Edición Impresa
Miércoles 23 de Abril de 2008

Charlas en el Café del Bajo - Miércoles 23

—Voy a ser duro, casi dramático. Voy a mirar lo que algunos no pueden ver. O, tal vez, ¿por qué no?, voy a ver lo inexistente. En todo caso, describiré esas imágenes, ficticias o reales, no lo sé, impresas en mi mente. —¿Qué ve? —Veo un país que no es una basura, como ha dicho un lector que yo sugiero...

—Voy a ser duro, casi dramático. Voy a mirar lo que algunos no pueden ver. O, tal vez, ¿por qué no?, voy a ver lo inexistente. En todo caso, describiré esas imágenes, ficticias o reales, no lo sé, impresas en mi mente.

—¿Qué ve?

—Veo un país que no es una basura, como ha dicho un lector que yo sugiero, pero sí una gran porción de una Nación que pudiendo ser un paraíso algunos la han convertido en un basurero. Un tremendo basural en donde muchos seres humanos se abocan a la tarea de remover para poder sobrevivir alimentándose con los residuos.

—¿No es demasiado duro?

—¿Acaso dije que iba a ser de otro modo? Un gran basurero en donde es posible observar, no más a simple vista y sin escarbar demasiado, lo siguiente: jóvenes que no consiguen trabajo, sueldos absolutamente injustos, una clase media baja que debe hacer malabares para no perder el estatus, una clase media alta que no posee seguridad jurídica y que por lo tanto en cualquier momento puede descender de nivel, una clase rica expuesta a robos (entre otras reacciones que pueden producirse) en el marco de índices que son, comparativamente, excesivos con respecto a otros países. Una clase pobre que tiene la garantía de que será siendo pobre, sobre la que algunos lanzan el tremendo anatema (disfrazado de justificación): "Ellos no conocen otra cosa y son felices así". Advierto también un Estado devorador, eficiente sólo en la presión tributaria, al mejor estilo del señor feudal que todo lo recaudaba, pero poco o nada distribuía (si para algunos el hacer correr un tren bala que costará 4.000 millones de dólares es generar riqueza, bueno...).

—Siga, qué más ve.

—Una monstruosa cantidad de accidentes de tránsito por imperio de una cultura del desorden, la anarquía, la impunidad y otras malezas venenosas. Veo una cantidad sorprendente de robos, muertes por homicidios y otros delitos mientras el Estado mira para otro lado. Veo una inflación preocupante que se baja mediante la técnica del dibujo (cuando hace dos años dijimos aquí lodel Indec nos decían exagerados).

—Qué más ve.

—Veo también a unos neoliberales que defienden la libre competencia, pero no los advierto protestar por el monopolio u oligopolio ejercido por ciertas empresas, en especial los señores europeos de Telecom y Telefónica que hacen lo que quieren.

—El Estado progresista (o peronista, no sé) lo permite.

—Veo a unos políticos en "Vento o Passat", mientras, hace años empujaban un 2CV. Escucho y veo a ruralistas que han dicho: "Hemos demostrado que podemos desabastecer" (lo que sonó a bravuconada lamentable), veo a personajes como D"Elía y veo también, debo decirlo, a gente maravillosa que tiene la cabeza apretada contra el suelo por las botas de ciertos bandoleros, de guante blanco, con permiso para matar. Bueno, y veo, entre más, este humo.

Candi II

candi@lacapital.com.ar

Comentarios