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Miércoles 02 de Abril de 2008

Charlas en el Café del Bajo - Miércoles 2

—"Sean eternos los laureles que supimos conseguir, coronados de gloria vivamos...". ¡Ah, luchador López y Planes, paradigma, entre tantos, de la independencia nacional, activo patriota durante las invasiones inglesas y ferviente guerrero en la Revolución de Mayo.

—"Sean eternos los laureles que supimos conseguir, coronados de gloria vivamos...". ¡Ah, luchador López y Planes, paradigma, entre tantos, de la independencia nacional, activo patriota durante las invasiones inglesas y ferviente guerrero en la Revolución de Mayo. Como todo espíritu firme, pero sensible, de la acción revolucionaria pasaste a la pluma y lleno de esperanzas compusiste el Himno de Mayo, nuestro Himno Nacional. Cuando viajo por el país me gusta caminar por los suelos en donde los bravos jinetes de aquellas lejanas épocas murieron, vertieron generosamente su sangre para que las generaciones futuras vivieran en una patria digna de ser vivida. Pienso, entonces, en Belgrano, en San Martín, en tanto otros y, la verdad, me da pena por ellos y por nuestros hijos. Lo tuyo López, lo de esos grandes como el creador de la bandera o el gran general, los de esos gauchos fuertes que salieron no por ellos, sino por nosotros a caer en aquella tierra que todavía era irredenta, no fueron más que sueños, esfuerzos realizados con amor destruidos por los que siguieron. ¡Malditos!

—Para bien de las almas que han partido, el creador, el Dios único, ha impedido que sintieran la realidad de los mortales, pues si vos y tantos patriotas lograran sentir hoy en que se ha convertido la tierra por la que lucharon, de seguro llorarían por toda la eternidad. Ni coronados de gloria vivimos y hay espinas para muchos. Rosas y Lavalle siguen vivos en el corazón argentino. El gran Dorrego sigue siendo fusilado en cada ciudad, en cada barrio, en cada hogar y el intolerante peronismo se sigue enfrentando con la nefasta libertadora (no merece la L alta).

—Y para mal de males, querido prócer, una ignorancia, un desconocimiento, una deformación del intelecto, una pasión tal infectó al ser argentino que cuando habla lo hace impelido por la furia del resentimiento, pero no por la mesura de la justicia. La pasión se ha desbocado y la razón está desfalleciente.

—"Buenos Aires se pone a la frente/de los pueblos de la ínclita unión,/y con brazos robustos desgarran al ibérico altivo león", dijiste en tus versos. ¡Ay!, López y Planes, si supieras que además del león europeo, que aún con sus empresas someten a los criollos de buena voluntad, se han unido unos pumas pampeanos traidores, llorarías el más brutal y tremendo de los parricidios.

—En esta tierra que soñaste grande, libre y justa, mienten todos, excepto, claro, aquellos que están despojados de tanta información que cuando dicen no saben si mienten o expresan la verdad. Son los apartados del gran convite, de la orgía, de la fiesta fastuosa no exenta de disputas en las que se ven involucrados gobiernos, empresarios, productores, operadores económicos, financistas, políticos y toda esa laya de "pumas traidores" que como verdaderos "Kapos" de los campos de exterminio someten a los suyos para complacer al amo.

—Y nosotros aquí, que nos vamos de la vida, mientras lloramos impotentes, tanto escarnio y vemos a nuestros hijos desfilando ante los malditos para ser cruzados por el azote de la pena sobre sus jóvenes lomos.

Candi II

candi@lacapital.com.ar

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