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Miércoles 09 de Abril de 2008

Charlas en el Café del Bajo - Miércoles 9

—"Algo huele mal", dijeron dos amigos anteayer cuando caía el sol y compartíamos un café mientras hablábamos de la realidad del país. —¿Dos personas que son abogados, habitualmente bien informados y con especial y fino sentido común?

—"Algo huele mal", dijeron dos amigos anteayer cuando caía el sol y compartíamos un café mientras hablábamos de la realidad del país.

—¿Dos personas que son abogados, habitualmente bien informados y con especial y fino sentido común?

—Así es. Uno de ellos acaba de regresar de Nueva York y contaba que en una de las ciudades más importantes del mundo pudo comprar, por ejemplo, un pantalón de muy buena calidad y primera marca a sólo 17 dólares, es decir alrededor de 50 pesos. "Ese mismo pantalón, aquí me sale no menos de 150 pesos". Se llevó una mala sorpresa cuando descubrió que el celular finlandés que aquí había pagado 400 pesos allá estaba a no más de 55 dólares. "De autos ni hablar. Aquí una ’chatarra’ cuesta 60.000 pesos y allá el mismo automóvil cuesta tres veces menos".

—Bueno, eso es histórico. Lo preocupante es el precio de las prendas, es todo un indicativo.

—Pero espere: fue a Manhattan y advirtió que en un gran garaje había un cartel que ofertaba el estacionamiento del vehículo todo el día por 17 dólares. "¡Pero en Manhattan y un estacionamiento con todos los chiches"!, dijo. Aquí la hora cuesta seis pesos o más. De precios en electrónicos ni hablar. Ahora, este amigo dijo que muchos de los artículos, como ocurre en todas partes del mundo e incluso aquí en Argentina, son importados, provenientes de Asia. ¿Cómo es posible entonces que ellos lo tengan a precios significativamente menores? Mi amigo se atrevió a una respuesta: "Es que el Estado argentino y el empresariado son demasiados vivos".

—Yo diría angurrientos.

—Luego el otro amigo, que además de profesional es un pequeño productor, detalló la verdad sobre el campo: plata no pierde, pero los pequeños productores no tiran manteca al techo ni mucho menos. Los insumos han aumentado y la realidad del campo no es la de hace dos años. Este amigo, muy conocido, a quien respeto y a quien considero una persona digna de ocupar un cargo público por sus ideas y por su honestidad, dijo algo que me ha quedado dando vueltas, palabras más o menos esto expresó: "El problema argentino es que somos un pueblo de personas sin raíces. Somos mestizos blancos que seguimos mirando a Europa y en cuanto podemos tratamos de obtener la doble ciudadanía".

—Es lamentable, pero es muy cierto. Nos creemos los magníficos nacionalistas, pero en el fondo no tenemos sentido de pertenencia.

—Y esa es la madre de todos los males, porque aquel que no tiene verdadero sentido de pertenencia no tiene destino social, no comprende lo que es comunidad y bien común. Es un ser que supone, en el fondo de su inconsciente, que está de paso y que algún día retornará adonde pertenece.

—Bueno, amigos, si un pantalón (metáfora, claro) en Nueva York es más barato que en Argentina, incluso con el tres a uno, es porque algo aquí está atado con alambre y en algún momento se cae. Ojalá que no.

Candi II

candi@lacapital.com.ar

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