Edición Impresa
Miércoles 26 de Marzo de 2008

Charlas en el Café del Bajo - Miércoles 26

—Segunda divagación, para continuar lo comenzado ayer: concluí la víspera preguntando cuál es la diferencia entre aquel modelo conservador de Estado rico-pueblo pobre y este modelo "progresista". La diferencia es que ahora hay, mucho más acentuado, servilismo.

—Segunda divagación, para continuar lo comenzado ayer: concluí la víspera preguntando cuál es la diferencia entre aquel modelo conservador de Estado rico-pueblo pobre y este modelo "progresista". La diferencia es que ahora hay, mucho más acentuado, servilismo. Hay ciudadanos serviles, gobernadores serviles, intendentes serviles. Son un nuevo y gran grupo argentino, una nueva casta de "clientes políticos" al que el poder hace vivir de la dádiva. Sometidos, de cabeza gacha, con frecuencia aplauden lo que por dentro desprecian. En cuanto a este piquete de los ruralistas (que no es paro, porque las cosechadoras siguen levantando semillas) debo decir que en mi opinión "algunos" han equivocado el discurso (pero entiendo que para decir algo, si no se es mentiroso, hay que sentirlo): En lugar de reclamar por las excesivas retenciones esos "algunos", debieron y deben reclamar (y ese es el único reclamo válido para ellos en estas circunstancias en que tantos argentinos lloran) qué cosa ha hecho el Estado con la plata del campo, a quién ayudó de verdad a ser un ser humano libre y digno y no un humillado cliente político.

—Lo he seguido atentamente hasta ahora, querido Candi, pero quisiera añadir algo más respecto del campo y las retenciones. Algo que hasta el momento nadie ha dicho.

—Adelante.

—Ha quedado claro que las retenciones son excesivas, pero también ha quedado claro que aquí no se puede decir que la actividad no sea rentable excepto para pequeños productores y productores de las economías llamadas regionales (con esto aclaro lo que usted quiso decir con que "algunos" han equivocado el discurso). Por eso voy a pasar por alto la cuestión de las retenciones en sí mismas. Que cada lector se pronuncie en ese sentido. Sí voy a decir lo siguiente y me parece importante: ¿Por qué el Estado necesita recurrir tanto al dinero del campo? Porque no tiene otra fuente importante de recurso. ¿Y por qué no la tiene? Porque en este país no han habido inversiones serias. Nadie quiere invertir aquí. Esa es la verdad, a pesar de los anuncios con los que se quiere disfrazar la realidad. Nuestro país, lamentablemente, no es considerado un país con ordenamiento serio. Todas las inversiones en Sudamérica van a Brasil y Chile. Entonces lo que nos queda, como soporte, es la soja y Chávez (cuestionado por el mundo), lo que no es garantía de nada. Aquí se habla mucho de la plata acumulada, pero yo pregunto: ¿en una circunstancia de precios de granos bajos y con el bolivariano por el piso, cuánto tiempo de supervivencia nos asegura lo acumulado? Esto sin contar, como ha dicho usted, que gran parte del pueblo argentino no salió de la crisis.

—Y para finalizar, debo coincidir que todo esto es producto de la cultura del desencuentro, como bien dijo el cardenal Bergoglio. Enfrentamientos en el seno del poder, en el mismo gobierno, enfrentamientos en la oposición, enfrentamientos entre los ciudadanos. Usted advierta que hasta en los foros de los diarios hay personas perdidas en el odio, el resentimiento, en la intolerancia ¿Qué se puede construir así?

Candi II

candi@lacapital.com.ar

Comentarios