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Miércoles 19 de Marzo de 2008

Charlas en el Café del Bajo - Miércoles 19

—Este es el relato del viaje de una familia desde las sierras de Córdoba hasta nuestra ciudad y muestra una parte de la realidad argentina: "Salimos de la cabaña en donde estábamos alojados, de retorno a Rosario, no sin antes preguntarle al conserje si los mismos precios se mantendrían en el mes de octubre.

—Este es el relato del viaje de una familia desde las sierras de Córdoba hasta nuestra ciudad y muestra una parte de la realidad argentina: "Salimos de la cabaña en donde estábamos alojados, de retorno a Rosario, no sin antes preguntarle al conserje si los mismos precios se mantendrían en el mes de octubre. Respondió que no, que en ese mes por haber fiestas importantes el precio sería de 500 pesos por inmueble, es decir más del cien por ciento de lo que habíamos pagado. ¡Viveza criolla! Hicimos unos kilómetros en el auto y nos detuvimos en una estación de servicio YPF a cargar combustible. Antes de detenernos ya el playero indicaba que el máximo de venta era de 30 pesos. "¡Pero estoy en viaje!", le dije. Su respuesta fue contundente: "Lo siento, son las órdenes que tengo. Está faltando combustible". Más adelante, lo mismo.

—Vieja historia argentina.

—Al llegar a la localidad cordobesa de Tancacha, por la ruta 6, me encontré con el piquete de los muchachos del campo. Tránsito detenido y más de una hora de espera. Mientras aguardaba me acerqué a los dirigentes y advertí que discutían entre ellos: "Aquí no pasa nadie", decía uno. "Dejemos pasar a los autos, pero no a los camiones", exclamaba otro. "Cortemos una hora y dejemos pasar una tanda", expresaba otro. "No, cortemos todo el día", le respondió uno desde atrás del grupo. Me llamó la atención la radicalidad e intemperancia de uno: "Esto es contra todo el mundo". Retorné hasta mi auto pensando si yo acaso era culpable de la exacción del Estado y recordé que cuando a mí el gobierno de distintas formas me redujo el sueldo nadie salió a ayudarme. Mientras caminaba, advertí que los muchachos productores se trasladaban en Toyota Hilux de doble tracción, en Nissan, en Ford Ranger Limited y autos modernos y valiosos, lo que sinceramente me alegró, pero no pude dejar de recordar que conozco gente que está sin trabajo, profundamente angustiada y de la que nadie se acuerda. Al fin tomamos un camino de tierra alternativo y llegamos hasta La Laguna, también provincia de Córdoba. Allí los muchachos fueron más atentos, nos dejaron pasar. Pero hicimos unos metros y los camioneros, de bronca, cortaron rutas y banquina: "Si no pasamos nosotros, no pasa nadie". ¿La policía? Como corresponde a este país mirando desde lejos y nada más. Luego de una espera comenzamos la investigación de caminos alternativos. Encontramos uno de tierra y seguimos.

—¡Turismo aventura argentina!

—Encendimos la radio. El comentarista decía: "A los productores rurales el gobierno les saca en concepto de retenciones casi el 50 por ciento, lo que es un despropósito. Y encima no coparticipa a las provincias como corresponde. Y no dudé en coincidir con el periodista. El Estado recauda fortunas, pero aquí para algunos todo sigue igual ¿Cómo se distribuye la riqueza, si se distribuye? Llegamos por fin a casa, encendimos el televisor y el noticiero nos acercó el accidente y robo de cada día. Cambié de canal y me quedé mirando Animal Planet. Lo confieso: Me sentí cómodo y sereno admirando a esas criaturas luego de andar por una parte de la selva argentina".

Candi II

candi@lacapital.com.ar

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