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Viernes 15 de Febrero de 2008

Charlas en el Café del Bajo - Viernes 15

—Todos seguramente han escuchado hablar del rabino Sergio Bergman. Un hombre muy inteligente, justo, muy frontal y sincero y sobre todo interesado por el bienestar del ser humano.

—Todos seguramente han escuchado hablar del rabino Sergio Bergman. Un hombre muy inteligente, justo, muy frontal y sincero y sobre todo interesado por el bienestar del ser humano. Pues bien, Walter Lenzi, un lector, ha enviado un material, que muchos habrán leído, publicado por el rabino con motivo de la toma de la Catedral en Buenos Aires por parte de Hebe de Bonafini. Reproducimos algo de sus expresiones que no tienen desperdicio.

—"Siempre imaginé, como rabino, que debía estar atento a reclamar por la profanación de nuestras sinagogas o cementerios. Nunca que deberíamos hacerlo por la del templo emblemático de la Iglesia Católica argentina". Sigue: "Cuando uno vive en el Estado de Derecho no requiere reivindicar los derechos humanos, sino cumplir con la ley donde están resguardados y garantizados. Al mismo tiempo, los derechos humanos no son ni de izquierda ni de derecha, sino de la ley, la Constitución y el orden republicano, en los que las instituciones, y ya no sólo los movimientos, son los protagonistas exclusivos de su vigencia. La dignidad de lo humano es la raíz del derecho. Ningún derecho puede reivindicarse torcido".

—De una certeza indubitable.

—"En este caso no fue la lucha histórica de las madres, que sostenemos y acompañamos durante décadas, sino la particular forma de hacer política de una de ellas la que lideró la irrupción en la Catedral, ámbito sagrado de lo religioso, para reclamar partidas presupuestarias. No es mi intención abrir una polémica sobre los fondos, pero sí reflexionar sobre el fondo de la cuestión, que es preguntarnos si uno, por aquello que cree sagrado para su causa, se encausa y desborda en profanación de lo que es sagrado para otros".

—Lo habíamos dicho oportunamente aquí al referir a la toma de la Catedral.

—En su mail, Walter dice: "Estimado Candi, me permito enviarle adjunto, para compartir, una verdadera obra de arte escrita por un rabino (¡ojalá hubiese sido alguno de nuestros obispos!). Creo que este verdaderamente es un gran hermano mayor. A sus ordenes".

—Con muchísimo respeto diré que algunos de los dignatarios de la Iglesia y otros sacerdotes viven en otro mundo. Tal vez un mundo de recogimiento y elevación espiritual, pero tan elevados están que han olvidado que sus fieles permanecen en este aquí y ahora, en esta Tierra, con no pocos problemas y aguantando tantas "cositas". Mientras, algunos prelados y curas se han desenchufado para andar por la luna de Valencia. Eso ocurre en diversos aspectos y por ello el éxodo hacia otras religiones (a veces hacia verdaderas y peligrosas sectas) es cada vez mayor y se producen actitudes como la de Bonafini. A veces se calla en lo necesario y se habla en lo inadecuado.Y aprovecho esta ocasión para decirlo, el Papa en las últimas horas (a mí me parece que mal asesorado) ha instado a una oración referida a judíos y Jesucristo que ha causado lógico y razonable malestar en el rabinato. La cuestión (en cuanto se vincula con los judíos y mesianismo) es entre el Padre y el hermano mayor. ¿No sabrá acaso el Padre qué hacer con su familia que necesitará de la ayuda de los hijos menores? Ha sido un error que pone distancia entre los hermanos frente a un enemigo mundial común, me parece.

Candi II

candi@lacapital.com.ar

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