de valores!? Han muerto, en lo que va del año, más de noventas personas (¡noventa seres humanos, noventa familias a las que la tragedia sume en la pena profunda!) pero, señoras y señores, tendremos tren bala entre Córdoba, Rosario y Buenos Aires. Aun no se terminó la autopista a Córdoba, pero tendremos tren bala. Decenas de rutas están intransitables, pero tendremos un bólido. Y así sucesivamente.

Candi II

candi@lacapital.com.ar

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