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Viernes 11 de Enero de 2008

Charlas en el café del Bajo - Viernes 11

—¿Qué dice el dicho, Candi? Salud, dinero y amor, ¿no es verdad?   —El dinero, vaya y pase; el amor, de ningún modo, y la salud... ¡Ah la salud es fundamental! Porque salud es vida y sin vida no puede haber nada de lo anterior. ¿Pero en virtud de qué me dice esto?...

—¿Qué dice el dicho, Candi? Salud, dinero y amor, ¿no es verdad?

  —El dinero, vaya y pase; el amor, de ningún modo, y la salud... ¡Ah la salud es fundamental! Porque salud es vida y sin vida no puede haber nada de lo anterior. ¿Pero en virtud de qué me dice esto?

  —Verá, mirando y admirando un paisaje tan bello como imponente, recordé a la protagonista de la película "Las campana de Anya", una ciega que vive recluida, porque la falta del sentido de la vista le provoca mucho temor a andar por los caminos de la vida. Y reflexioné que con mucha frecuencia el ser humano no repara en tantas gracias que les son concedidas y las considera como de posesión rigurosa e inexorable. Y esto no es así. Es más, con bastante frecuencia ni siquiera se cuida la gracia de la salud. En materia de ojos, por ejemplo, de vista ¿Quién le presta la debida atención? Son muy pocos.

  —¿Dónde quiere llegar?

  —El glaucoma, debe saberlo, es causa de ceguera. Es una enfermedad muy frecuente a la que escasas personas prestan importancia.

  —Eso es lo que padeció, hace muchos años, una persona que conocí. Hace pocos días, lamentablemente, otro amigo, acaba de descubrir que tiene glaucoma. ¿Cuáles son las recomendaciones, entonces, Inocencio?

  —Es buenos recordar lo que dice un prestigioso oftalmólogo rosarino, el doctor Gabriel Bercovich, al respecto: "El glaucoma es en realidad una patología del nervio óptico que es el que conduce la visión. Este nervio se va dañando preferentemente por causa de la presión ocular, ésta es la principal causa del daño del nervio óptico". Añade Bercovich que el nervio óptico se encarga de la visión, sobre todo de la amplitud, no de la agudeza.

  —¿Y entonces?

  —Sostiene el profesional que "el paciente va perdiendo de a poquito amplitud visual, pero sigue teniendo agudeza visual y se da cuenta tarde del problema porque sigue viendo bien, pero no ve bien en la periferia".

  —Esto es lo que ocurrió con el caso de estas dos personas, veían correctamente, es decir captaban bien todas las imágenes, pero en realidad el campo visual se iba reduciendo. No se daban cuenta. En uno de los casos, cuando consultó al oftalmólogo era demasiado tarde.

  —No es un tema menor este. Es mucho más frecuente de lo que se cree. Este mal, expresa Bercovich, no es curable, pero sí tratable y puede ser contenido. Precisamente, y respecto de lo que usted cuenta, Gabriel Bercovich señala que "el paciente se da cuenta de que está viendo menos cuando ha perdido gran parte de su campo visual". Recomienda hacer un control de rutina anualmente y tomar la presión ocular (que no tiene nada que ver con la otra presión, la arterial). "Si el paciente tiene glaucoma, o sea daño del nervio por el aumento de la presión, lo que se debe hacer es reducir la presión para que el daño no avance". Esto se hace con un tratamiento a base de gotas.

  —Bien. Sobre todo aquellos cuya labor gira en torno del uso intensivo de la vista, sería bueno que no dejaran a este sentido desamparado, ¿no?

Candi II

(candi@lacapital.com.ar)

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